AL CENTRO
Sentado en el Café Mediterráneo veo la blanca
espuma en mi café con leche y la página blanca.
Hasta ahora no sé cuándo moriré.
Y cualquier loco de la calle diría lo mismo.

Me he quedado solo demasiado tiempo.
Dame una línea y crearé el mundo.
Me dejaré la barba en la cara de mi pasaporte
y caminaré de aquí al centro del laberinto

donde la piedra viva se labra en un corazón.
Emergeré de nuevo en Tierra del Fuego
recordando tan sólo los íntimos detalles.
Hormigas en la taza del café, un siglo de lucha.
Traducción de Luis Cortés Bargalló