Virgen

Sublunar, yacente, subyacente doncella
te enamoraste de la piel y no de la llaga
del que gritaba debajo de la herida.
Lastimándote podías parecerte al merecido.
Sangrándote, ¿iba a seguir durmiendo el tigre
todavía azul de tu deseo, tu inconfesable
tigre? 
Le llamabas con tu vocación
de sed culpable que bebía en tus manos,
decías querer ser feliz en su debajo
y que nunca tendrías otro esposo
"Te he sido fiel, señor" 
No sé
cuándo te echaste los cerrojos, dónde
me quedé amándote por encima del hábito
esperándote a que fueras un poco más
desnuda, no tan niña. 
Tal vez
no me debías fidelidad ninguna, con él
no era pecado aquello que conmigo,
pero en cada altar encuentro tu fotografía
con muchos más vestidos y con una aureola
que veo sólo yo, subterráneo.