Bernardo Casado

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PALABRAS PRELIMINARES

Posiblemente sé respirar así. Exorcizo el silencio que pudiera apoderarse, y estoy con vosotros.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Nació en Madrid en 1964. Cursó estudios de Filología Hispánica y Técnicas de Locución. Ha colaborado en diferentes revistas, volúmenes colectivos y actos.

Libros publicados

  • Circunstancia de árboles
  • Colectivo Altazor -Colección El Arca de Noé, Murcia 1999
  • Si hoy prometiera decena de viento
  • Editorial Premura - Barcelona, 2000
  • Hombre bajo señales de Octubre
  • Revista Badosa - Barcelona, 2001
  • Treinta y dos saludos de la boca

Editorial Anceo.com, 2001

De próxima aparición la novela Memorias inadecuadas de Angel Lístecer, en Minotauro Digital

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Bernardo Casado
bcasado@retevision.es

POEMAS
Hombre bajo señales de octubre
      
Llovía dentro y fuera de las casas
y llegué a carne por tranquila vez,
mezclando oleaje,
escaleras y uñas,
y corta edad de la pierna.
Era esta espalda sin nombre de país,
esta sien de melancólica izquierdo
logros en la prisa de la pestaña
y pequeño día a juego.
Nací en el centro de octubre,
con algunas calles de piedra,
y racimos de aire en un balcón.
Coleccionaba ya entonces
postales de extravío,
filatelia de caballos,
zapatos de crueles tallas,
y a escondidas leía los números del mar.
Nací en el centro de octubre
aficionado al árbol,
y conseguí llorar
con una contabilidad da ramas
saladas y diestras.
Era el primer día de mí pelo,
desorganizado
de aves.
      
También marzo en una botella
      
El día carnoso no disimula
botella, manzana, borrasca,
y el descanso de otras frutas
lisas conmemorando
sobre un paño agradable.
Es Marzo dentro de la botella,
un peródico repite
sal negra.
Se suma un vaso de licor apuesto
marrón como animal dulce.
La sandía sin heridas,
un pez doméstico,
y mirabas el cuadro
............ en Chipre de aquel día.
      
Leidra


Después nos dolió la tierra
con su acucia de silicio
y su longitud larga,.
al salir del beso,
como quien trae herida
o simetrías muertas.

Nuestras bocas fueron impar
en aquel altercado
de cereza y prolongaciones,
y abusando de los labios,
comiéndonos de aire,
con el centro compartido,

con violencias secretas
y un fervor en la carne.

Piedra para ser imaginada
      
Imaginar puente,
arco y delfín
que trasladan la tarde.
El puente
cruza entusiasmos del agua,
cruza femoral de río,
corredor a penas o
arcoiris preciso.
Es musgo, piedra y árbol detrás,
unir allí con allí
en ambos extremos de espalda.
Pasillo tranquilo
con esa soledad que solo
compromete a los puentes.
      
Paisaje de niña y escalera


La niña quieta
triste en forma menor,
dos gatos se comen la tarde
con distinciones en la espalda,
y trenzas amontonan lástimas,
riesgo de toda guirnalda.
Niña. Y te elijo como un mar descubierto,
morena peldaño a peldaño
en la timidez de la piedra,
conjunto neoclásico.
Es la escalera triste,
sentada niña,
y estas palabras lentas
de tarde y perspectiva.