CORRESPONDENCIAS

La Naturaleza es un templo, de cuyas basas,
suben, de tiempo en tiempo, unas confusas palabras;
Pasa, a través de bosque de símbolos, el ser humano,
Al cual éstos observan con familiar mirada.

Como difusos ecos que, lejanos, se funden
En una tenebrosa y profundad unidad,
Como la claridad, como la noche, vasta,
se responden aromas, sonidos y colores.

Hay aromas tan frescos como el cuerpo de un niño
Dulces como el oboe, verdes como praderas.
y hay otros corrompidos, triunfantes, saturados,

Con perfiles inciertos de cosas inasibles,
Como el almizcle, el ámbar, el incienso, el benjuí,
Que cantan los transportes del alma y los sentidos.
Traducción Pierre Clavilier