MACUILXÓCHITL
Rosa
Todo fue de este color antes de nacer.
Y entramos en este mundo con la boca abierta.
Chupando senos de barro.
¿Y los que nunca nacieron?
¿Hay una efigie
de jade liso, sin rasgos,
enterrada donde sólo la luna
puede influir su aliento?
Parece que tengo que bajar las escaleras espirales.
Azul
Azul para el niño,
para el hombre que quise ser con la cara de cielo
y los brazos cruzados, gritando NO
con los labios de piedra bien cerrados.
Para el niño cocodrilo o coyote
que no quiere la flauta
que no quiere el tambor.
Que permanecerá sentado, la cabeza entre las manos
hasta que todos se vayan a casa.
Violeta
Construye un modem de plumas y barro
afeita la cinta de cristal de la maquina de escribir
y la mete en las orejas.
Escucha la música de dios todo el día.
Flor y canto. Pruébalo.
Elimina las caras, las voces.
Mi lengua es humo
y mis ojos madreperla.
Busco mi casa
dentro de una gota de lluvia.
Verde
Seguro que logré el dominio.
Fui un sacerdote del juego.
Con mi casa a cuestas y un ave canora
en el nido de culebras de mi pelo.
Cantaba en un idioma desconocido en la plaza.
Vomité lo que chupaba el sol
y regrese solo
con navaja y pluma
hacia donde estaban los demás.
Tenía la piel tan viva
que no resistí hablar.
Anaranjado
Éstas son mis huellas. Trázalas.
Aquí entras tú
como la diosa de las mariposas.
Donde sacan el corazón.
Donde las abejas canturrean lo perdido
y me acuesto entre cuatro paredes
de piedra, para dormir con un fantasma
y soñar con la conquista y el regreso.
Hablaré con sinceridad
aun con espinas en la lengua.
Caminaré hacia donde estas.
Traducción de John Oliver Simon