INSOMNIO
Cada insomnio oculta un gran poema.
Cada vigilia guarda una metáfora no escrita,
trazada por el relámpago en el garabato del cerebro.

Y soy incapaz de quedarme dormido
aunque leo viejas historias con una lámpara de mano
en un idioma que todavía me da trabajo

después de estudiarlo durante siete años;
aunque imagino que las mujeres más adorables
de la isla me han poseido,

aunque me ensucio con espejismos de humo.
Los veladores cabecean en sus rincones baldíos,
los mendigos se acurrucan en camas de periódico.

Las estrellas ecuatoriales duermen sobre el mar,
los marineros se arrullan al ritmo del sueño
con la canción de fantasía de las olas,

hasta los astronautas se fatigan de otro crepúsculo
cada noventa minutos y cierran
las superficies interiores de sus cráneos.

las ballenas duermen en la sinfonía de su canción,
los pinzones de Darwin tienen sus pequeños nidos,
los murciélagos zigzaguean entre el follaje detectado

saboreando los mosquitos más jugosos.
Sólo yo mantengo guardia, escribiendo,
subrayándome con la repetición,

limpiando a fondo aliento y molécula,
cazando significados como tiburones astrales
que me evaden en el mas negro turquesa de la noche.
Traducción de Elsa Cross