Aimé Césaire

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PALABRAS PRELIMINARES

      En lo que puede considerarse una especie de testamento poético de este importante poeta latinoamericano (prestado a Francia como Ducasse), Césaire, anuncia una poética del reencuentro americano:

      Yo reencontraré el secreto del gran diálogo, el secreto de las grandes combustiones. Diré tormenta, río, diré tornado. Diré hoja. Diré árbol. Me mojarán todas las lluvias, brillaré humedecido por todos los rocíos. Igual que la sangre arrebatada en la corriente lenta del ojo de las palabras, como caballos furiosos, como niños muy pequeños, como coágulos, cubrefuegos, como ruinas de templo, como joyas, correré lejos, lo suficientemente lejos como para desalentar a los mineros. El que no me entienda, tampoco entenderá el rugido del tigre. Soy el que canta con la voz aherrojada en el jadeo de los elementos. es dulce ser nada más que un pedazo de madera, un corcho, una gotita de agua en las aguas torrenciales del comienzo y del fin. Es dulce abandonarse en el corazón destrozado de las cosas. La poesía nace con el exceso, la desmesura, con la búsqueda acuciada por lo vedado.

Aimé Césaire

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

      Nació en Basse Point, Martinica, el 25 de junio de 1913. Poeta esencial de la experiencia surrealista que liderara en Francia André Breton. El principal libro de Césaire, es ni más ni menos que Las armas milagrosas, en el cual emerge una extraordinaria combinación de escritura automática y subyugante paisaje tropical de onírica fosforescencia, y en el que también anida una mitología fantástica de alucinantes congregaciones vegetales, de especies animales, de variedades marinas y otras señales terrestres. Fue profesor de literatura, diputado comunista por Martinica y Alcalde.


      En un reciente conversatorio realizado en La Habana (Cuba) en la Sala Manuel Galich de Casa de las Américas y como parte de las celebraciones por el bicentenario de la independencia de Haití, el Centro de estudios del Caribe propició un acto cultural, a cargo de los poetas Rogelio Martínez Furé y Nancy Morejón, sobre las influencias de la nación haitiana en la creación del bardo y pensador martiniqueño Aimé Césaire. De las ideas allí expresadas, continúa el reporte de Ventana, se habló de las diversas instancias en las que el poeta Aimé Césaire debió experimentar en Europa:

      "Al regresar a la Martinica en 1939, huyendo del fascismo que se había apoderado de Europa, Césaire se reencuentra con el Caribe y “su matriz africana que nos nutre”, según Martínez Furé. Entonces visita Haití que lo deja “golpeado, transformado e iluminado” y queda “prendado y comprometido” con ese país y su realidad”. Durante los cuatro meses que vivió allí se encuentra con el francés André Bretón y el cubano Wilfredo Lam. Dos grandes muestras de la impresión que causó Haití en Césaire son la biografía que escribió de Toussaint Louveture (1962) y su obra de teatro La tragedia del Rey Cristóbal, basada en la vida de Henri Christophe y estrenada en Cuba en la década del sesenta, solo tres años después de haberse presentado en París."

Libros publicados

Entre otros:

  • Soleil cou coupé
  • Corps perdu, con ilustraciones de Pablo Picasso
  • Ferrements
  • Cadastre
  • Las armas milagrosas

Teatro

  • La tragedia del Rey Cristóbal

Biografías

  • Biografía sobre Toussaint Louveture, 1962

Premios y distinciones

Entre otros:

  • Premio René Laporte, 1960

Otras actividades

  • Con el poeta Léopold Sédar Senghor y León Dumas, inicia en Francia la publicación de L´Etudiant Noir, en donde los escritores negros rechazan los modelos literarios de la raza blanca, proclamando una escritura de la negritud.
  • Editó la revista Tropiques en Fort-de-France

Con esta apretada síntesis, adjuntamos a continuación tres poemas de Las armas milagrosas, de una traducción de Lizandro Z.D.Galtier del año 1974.

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Aimé Césaire

POEMAS

No trepanes al león que sueña
René Char

POEMA PARA EL ALBA

    Arrebatos de carne viva
en los estíos explayados de la corteza cerebral
han flagelado los contornos de la tierra
los ranforinquios en el sarcasmo de sus colas
captan el viento
el viento que ya no tiene espada
el viento que ya no es sino una caña de pescar los frutos de
    todas las estaciones del cielo
manos abiertas
manos verdes
para las bellas fiestas de las funciones anhídridas
nevarán adorables crepúsculos sobre las manos tronchadas de las
    memorias respirantes
y de ahí
sobre las grietas de nuestros labios de Orinoco desesperado
la feliz ternura de las islas mecidas por el pecho adolescente
    de las fuentes del mar
y en el aire y en el pan siempre renaciente de los esfuerzos
    musculares
el alba irresistible abierta bajo la hoja
cual claror el impulso espinoso de las belladonas
VISITACIÓN

oh marejada anunciadora sin nombre sin polvo de toda palabra
    vinosa
marejada y mi pecho salado en las ensenadas de los antiguos días
    y el joven color
tierno en los senos del cielo y de las mujeres eléctricas
    de qué diamantes
 
fuerzas eruptivas trazad vuestros orbes
comunicaciones telepáticas retomad a través de la materia
    refractaria
los mensajes de amor extraviados en los cuatro rincones del mundo
    volved a nosotros reanimados
por las palomas viajeras de la circulación sideral
 
en lo que a mí se refiere a nada temo soy de antes de Adán no
    dependo siquiera del mismo león
ni del mismo árbol soy de otra caloría y de otro frío
oh mi infancia leche de luciérnaga y estremecimiento de reptil
pero ya la víspera se impacientaba hacia el astro y la poterna
    y huíamos
sobre un combado mar increiblemente sembrado de popas de
    naufragios
hacia una orilla donde me aguardaba un pueblo agreste y penetrador
    de bosques con
ramas de hierro forjado en las manos -el sueño camarada sobre
    la escollera- el perro azul de la metamorfosis
el oso blanco de los témpanos de hielo y Tu muy salvaje des-
    aparición
tropical como una aparición de lobo nocturno en pleno mediodía
SUPERVIVENCIA

Te evoco
bananero patético que agitas mi desnudo corazón
en el día salmodiante
te evoco
viejo hechicero de las montañas sordas por la noche
justamente la noche que precede a la última
y sus redobles de tedio golpeando en la poterna loca de las ciudades
    enterradas
pero no es sino el preludio de las selvas en marcha sobre el cuello
    sangrante del mundo
es mi odio singular
llevando a la deriva sus témpanos de hielo en el aliento de las
    verdaderas llamas
dadme
ah dadme el ojo inmortal del ámbar
y sombras y tumbas de granito cuadriculado
pues la barrera ideal de los planos húmedos y de las hierbas
    acuáticas
escucharán en las zonas verdes
los intérpretes del olvidos anudándose y desanudándose
y las raíces de la montaña
exaltando la estirpe real de los almendros de la esperanza
florecerán por los senderos de la carne
(la penuria de vivir pasando como una tempestad)
mientras que bajo el cartel del cielo
un fuego de oro sonreirá
al canto ardiente de las llamas de mi cuerpo

De Las armas milagrosas, 1946
Traducción de Lizandro Z.D.Galtier, 1974


Publicado inicialmente en Violín del Diablo,
página dirigida por Manuel Ruano,
como homenaje a Aimé Césaire
maritza@etheron.net