Amparo Osorio

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PALABRAS PRELIMINARES

Página de nieve

En el envés: auroras retardadas
viento de infancia
alba y fisura de otras horas
grito contenido
tropezando en la nieve.
Espejo exhausto
múltiple silueta
página blanca
precediendo los rostros.

¡Sé el peso de mi sombra!

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Nació en Bogotá, Colombia.

Libros publicados

Poesía

  • Huracanes de sueños, 1983
  • Gota ebria, Ediciones Embalaje, 1987
  • Territorio de máscaras, Hojas Sueltas, 1990
  • Migración de la ceniza, Editorial Magisterio, 1998
  • Antología esencial, Colección Los Conjurados, 2001
  • Memoria absuelta, Universidad Nacional de Colombia, 2004

Premios y distinciones

  • Primera Mención del concurso Plural de México, 1989
  • La beca nacional de poesía del Ministerio de Cultura, 1994

Traducción

Sus poemas han sido parcialmente traducidos al inglés, francés, italiano, portugués, húngaro, alemán y ruso.

Otras actividades

Es coordinadora editorial de la revista Común Presencia y de la colección internacional de literatura Los Conjurados.

Trabaja en un libro de entrevistas a grandes creadores universales, realizadas durante la última década.

.

Amparo Osorio
amparoiosorio@yahoo.es

POEMAS
Derrumbe

Se acumulan los días, los años
la erosión de la vida
nos echa encima su balandra y vamos
hacia el despeñadero.
Pasa la sombra... pasa y mira
y vuelve a acomodarse.
Una luz de farol bordea la penumbra.
Es la ciudad: me digo.
La sombra se adelanta
no quiere compartir mis pensamientos
pero lee la esquina, los escombros
los pasos solitarios y el eco de esos pasos
mucho antes que sorprendan a mi cuerpo.
El funerario pájaro del tiempo
aletea en el aire.
Las ruinas del amor se precipitan.
Quiero cerrar los ojos.
Quiero
que sólo el viento pase
y nos lea el poema de la errancia,
que nos diga al oído
sobre la honda pena que hoy irrumpe
en el alma del saxo.
que el viento,
sólo el viento...
Igual muere la huella

El viento esculpe rostros
y tú que vigilas la hierba
desconoces ahora los indicios
de toda eternidad.
Fuera de ti
no hay raíces posibles.
¿Cómo nombrarte
sin que crezca la muerte?
Resurrección

Caminaré de nuevo.
Levantaré las ruinas de mi casa
y las ruinas de mi corazón.
Me vestiré de alas y de soles
de presencias amadas.
Hallaré en otros labios
aguas para mi sed
y en otros ojos
prolongaré caminos.

Yo signada de viento
desafiando conjuros...
ceñiré nuevamente mi relámpago.
Inventario

Nada fue tuyo. 
Sólo imaginaste una casa y la luna. 
El fuego vacilante de la llama. 
La mensajera noche 
alta en la soledad de tus estrellas 

La sombra  perfecta y fiel dictando 
el paso de las constelaciones. 
La música del agua... 
Ahora lo sabes. 
Palidecen las manos. 
Miras el tiempo de tu cuerpo, 
el tiempo de los ríos, 
el tiempo de las ruinas.

Basta que quisieras dormir 
sin pronunciar la última palabra.
Que sólo desearas
ya no mirar y desatar los brazos.

Sólo eso bastaría... 
Pero no sabes cómo.
Estación profética

Crepúsculos ajenos
destinos vanos
presentes irreales

¡Desperdicio!

Nada pueden mis ojos cambiar.
Ni las palabras dichas o calladas
ni el rostro de la muerte
inventariado en los pliegues de la sombra.

Olvidos. Cientos de olvidos
y húmedas crisálidas
–guardianas de las tumbas–
avanzan a pesar de mi sollozo.

Se cumplen los relojes
con su cuota de espanto.
Página de nieve

En el envés: auroras retardadas 
viento de infancia 
alba y fisura de otras horas 
grito contenido 
tropezando en la nieve. 
Espejo exhausto 
múltiple silueta 
página blanca 
precediendo los rostros. 
¡Sé el peso de mi sombra!