Carlos Penelas

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PALABRAS PRELIMINARES

Fragilidad de lo visible

Somos polvo y sombra
Horacio

Desde adolescente me obsesionó conocer en qué va transformando la poesía a su hacedor. Hay una ascensión de la palabra poética, un designio que señala permanencia en el hombre primordial, en el habitante desposado de su territorio. Una cosmogonía que cobija los mudos testimonios, las nuevas creaciones en las arenas y los cielos.

Más allá de la belleza de un poema, de su estructura, exigimos de lo poético un ahondar en lo esencial del ser humano. La poesía es un camino, un reintegrarse en lo universal. En el acto poético hay incantación, mito y autenticidad; una búsqueda de lo absoluto.

Toda poética pertenece al ámbito de las intenciones, a la intimidad del poeta. La evocación y la memoria son tamizadas en una permanente ondulación, un tiempo desprotegido, un atributo de la intemperie y de la soledad.

El poeta no debe perder la infancia, el sentido del asombro, la mirada transparente de la niñez. El verdadero poeta crece como el campesino, entre mitos y certezas, junto a la humildad de la hierba, en un estado cercano a la pureza, desechando los bienes materiales, entre los vaivenes de la pasión y el esplendor de los frutos. En el instante está la insurrección, la verdad de la conciencia y de la tierra, las dimensiones del alba y del atardecer. El diálogo abisal entre el ser y la nada. He aquí la realidad palpable, insurrecta, deslumbrante.

La poesía no puede ser otra cosa que una reintegración al mundo clásico, un ingrediente activo de la vida, vital, irrenunciable. Por eso engendra emoción y deseo, ilumina la verdad en una imagen abisal entre la conducta práctica y las posibilidades móviles del hombre. Es el signo del diálogo interior, la insatisfacción permanente que se aleja de filosofías sistemáticas o ideologías redentoras. Desde el poema avanzamos en un terreno fatídico. El poeta debe tener valor, pues no responde a cánones terrestres o celestiales. En cada acto una desesperada tentativa de salvación que fuga y retrocede forjando palabras, cincelando un ser ético y físico. A través de la palabra descubre la intersección de la vida y la creación. Inmanencia y trascendencia sobre cada cosa, como una despedida del instante cenital, de cada insospechada refracción que toma una naturaleza y un don esencial. Exalta la belleza desde la expresión verbal llevando su existencia, su corporeidad en un acto de devoción por el mundo.

La poesía nos ofrece el ensueño de voces infantiles; no la nostalgia indiscutible que tiene todo ser humano, sino las estancias del ser, la sublimación de la luz que hipnotiza la soledad del cuarto. Por eso registramos el follaje, la rama sensible al viento, la vela blanca en la bruma del mar. El poeta se abandona a la intuición, a la contemplación, al espacio que estremece desde el silencio de una visión inmóvil. Crea su infinito desde el gozo secreto. Lo rodea la infamia, la corrupción, la demencia de hembras alucinadas por la frustración, la desvergüenza de hombres hastiados. Pero su poética nos envuelve en un universo claro, una convicción íntima que hace sensible la palabra, voces modeladas por una mitología del desorden. La inmensidad está en nosotros como la insumisión.

Por momentos asombra en la despersonalización del verso y paralelamente afirma su subjetividad. Destierra el vacío creando los enigmas de lo poético, concilia libertad y destino, azar y fidelidad. Cristaliza y vulnera al amor, halla la medida de sí mismo entre las contradicciones, entre los fragmentos de lo cotidiano. Ofrece su respuesta desde la desesperación y la esperanza. Extrañamente ambiguo, integra la plenitud y el caos.

Sin recompensas futuras se sumerge en la naturaleza tantálica, en la revelación de los vínculos y los afectos. Sugiere un simbolismo sexual en la mujer deseada, en oposiciones increíbles y ciertas, en un fuego sustancial y mágico. La palabra será siempre un vehículo de una vida en permanente cambio, de confidencias; un peregrinaje misterioso y traslúcido.

Todo y cada cosa es una amenaza de eternidad. El poeta siempre anima una dialéctica sutil, por momentos incomprensible. Anhela la solidaridad entre forma y existencia, sufre la imperiosa necesidad del instante, esa fugacidad que emerge y se define por sí misma. Hay plenitud en lo dramático, éxtasis y continuidad que le dan fuerzas para enfrentar un mundo absurdo.

Hace falta ingenuidad. El placer de admirar, de evocar. Todo se experimenta a partir de la infancia, a partir de lo lúdico. Desde la franqueza hallamos felicidad; contra todo dogma enfrentamos las moradas de la supervivencias. El verdadero poeta cree en lo inconmensurable, en la utopía, en la sagrada unidad del silencio y la fraternidad. Detesta las ciudades, los partidos políticos, las capillas literarias, los dioses y los amos. Al cincelar el verso ofrece belleza, no sólo cristalina, otorga un contenido moral.

El ideal se carga de rebeldía, lleva implícito un sentido estético y ético. Allí el instante trascendente, la visión del universo. Y en ese acto de dispersión la armonía de la unidad. El oleaje y el combate de un único fundamento: la vida.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Carlos Penelas nació en Buenos Aires el 9 de julio de 1946. Sus padres, de los que obtiene la nacionalidad española, fueron Manuel Penelas Pérez (A Coruña, 1898-Buenos Aires, 1974) y María Manuela Abad Perdiz (Ourense, 1897-Buenos Aires, 1959), siendo hijo menor de cinco hermanos en una familia vinculada a la literatura, la plástica, el teatro y el cine. Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras. En la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires cursó Historia del Arte y Literatura.

Libros publicados

  • Valses poéticos, en homenaje al músico Enrique Granados. La edición príncipe consta de diez ejemplares y se terminó de imprimir en febrero de 1999. Cada uno de ellos, manuscritos por el autor, contienen siete grabados originales del artista plástico Rafael Gil.
  • Desobediencia de la aurora, Ediciones del valle, 2000
  • Poesía, (plaqueta) ilustrada por el maestro Juan Carlos Benítez.

Ensayo

  • El regreso de Walter González Penelas, estudio y antología del poeta uruguayo, con el auspicio de la Embajada de la República Oriental del Uruguay, 2001.

Artículos

  • De Espenuca a Barracas al Sur, selección de artículos publicados en Galicia en el Mundo, La Prensa de Buenos Aires y La Vanguardia, en co-edición entre Ediciones del valle y el Centro Betanzos de Buenos Aires, 2000

Antologías y diccionarios

Figura en Breve Diccionario Biográfico de Autores Argentinos, como poeta y narrador. Pedro Orgambide, Ediciones Atril, Buenos Aires.
Poemas á nai, organizada por Xesús López Fernández, lo incluyó en esa antología. (Es el único poeta mencionado que no nació en Galicia, y se lo destaca como el más representativo del país. La antología es la más grande del mundo dedicada as nais galegas e incluye al autor como Carlos Tomé Penelas Abad)

Premios y distinciones

  • Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela Normal de Profesores, 1968.
  • Premio "Arturo Marasso" otorgado por la Escuela Nacional Normal Superior del Profesorado Mariano Acosta, 1977.
  • Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.), 1981
  • Premio "Accésit" otorgado por la XII Exposición Feria Internacional de Buenos Aires "El libro –del autor al lector–" por la mejor cobertura como cronista de Radio Nacional, 1986
  • Premio a la Mejor Cobertura como cronista de Radio Nacional otorgado por la XIV Exposición Feria Internacional de Buenos Aires "El libro –del autor al lector", 1988
  • Primer Premio de Poesía "Alfonsina Storni" otorgado por Gente de Letras, 1988.
  • Mención Especial de Poesía en el Concurso Latinoamericano "Carlos Sabat Ercasty", Montevideo, Uruguay, 1992.
  • La Fundación Internacional Jorge Luis Borges lo seleccionó entre los diez poetas vivientes más importantes.

Jurado

Fue jurado nacional y provincial
En mayo de 1999 fue jurado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Conferencias

Dictó conferencias en distintos centros culturales de la capital y del interior del país. Entre ellos se destacan: Centro Galicia de Buenos Aires, Federación de Sociedades Gallegas, Centro Betanzos, Ateneo Cultural Florentino Ameghino, Sociedad Amigos de la Ciencia, Sociedad Argentina de Escritores, La Gran Aldea, Café Tortoni, Instituto Internacional Jorge Luis Borges, Gente de Letras, Fundación Banco Patricios, Biblioteca Nacional de Maestros, Biblioteca Argentina para Ciegos, Centro Cultural General San Martín, Oficina Cultural de la Embajada de España, Instituto de Cultura Ibero Argentino, Embajada del Uruguay. Participó en mesas redondas y grabó numerosas entrevistas para el Museo de la Palabra (escritores) para LRA. Dictó conferencias en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana y recorrió el país gallego. En la Universidad Autónoma de Madrid dictó una clase en la Cátedra de Literatura Latinoamericana. Participó de conferencias, mesas redondas en ateneos y centros culturales de Galicia y Madrid. En 2001 dicta el Seminario de Formación Humanística dentro de la I Cátedra de Medicina Interna del Prof. Dr. Juan Antonio Mazzei, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

Congresos

En julio de 1996 fue invitado a participar en las "II Xornadas de Debate" en Vigo en el 40º aniversario del histórico congreso de la emigración gallega en Buenos Aires. En febrero del mismo año viajó a Cuba. En 1997 fue invitado al Congreso de Poesía "50 Aniversario de Cómaros Verdes" que se realizó en Vilagarcía de Arousa, donde presentó una ponencia sobre "Poesía e inmigración en José Conde". Ha sido invitado en reiteradas oportunidades a participar de mesas redondas, conferencias y otras actividades siempre relacionadas con su oficio de escritor en las ciudades de Madrid, Ourense, Betanzos, Santiago de Compostela.

Colaboraciones

Colaborador de Propósitos, El contemporáneo, Bibliograma, Reconstruir, Pliego de Poesía, Diario Armenia, El Libertario, Diario Galicia, Diario Río Negro, La Vanguardia, revistas literarias nacionales y extranjeras, etc.
Es columnista del periódico Galicia en el Mundo desde marzo de 1995.

Otras actividades

Organizó y coordinó en teatros y centros culturales numerosos homenajes a escritores, entre los que se encuentran Banch, Pessoa, García Lorca, León Felipe, Ungaretti, Rosalía, Camoens, Montale, Molinari, Luis Franco, etc. También rindió tributo a los artistas plásticos Antonio De Ferrari, Rubén Rey y Miguel Viladrich, entre otros.
Fue crítico literario desde 1983 hasta 1989 de LS1 Radio Municipal y LRA Radio Nacional. Fue conductor, también, de distintos programas culturales. Colaborador permanente del suplemento literario del diario La Prensa.
En 1984 fue Director de los talleres literarios de la Sociedad Argentina de Escritores.

Viamonte 1730 P.B. "A"
(1055) Buenos Aires
Argentina
Tel.: (54 11) 4371-6686

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Carlos Penelas
carlospenelas@speedy.com.ar

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POEMAS
Homenaje
a
Enrique Granados
Melódico

					
Soy un puro sentir.
Un alma arrobada en el fervor.
Invisible por la luz.
Por tu luz. Se vuelve amor,
casi invisible, casi terrestre.
Ansiada forma, blanca.
Ilusión o milagro.
Queriéndote.  Desolado.
Me guías y me elevas.
Tan sólo con tu voz.  Serena.
Como un prodigio.  De lejos.
Amándote.  Con el torso 
intacto, jubiloso.
 
Vals noble

						
Te llevo en el corazón.
No te detengas.
Con los labios te llamo
hasta perderte.  Te deseo
desde el primer momento.
Te conquisto, te espero.
Me acongojo.  Desde el amor
te miro.  Desde el recuerdo
que es frágil como lo eterno.
Te busco en el azar, en las nubes, 
en mi hombro.
Te pierdo para siempre.
Te busco ardiente, tempestuoso.
Sueño el cuerpo trémulo
de aliento.  Me revelas pasión
en el querer, en el desmayo.
 
Vals lento

						
¿Serás, amada, 
un adiós que fuga sin descanso?
No quiero separarme de tu vuelo.
No creo en el recuerdo  
ni en el dolor ni en el cansancio.
Floto a  tu lado. Desnudo, ciego,
despidiéndome. No puedo perderte.
Desde mi turbulencia te siento pensativa.
La soltaré, me digo. 
Tu libertad me lleva y me separa.
¿ Sólo yo ardo, amor,
en esta visión que gozo inmóvil
y sin rumbo? ¿ Qué tacto invento,
qué claridad, qué tiniebla?
Veo tus breves senos en mis manos.
Es bello e imperceptible el olor
de tu cuerpo. Siento tu traspresencia.
Me esquivas. Vago y difuso
es el temblor errante que se entrega.
 
Allegro humorístico

						
Tan tenue el ritmo
del cristal en el aire.
Allegro estremecido.
Melodía suspendida en abanico,
desmesura sagrada como un rezo.
Gracia pura.  Unidad de la fuga
hacia las castañuelas.
En el vientre del piano
irradiación que no se agota.
Invisible poema
que prolonga la noche
generosa de aurora.
Alas blancas naciendo
en la nota que es dicha.
Ascendiendo desde el pie,
desde la luz, desde lo inmóvil.
Llama invisible.  Sacramento
pagano del alma y de la lluvia.
 
Allegro elegante

						
Es porque ya no somos.
Eramos las tierras cálidas 
y el agua que anida en la melancolía.
No está el amor donde lo anhelo.
Ningún desdén lo quita.
Le prometo el candor que nos redime.
Se olvida de pensarme.
Quiebra al transvivirse en un silencio.
Heme aquí, mirando esta plaza conmigo,
en el calor y la luz del verano
que oscila y ensordece.
Y estoy desconsolado.
Somos queriéndonos.
Te das en la distancia. 
En la delgadez, muda y acendrada.
El pensar crea el llanto sostenido.
Miro tus manos y tus labios.  Te cansas
en un mundo vaporoso y destruido.
 
Sentimental

						
Mi corazón percibe tu silencio.
Desde la fragilidad veo tus pies, 
tu vestido, rosa o milagro
ascendiendo,
con la bella convicción de tus manos.
Cerrados ojos
hacia la desnudez;
hacia la fugacidad de lo perdurable.
Te entregas lánguida, despierta.
Sueño besarte, esquiva,
desde el azar o la inocencia de ti misma.
Queriéndote te busco en el recuerdo.
En tu olor, en tu tacto.
Sin despertarte, princesa, 
mientras el alba te rescata enamorada.
 
Vivo

						
Llega a ti el vals
y en ti deja su vuelo.
Es el primer sonido 
de la mañana,
invade la nostalgia 
la línea de la frente,
evaporada.  
Como un presagio del deseo 
es tacto el silencio entre corcheas.  
Y el alma  en desesperanza 
empuja al abandono.
Pájaro de inocencia, 
pecho oprimido.
Soy un puro sentir.
Un alma arrobada en el fervor.
Invisible por la luz.
 

De Valses poéticos, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, Argentina, 1999