Aitana Alberti

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PALABRAS PRELIMINARES

El dolor de la vida mueve mi poesía

A.A.

Por Arturo Jiménez

      Mi trabajo, ajeno a los cánones de la rima y la puntuación; me gusta la lírica escueta y con pocos adjetivos'', explica la única hija del autor español

      Decidida a escribir a contracorriente, admitiendo incluso que aún experimenta "inseguridad" como creadora, la poeta Aitana Alberti (1941), única hija del poeta Rafael Alberti (1902-1999), confiesa en cambio sin dudar:

      ''No tengo influencia de mi padre. Comencé a publicar precisamente cuando tomé conciencia muy clara de que no tenía la mínima influencia de él. En mi poesía no se puede encontrar a Rafael Alberti."

      Autora de Poemas, Y de nuevo nacer y Pupila al viento, esta poeta de padres españoles pero nacida en Argentina por el exilio tras la Guerra Civil Española y que vivió en Italia, España y Canadá, y que ahora reside en Cuba, tiene además el libro inédito El margen de la elegía tercera de Rilke y prepara otro poemario en el que aborda a la familia y los recuerdos.

      Además, en Cuba preside el Proyecto Cultural Sur, que fomenta las poesía y las artes y agrupa a unas 30 ciudades de Europa y América. Y ha trabajado para las televisoras española y cubana.

      Procedente de La Habana con su esposo, el también escritor Alex Pausides, para participar aquí en el primer Coloquio Internacional de la Imaginación Literaria, Aitana Alberti, quien tras la muerte de su padre se inconformó jurídicamente con el testamento que dejaba la mayor parte de la herencia a la segunda esposa del poeta, explica en entrevista:

      "Mi obra es pequeña, porque he sentido siempre el peso de tener unos padres con un poder creador tan fuerte y grande". Y es que su madre, María Teresa León, también fue una importante escritora, en su caso narradora.

      "Cuando descubrí la talla de poeta que tenía mi padre, eso me coartó mucho. Aunque siempre he escrito, he roto mucho material o lo he guardado. Comencé a publicar muy tardíamente.

      "Sin embargo, cuando tenía 14 años escribí mi primera obra. Fue el libro de la inconsciencia y de la inocencia, porque yo todavía no sabía la estatura de mi padre". Después, Aitana guardó un silencio de muchos años.

Una poética del dolor

      Poco conocida en México como poeta, da algunas claves temáticas sobre su trabajo: ''Mi poética está centrada fundamentalmente tal vez en el dolor de la vida, en el desgarramiento de la vida. Hay muchos poemas míos dedicados a la familia. Hay otros que están vinculados por el amor, pero más por el desamor".

      Y en términos formales señala: "Es una poesía no clásica, no rimada, sin puntuación. Creo que la respiración del verso es suficiente para las pausas que indica la puntuación tradicional. Me gusta la poesía muy escueta, con pocos adjetivos.

      ''Me gusta lo que Juan Ramón Jiménez definía como la difícil sencillez, es decir, lograr un despojamiento en la palabra para que el verdadero corazón del poema esté bien expuesto en la página, o en la voz de quien lo pueda recitar."

      Habla sobre su relación con la tradición literaria: "Uno siempre viene de algo. Yo vengo de la gran poesía española, desde la cuna de esta poesía. Soy hija de un poeta de la generación del 27, la más importante del siglo XX de la poesía española. Y que me perdonen los poetas de otras generaciones pero esa es una realidad. Admiro mucho, por ejemplo, a Luis Cernuda, a Pedro Salinas. Me entusiasma cierta poesía de Federico García Lorca".

      -En términos estrictamente literarios, ¿cuál sería la influencia de Rafael Alberti en tu trabajo?

      -Yo no tengo influencia de mi padre. Comencé a publicar precisamente cuando tomé conciencia muy clara de que no tenía la mínima influencia de él. En mi poesía no se puede encontrar a Rafael Alberti.

      -¿Fue premeditada esa toma de conciencia?

      -No. Eso me nació así. De repente tomé conciencia. Y cuando tomé conciencia dije: “ahora sí, esto ya lo puedo empezar a publicar”.

      -¿Has encontrado ya una voz poética propia?

      -Creo que todavía estoy en el nivel de los intentos. Tengo una voz poética dividida. Todavía no está claro un punto preciso al fondo de un camino, y creo que quizá nunca lo esté. A lo mejor de repente mañana lo encuentro.

      -¿Cómo observas a la poeta Aitana Alberti?

      -Insegura -confiesa, y ríe-. Es una persona que ha tenido a su lado gente de un peso y de un calibre tan grande que quizá eso le haya creado ciertas inseguridades en la vida.
Enviado desde Oaxaca, México
22 de febrero de 2003

Publicado inicialmente en La Jornada

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

      Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1941, y es hija del gran poeta español Rafael Alberti. Realizó estudios de Ciencias Antropológicas. Ha sido una infatigable editora y estudiosa de la obra de los poetas de la generación española del 27, a quienes ha difundido también a través de la Televisión Española y la Televisión Cubana. En la actualidad es presidenta en Cuba del Proyecto Cultural Sur, para el fomento de la Poesía y las Artes, que agrupa unas 30 ciudades de Europa y América. Poemas suyos han sido traducidos al alemán, polaco, ruso, rumano e italiano.

Libros publicados

Entre otros:

  • Poemas
  • Y de nuevo nacer
  • Pupila al viento
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Aitana Alberti

POEMAS
Retratos de familia

					
A Ilya y Luba Ehrenburg
Disidentes del invierno
hablan un idioma ajeno
al ámbar preso en la parábola terrestre 

El bosque ha segado la nieve
Nada queda en la memoria del abedul
ni el blanco exánime
con que fatiga al viento su ropaje 

Seres invertebrados como gemas
avanzan hacia la desposada
se ordenan en el cuello feliz
que gentilmente brinda la última mansedumbre 

He aquí el galope de la fiesta
burilado sobre los medios tonos
La danza abarca lejanos caramillos
rueda hasta la linde del paisaje
El balido del río aún no anuncia tañidos funerales 

El óvalo limita la impaciencia en agraz
Él y ella quisieran huir hacia los cielos últimos
donde el amor ofrece ámbitos navegables
rutas donde la dicha rasga el confín del miedo
y se yerguen los cuerpos limpios desamarrados 

Cuánto tiempo se ha ido muriendo desde entonces?
Cuánta utopía ha ardido en los campos mejores?
Mis ojos abandonan el clamor del festejo
atrapado entre libros y objetos
que recuerdan la invitación al viaje 

El mustio sol de enero tiñe los ventanales
no hay piedad en la nieve
ni candor en las ramas deshojadas de pájaros
Mucha muerte cobijan las raíces dormidas 

Quince años tenía mi mirada esa tarde
y los vi emocionada como los veo ahora
en la tarde del trópico
desde la altura exacta del amor intocado 

María Teresa y Luba con Ilya y Rafael
los cuatro conversando
después de tantas y tan terribles cosas
mientras afuera el sol iba aboliendo el tiempo
y fijaba esta imagen en mi ser para siempre 
De Retratos de familia
Inédito