CONVERGENCIA
Oí desde muy lejos a los niños que lloraban en el árbol
sus voces como pájaros por toda la catedral verdosa
cada ramita encendida con las flores del alba
cada dedito verde respirando siempre la luz
los jipis gringos y mexicanos que bailaban alrededor
para imitar la secuencia de las estrellas

mi hermano lo oyó también en la lejana New Hampshire
todo el día cantaba en una mina de granito
el saber de su propia muerte
y todos los niños
que vuelven para nutrirse con el olor del pan
cantaban y bailaban y revoloteaban
entre las ramas milenarias del ahuehuete

y nada pasó
el mundo rehusó cambiar
los planetas regresaron a su sitio
los perros medio muertos volvieron a dormir en la plaza
no pude imaginar todos los caminos
que me traerían de regreso a este principio
Traducción de John Oliver Simon