TIANGUIS
El olor de las naranjas agrias,
de los elotes al vuelo de reyes filósofos
de plátanos colgados del cielo,
papayas cortadas que revelan
nodos negros relucientes cubiertos de mocos
rellenos de información.

El olor de los tamarindos recogidos en Oaxaca,
amuletos de cacao, achiote para pintar la cara,
hojas de plátano dobladas como banderas de la selva,
gloria anaranjada de la flor de calabaza,
mugre negra del huixtlapochtle,
hielo del Popocatépetl goteando en una carretilla azul,
montañas de ajonjolí. de cacahuates,
chiles rojos y negros que rebasan su arpillera
molidos en polvos mohosos y ocres
y las lavas borboteantes del mole.

El olor de diez mil zapatos jamás usados,
una docena de caballos que no fueron a la feria,
historietas de las fieras y mujeres desnudas,
códices indescifrables de la canela,
la cal para soltar la proteína,
canastas de camarones de las aguas del verano,
dos por cinco, mire, tres por quince,
¿qué le damos, qué va a llevar?

El olor de las tortillas en el hierro caliente,
de la cabeza del chancho hecho trizas,
cebollas verdes rostizadas,
las entrañas hirviendo sobre las brasas
y cubetas llenas de refrescos.

Ésta es la economía de México
y así seguirá conmigo o sin mí.
Traducción de John Oliver Simon