Alfredo Lavergne

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PALABRAS PRELIMINARES

         La poesía de Alfredo Lavergne se desarrolló como las de miles de chilenos de su generación. Se crecía en un país, en un continente en que la solidaridad social había alcanzado un nivel nunca visto en esta geografía mestiza. Fueron tiempos en que la cultura jugó un tremendo rol político. La poesía, la pintura, el cine y la música, acompañaban los esfuerzos por cambios sociales y no pocas veces eran parte del motor conductor.

         Los jóvenes se identificaban con uno u otro partido político y la calle era uno de los miles de escenarios en que la gente expresaba su visión del futuro. Los tránsfugas sociales se definían, crearon pequeños movimientos o partidos de izquierda, el arribismo se declaraba “progresista” o temporalmente apolítico y la derecha complotaba para salvar sus privilegios.

         Eran tiempos de manifestaciones, de libros y noticias de una América que nos hablaba, de la poesía de Neruda, de Nicanor Parra intentando teorías poéticas, de las sectarias críticas al creacionismo de Huidobro, de “Mis Grandes Poemas” de Pablo de Rokha, de informarse de la pintura de Matta, de las peñas con Víctor Jara, de filosofía, de educación política, del teatro latinoamericano, de la radio, de los periódicos bajo el brazo, de la televisión participativa, de los café universitarios, del Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, de escritores repartiendo Poéticas que nos decían qué era poesía y yo cooperé con algunos comentarios de la escuela que citaba: que la tarea del escritor era recrear la realidad.

         Sólo ayer compartí: “Bórrese todo lo que he escrito acerca de qué es poesía. Una vez más me parece sin límites, anterior a toda libertad. Prefiero su estética crítica y decir que los poetas son humanos encadenados al cambio”. Hoy día, estoy leyendo una antología de jóvenes poetas del continente… recreándome en sus Poéticas. Algo diferente escribiré mañana.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

         Nació en Valparaíso, Chile, en 1952. Emigró a Canadá en 1976, país donde publicó en diferentes medios literarios, y logró dar a conocer su obra en extenso. Se radicó en Québec, Montreal. Se sumó al estudio de la obra huidobriana (creacionismo), al haiku (poesía japonesa) y a la creación literaria. Colabora en revistas especializadas, festivales y periódicos. Retornó a Santiago de Chile en 2005. Su obra ha sido incluida en diversas antologías y revistas. Ha publicado siete libros de poesía en castellano y tres bilingües en idiomas castellano-francés. Actualmente reside en Santiago, Chile.

Libros publicados

  • Cahier Fluvial, Montreal, Levres Urbaines 1997
  • El Puente, Montreal, Orphée, 1995
  • La mano en la velocidad, Montreal, Orphée, 1993
  • Alguien soñó que no moría/ On ne rêve pas encore à la mort, Montreal, Orphée, 1993
  • El viejo de los zapatos, Montreal, Orphée, 1991
  • Retro-perspectiva / Retro-perspective, Montreal, Orphée, 1991
  • Palos con palitos, Montreal, Orphée, 1990
  • Rasgos separados / Traits distinctifs, Montreal, Orphée, 1989
  • Índice agresivo, Montreal, Orphée, 1987
  • Alas dispersas, Montreal, Orphée, 1986
  • Cada fruto, Montreal, Orphée, 1986

Antologías

  • Réalité Interculturelle, Edit. Humanitas Inc. Montreal, Québec, 1987
  • La Présence d´une autre Amérique, Les Edit. De la naine blanche, Montreal, Québec, 1989
  • Compañeros, Anthology of Writings Latin America, Cormorant Books, Ontario, Canadá, 1990
  • Enjambre. Poesía latinoamericana en el Québec, Co-edición de Cordillera y La enana blanca, 1990
  • 500 poetas latinoamericanos, Ediciones “Correo de la poesía”, Valparaíso, Chile 1992
  • Internacional Poetry. Voices of Québec. Edit. The University of North Carolina. USA. 1994
  • Odes, Dreams, and Diáspora, Poesía Chileno-Canadiense, Edita ARC. Ottawa, Canadá, 1995
  • Antología de Poesía Latinoamericana en Canadá, Split Quotation, Ottawa, Canadá, 2002
  • Antología de poetas Americanos. Canto a un prisionero, Abril 2005, Canadá
  • Critical Study of Ten Latino American Writers of Canada, Hugh Hazelton McGill-Queen´s University Press, Montreal, 2007
  • Primera Antología de Poesía Rayentrú, Leutún Ediciones, Santiago, Chile, 2007
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Alfredo Lavergne

POEMAS
El destino del arte

Sobre su caballo venía en una pata
y ejercitaba la vitalidad del hecho creado.
Luego fue el temblor El crepúsculo Hoy acantilados.

No lo duden
pasó entre naturales obstáculos
y la disciplina arbitraria del hombre.

Si les parece que comenzó con instinto
no olviden que aprendió a criticar

En las calles

En los particulares trece o equis charcos del criollismo
En los nuevos éxtasis del tránsito de los cerebristas
En la fragilidad del doble palpitar de las esquinas
En la tranquilidad que se anudan las sombras
En el sosiego que acecha en la materia
En la tregua que se funde en la vereda
En el armisticio que acentúa la niebla
En la pluma flotando en la poza
En los postes clavados al cielo
En los grillos que atraviesan
En su pecho de adoquines
En los neones que cambian de rostro
En los silbidos que penetran al sésamo
En los matorrales que se echan en el césped
En la cintura visible de la versión de los periódicos.

Luego
el arte se presentó
a las estrellas que tumbaron el hacha de las cigüeñas.
Allí encontró un punto Un cabo Una realidad lejana
entre sitios eriazos y rodillas afaroladas.

Así
se forjó lentamente el proceso artístico de América

Por caminos que son hilos que toman el pulso
Por rutas que sacuden la rodaja de la distancia
Por senderos que rumorean viejas heridas
Por accesos al beneficio propio
Por el sueño adiestrado por el miedo

Por las formas o los garfios de la moneda
Sus viajes
Estas imágenes Estas apariencias Estas estructuras.

Y murmuran
que todo ocurrió
para recordar al antiguo ser coloreado de fantasía
o en el equipo que ama al maestro
o en los escaparates de revistas sin puerta de escape.
Sin poesía la humanidad agoniza

Al cabo de un tiempo el celo galopa en el sol
El pasado sumiso gira sin morder la cola
El espino se corona de cuarzo de sien
Los relámpagos de tejidos mudos
Las hojas son aire que se estremece
El espanto quiebra el báculo de la huella
Las patas de conejos raspan espejos
El trópico pierde en sus mandíbulas
Los frutos arrastran el tronco al monte
Cenan las piedras en el pozo de los niños
Las uñas de las plumas hacen cortocircuito
El arco del verbo pasa por el filo del clavel
Las bocas piden un bien a los traspiés
Las guaridas entregan los ríos perdidos
Los colores gimen en los polos
El bostezo cava la sed en la iguana.

y se cumple la profecía de las 9.01 horas.

Sin poesía la humanidad agoniza.
Primero mueren los poetas.
Tardíos y solitarios
los dioses echan al hombro sus máscaras.

Sin poesía
la humanidad agoniza
y la mujer que amamos da a luz otro amor.
En nombre de la poesía

Un poco de fiebre en la quinta vértebra.

Tal vez esta línea imaginaria cercana a las desordenadoras
o el azur egostático por esos latidos anónimos
o la terapia de vivir sin Dios por una la lectura en el Café.

Hoy se hacen escuchar con sigiloso ritmo
Hoy están descascarándose los maceteros
y los turistas tras la catarsis sólo son viajeros ilustres:

De la rosa a la vena diferente a los puños
a todos los crímenes al silencio al espectáculo
a los cursos de etiquetas al juego al tan-tan
a los sinónimos a las clases de sordera a la nada
a la voz catedrática al grito manual y al verso oficial.

Una vez más a la prepotencia de los marionetos
al bar latino a las tablas de la impunidad
a la divinidad de la transparencia al pañuelo largo
al coqueteo minimalista al vicio del panfleto
a los de la escuela de categoría al In Memoriam
a la predisposición de la medalla al plagio europeo
al riesgo de las almas feroces al espejo que no condena
al letargo del absoluto a la probabilidad del cóctel
al cosmético inglés a la técnica con su meta
a los espíritus ajenos y al enfrentamiento con el reflejo.

Otra vez de las cadenas al críptico de la intemperie
a la venia de papel a las metáforas camaleónicas
a las imágenes barrosas a las líneas de porcelana
al panfleto al trabajo voluntario al casto Don Juan
al taurino barroco al franchutismo sin torre
a la oda al verde oliva a la seguridad de la inspiración
al goce de las renuncias a la armada ajena
al campanario del exilio al ya pasó el hambre
al escondite pedante y a la aparición diversionista.

A ese lugar un poco más intimista
Al altoparlante que imitó nuestro acento
A la fecha no indicada en la realidad
A los champiñones proféticos
A las pantallas curriculares
Al canto a sí mismo que encerró a otros
y ahora a la globalización de la rosa.

Porque es tiempo y tiempo fue la herida.
Porque talento y cultura fueron dardos anecdóticos.

La palabra soportó el peso metálico del boleto
La poesía no esperó al lenguaje en el horizonte
La voz viene entre el ritmo con sigilosa ancianidad

Y si este poeta se equivoca:
Porque aquí no está Dios.

Culpable será el pavo real
que con su forma simpática
está en vías de exterminio.