Alberto Girri

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PALABRAS PRELIMINARES

Alberto Girri, presentación y poemas

por Eugenia Spasoff

       La escritura poética es una comunión con el interior del ser humano Una textura que alcanza diferentes colores en todo poeta.

       Alberto Girri, argentino, definió su poesía como una investigación de la realidad, un método de conocimiento especial distinto del científico pero igualmente válido. Podría decirse asimismo un conocimiento capaz de darle existencia permanente a la realidad aparencial en que nos movemos.

       Lo conocí rodeado de libros y aún llevo incrustada en mi memoria su mirada y sus manos. Huellas de una delgada figura que vuelve a crecer derrotando al tiempo cuando releo sus poemas como si fueran halos mágicos que en un conjuro permiten que las palabras peregrinen hacia otras regiones del ser. Entre esas grafías cíclicas se desdibujan las identidades, en un constante fluir de transformaciones.

       Todos los estados posibles, todos los reinos, todos los elementos ascienden a una misma naturaleza, a un caos indiferenciado en donde la muerte puede ser un nuevo principio, en donde se rompe la condicionalidad temporal que pesa sobre lo humano con una transmutación ontológica.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

      Poeta y traductor argentino nacido en Buenos Aires en 1919.

      Pertenece a la generación de los años cuarenta, aunque su estilo único y personal, no encaja en algún movimiento especial, razón por la cual, recibió grandes elogios  y provocó rechazo de algunos sectores debido a su lenguaje a veces incomprensible y extremadamente intelectual. Falleció en 1991.

Libros publicados

  • Playa nova, Editorial Nova, Buenos Aires, 1946
  • Coronación de la espera, Ediciones Botella al Mar, Buenos Aires, 1947
  • Trece poemas, Ediciones Botella al Mar, Buenos Aires, 1950
  • El tiempo que destruye, Ediciones Botella al Mar, Buenos Aires, 1951
  • Escándalo y soledades, Ediciones Botella al Mar, Buenos Aires, 1952
  • Línea de la vida, Editorial Sur, Buenos Aires, 1955
  • Examen de nuestra causa, Editorial Sur, Buenos Aires, 1956
  • La penitencia y el mérito, Editorial Sur, Buenos Aires, 1957
  • Propiedades de la magia, Editorial Sur, Buenos Aires, 1959
  • La condición necesaria, Editorial Sur, Buenos Aires, 1962
  • Elegías italianas, Editorial Sur, Buenos Aires, 1962
  • El ojo, Editorial Losada, Buenos Aires, 1963
  • Poemas elegidos, Editorial Losada, Buenos Aires, 1965
  • Envíos, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1967
  • Casa de la mente, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1968
  • Antología temática.,Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1970
  • Valores diarios, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1970
  • En la letra, ambigua selva, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1972
  • Poesía de observación, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1973
  • Quien habla no está muerto, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1975
  • Galería personal, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1975
  • El motivo es el poema, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1976
  • Bestiario, Ediciones La Garza, Buenos Aires, 1976
  • Obra poética, I, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 1977
  • Árbol de la estirpe humana, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1978
  • Obra poética, II, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 1978
  • Lo propio, lo de todos, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1980
  • Obra poética, III, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 1980
  • Homenaje a W. C. Williams, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1981
  • Lírica de percepción, 1983

Traducciones

Tradujo a numerosos poetas ingleses y estadounidenses, tales como T. S. Eliot,  Wallace Stevens, Robert Frost , John Donne y William Carlos Williams.

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Alberto Girri

POEMAS
El testigo

						
Con el rostro enlodado, en un rapto de furia celosa
levanto el acta de mi piel.

Esta piel mía, fantasmal y tensa,
que envejece sola.

Hay respuestas, condenas, hay nacimientos
y heridas de clavos que algo significan.

Mas ni eso, ni la elevación del cáliz encendido

muerte y muerte del hombre por el hombre,
anuncian paz.

Como puede verse, 
en el hospital terrestre las consignas son crueles
y la más cruel, la más extensa,

ordena convertir el grito en injuria desolada.

Con todo, y sin los subterfugios usuales
me confieso que estoy muerto. ¡Contento Señor!

Pues me llevas como a un enfermo evangélico,
como a un paralítico,
cuya sangre indecisa derramada en el camino
es un ojo indeciso y humeante.

Yo nada he sustituido,

Pues en rigor mi permanencia fue oscura.

Y luego,

cuando el paso y la caída esfumaron en verdad mi piel
no pregunté si el infalible beso,
fue de un ángel vengativo o de un simple loco.

He tratado de decir, 
que el occidente está enfermo de materia y de ironía.
Publicado inicialmente en Banda Hispânica
Arte poética

						
Un elemento de controversia
que nos lleve a lo paradojal
tras cada línea, cada pausa;
la ambigüedad a expensas de la convención.

Una premisa constante, la duda,
indagando en la realidad,
buscándola fuera del contexto;
la materia a expensas del lenguaje.

Una síntesis intransferible y bella
con ánimos, bestias, escrituras,
profanados sub specie aeternitatis;
la imaginería a expensas de tormentos.

Una teología creadora de objetos
que se negarán a ser hostiles a Dios.
Subsistiré, subsisto

						
Subsistiré, subsisto,
ser el pimpollo,
ser el transitorio pez,
naturaleza como mezcla.
Apenas anunciado,
la permanente degradación
me empuja la cambio,
inimaginable consumo
de fuego elemental,
agua, aire, tierra,
y formas que nunca nacen,
por ya engendradas
actuales y futuras,
retrospectivas formas,
repitiéndome en todos
cargado a una inmortalidad
llamada muerte,
cuando el odio me disocie,
y lo oscuro sea recompensa;
amor,
cuando presunta pureza,
me identifique en un lugar,
interior tentativa de conservación,
la única que pueden permitirme
tiempo y especies.
Doppelleben

						
Novelistas 

fervorosos de la acción 

e incapaces de actuar,

ideólogos 

que erráticamente fechan
el ocaso de nuestros ciclos
y de ciclos que sobrevendrán,
excéntricos
sin esperanzas, deslomándose
en sentenciar que la grandeza
se arranca de las causas perdidas,
nihilistas
supérstites de un credo
algunas de cuyas demandas
todavía circulan, sin eco: 

Las cárceles son
universidades del crimen
que habrá que volar, tarde o temprano.
Como esquemas de vidas encarnando
¿hasta qué punto es quimérica
la comunión entre lo inmutable de cada destino
y la perspectiva que elige, que pretende?
¿Cómo encargados
de desautorizar la hegeliana sentencia
de que lo interior supone con lo exterior
un vínculo ineludible? 

¡Doble vida!¡La expresión
que tú Gottfried Benn acuñaste
para nuestros constantes espejismos,
desenmascarando incompatibles prácticas,
chácharas sobre generalidades,
reticencias en admitir
que cuanto pesa y decide se produce
fuera de la esfera de lo personal
Cuando la idea del yo se aleja

						
De lo que va adelante
y de lo que sigue atrás,
de lo que dura y de lo que cae,
me deshago
abandonado quedo
del fuerte soplo,
del suave viento,
y quieto, las espaldas
apoyo en el suelo,
vueltas las manos hacia arriba,
corazón,
abjurando de armas, faltas,
de oraciones donde borrar las faltas,
blando organismo, entidad 
que ignora cómo decir: Yo soy,
y en la enfermedad y muerte,
vejez y nacimiento
ya no encontrarán lugar,
como no lo encontraría el tigre
para meter su garra,
el rinoceronte el cuerno,
la espada su filo. 

Antes hacía, ahora comprendo.
Pascal

Casi ninguna verdad,
el vacío
para sentirte seguro
contra la historia,
apóstata
por aconsejar la inconstancia,
la fatiga extrema,
la tempestad,
aunque los hombres no las amen,
por juzgarnos míseros
y tener la alta idea de ti
que no quieres
compartir nuestras debilidades,
por ser tú mismo endeble
y admirar las moscas,
extraña potencias
que ganan todas las batallas,
perturban el alma,
y devoran el resto,
por sustraerte al destino común
asomándote al abismo,
tu abismo, a tu izquierda,
y orar con un largo grito de terror,
por cerrarte a la claridad
mientras velas, implacable,
y exiges
que en esa Agonía
que durará hasta el fin del mundo
nadie se duerma,
por haberte ofrecido a Dios
tras anunciar que en todas partes
la naturaleza señala a un Dios perdido.

Casi ninguna verdad,
el vacío
y el morir solos
debajo de un poco de tierra.
Tuviste razón,
qué necios son estos discursos.
Oficio de amor

De la intimidad que ahora nos asusta 
sale el pasado, 
sale la espléndida nostalgia, 
ejercicio callado del ocaso; 
de la valuación de Dios en la plegaria, 
para que no estemos uno fuera del otro, 
saldrá la amenaza, 
celosa corrosión de los gestos 
interrumpiendo nuestro abrazo. 

¡Oh manoseados sentimientos! 
Más y mejor seré yo mismo 
cuando guarde de tu boca la idea 
y aunque ya no pase del existir a la presencia 
igualmente me verás contra tu boca 
vigilando la mudanza de los días 
hasta que, siendo como yo reliquia, 
me ayudes a evitar esta agonía.