Carlota Caulfield

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PALABRAS PRELIMINARES

Mi poética

                   I
            
Tacto
(del instante que encuentra
la duración de la mano)
            
                  II

Capacidad figurativa de la mano
en sus variados movimientos
            
                  III

Trazos imprescindibles,
espacios abiertos que inducen
¿a qué?
            
                  IV

Obsesión con palabras
            
                  VI
            
Arquitectura incompleta
que no quiere terminarse
            
                 VII
            
Poesía
hilandera
prorratera
inevitable

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Carlota Caulfield nació en La Habana, Cuba, bajo el signo de Capricornio. Ha vivido en Dublín, Zürich, New York, San Francisco y New Orleans y Oakland, California.

Recibió la Licenciatura en Historia y Filosofía en la Universidad de La Habana, un M. A. en Literatura española y latinoamericana en San Francisco State University y el Ph.D. en Filosofía y Letras en Tulane University con la tesis "Entre el alef y la mandorla: poética, erótica y mística en la obra de José Angel Valente".

Es profesora del Departamento de Modern Languages and Literatures de Mills College, Oakland, California.

Libros publicados

  • Fanaim (San Francisco: El Gato Tuerto,1984)
  • A veces me llamo infancia/Sometimes I call myself childhood (Boston-Miami: Solar,1985) Oscuridad divina (Madrid: Betania,1987)
  • El tiempo es una mujer que espera (Madrid: Torremozas,1986)
  • 34th Street and other poems (San Francisco: Eboli Poetry Series,1987)
  • Angel Dust/Polvo de Angel/Polvere D'Angelo (Madrid: Betania,1990)
  • Estrofas de papel, barro y tinta (Barcelona: Cafè Central, 1995)
  • Libro de los XXXIX escalones/ Libro dei XXXIX gradini (San Francisco-Venecia: Eboli-Rusconi, 1995. Limited Edition)
  • A las puertas del papel con amoroso fuego (Madrid: Torremozas, 1996)
  • Libro de los XXXIX escalones/Book of the XXIX Steps (Tarzana,Ca.: Luz Bilingual Publishing, 1997) and Book of the XXXIX Steps, a poetry game of discovery and imagination. CD-ROM. Versión 1.0 for the Apple Macintosh (Oakland: InteliBooks, 1999).

Antología

Es autora de Literary and Cultural Journeys: Selected Letters to Arturo Torres-Ríoseco (Oakland: Center for the Book, 1995) and Web of Memories. Interviews with Five Cuban Women (Eboli Poetry Series, 1997).

Premios y distinciones

Entre sus premios se encuentran:"Mención de Honor" en el Concurso de Poesía Mairena de Puerto Rico (1983), el Premio Internacional Ultimo Novecento, sección Poetas del Mundo, en Pisa, Italia (1988), "Mención de Honor" en el Premio Plural de la Ciudad de México (1992), "Mención de Honor" en el Premio Internacional Federico García Lorca (España-Estados Unidos,1994), Premio Internacional "Riccardo Marchi-Torre dei Calafuria" (Italia, 1995), y Mención de Honor en el 1997 Latino Literature Prize del Instituto de escritores latinoamericanos de New York.

Colaboraciones

Sus poemas han sido publicados en numerosas revistas literarias, entre las que se encuentran Haight Ashbury Literary Journal, Michigan Quarterly Review, Poetry San Francisco, Visions, The Texas Review, Barcarola, Licatropía, Nómada, Tercer Milenio, Textos, Chasqui, Linden Lane Magazine y Aleph.
Ha publicado artículos sobre Magali Alabau, Juana Rosa Pita, Alejandra Pizarnik, Luisa Castro, Amparo Amorós, Julia de Burgos y Remedios Varo.

Estudios sobre su poesía

Jack Foley, Jesús J. Barquet, Alejandro González-Acosta, Marjorie Agosín, Alberto Jiménez Ure, Pietro Civitareale, Renata Giambene, Juana Rosa Pita, Librada Hernández, María Jesús Mayans Natal, Miguel Angel Zapata, Francisco Javier Satué y Peter Bloch, entre otros.

Traducciones

Ha traducido la poesía de e.e. cummings, Jack Foley, Luigi Minghetti, Cecile Pineda y Catulo.

Otras actividades

Es la directora de Corner (http://www.cornermag.org) revista dedicada al avant-garde.

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Carlota Caulfield

POEMAS

"La mente no es más que un mono loco"
    
  (Proverbio de la India)

Anders Gezelius
pintor sueco del siglo XIII
tituló uno de sus autorretratos
"Mi cara original, antes
de que mis padres nacieran."
            
La expresión del artista
está siempre comenzando
a formarse en el lienzo.
El cuadro es a cada momento
un nuevo cuadro
y nadie ha podido ver
la misma cara dos veces.
            
Acabo de ver la obra en Estocolmo,
pero lo que en realidad he visto
ha sido mi cara
dentro de mí
con mi mente de principiante.
            
De Gezelius se dice que era un ángel.
    
La mano en el aire
   
Se extiende la escritura desatada
ante los espejos del cuerpo.
            
Las imágenes son pródigas
y el chispazo delicado del gozo
se cierran sobre la cintura
mientras se declara disidente.
            
Con fragmentos se construye el ánfora.
El descenso de la rueda termina.
La luz se hace forja
en su reflejo anónimo.
            
Cuando llegue el día
en que esté terminada
la forma entrará como aire
y un abrazador torrente
será murmullo.
            
De Giuseppe Arcimboldo
se ha dicho
que inventaba rompecabezas.
  
  
                                                      De "Polvo de Angel"
   
Con mi rueca
   
No reconozco mi color.
En Alejandría perdí mi sombra
y toda apariencia de ciudad
ha sido belleza de lo inútil.
Todas mis coartadas sólo
sirvieron para estrechar
los lazos con la muerte.
Mi cuerpo encuadernado de lino
y la operación final 
de enrollar mis venas.
   
Jan Vermeer Van Delft desenfoca su pintura 
												por un temblor de tierra 
     
Le cerraría a esa tarde el deliro del viaje.
Varado en alta sierra quiere el espacio
considerar el umbral del salón desierto.
En los pasajes sin precisa memoria

las letras se dejan saborear.

     
Las sombras se descifran y los ojos absorben
las figuras de los cuerpos desnudos. Presentir la
caricia que asciende hacia el centro de la cúpula y
la escritura en su respuesta más simple.
Materia que se abre entre la que observa
y el arco de tus cejas. El puente levadizo inventa el cuadro.
    
Autorretrato en el espejo convexo
   
En el cuadro hay un niño sonámbulo, pero no se puede
saber si camina o vuela. El movimiento de la retina
no quiere terminar el juego de lo que reposa o se alza.
El hilo de luz crea una transparencia en la mano que hace 
ver su anillo. Parmigianino es capaz de refractarse.
En el cuadro hay una niña sonámbula, 
pero no se puede saber si camina o vuela.
            
Convergencias. Fluir desde el riesgo de una mañana 
anónima. Los niños entran en la cámara lúcida y se 
dan la mano. Un día nos veremos al otro lado del 
prisma, abriéndonos caminos en territorios lúdicos.
            
Habítame en ellos.
            
Aureo ojo el origen
   
Dos amantes caminan por un muro húmedo
y aparece frente a ellos una ciudad.
Suave es el animal que abre su mirar, 
disuelve su respiración 
y se desnuda entre espacios sin límites.
-Te dejaré pacer en mis mejillas, 
mientras una gota de agua fresca trae consigo 
un olor a este mismo instante.
   
Dame la mano que voy con argénteo paso
   
Inquieto caminar de la memoria
que santigua los textos borrados.
            
Una criatura se inclina 
entre la extensión del oído tenaz 
            
y unos labios que triplican la imagen.
   
Música de órgano oscura y sagrada

	          
                  l.
            
La armonía se define
en lengua que dispersa
su fuerza contra un muro
que corre por su mandato
y se humilla ante una boca.
            
                  2.
            
Y el suelo de la mente retiene las semillas
después que el agua
lee la memoria
y la derrama sin súplicas
cuando también es buena.
            
                  3.
            
En la síntesis de todo y su opuesto
hay una mirada,
semilla sagrada
que la mano palpa
para ser herida en ojo ajeno.
De Prohibido asomarse al interior
           
EN LA ANSIEDAD DE MI OJO,
UNA SÚBITA CESACIÓN DEL TIEMPO
   
Galileo Galilei, con su telescopio del siglo XVII
se pone a mirar la noche. Todo cambia.
Luz. Ojo humano destellante. 
Instrumentos ópticos infinitos.
En 1789, William Herschel 
se recrea con un telescopio 
de cuarenta pies frente a Urano. 
John, hijo de Willi (así lo llaman sus amigos), 
juega en negativo y positivo 
con fotografías curiosas. 
Algún tiempo después, Ansel Adams 
imagina paisajes sin memoria.
            
Antes de que Marcel Duchamp 
creara su Etant donnés  en 1943,
un metereólogo principiante, 
un tal Luke Howard, 
se dedica en el siglo XVIII 
a mirar el cielo por los ojos de las cerraduras. 
            
-Veo nubes altas e inmensas que se acumulan
y crean castillos mutables. 
-Veo finas colas de yeguas. 
-Veo pequeñas gotas de agua,
y en el frío de la altura, cristales de hielo, dice.
            
Trampa visual en una puerta de Cadaqués.
El telescopio existe para dar forma al ojo,
y hay un rayo de luz que acecha tras la puerta. 
Lo hermético es el vas bene clausum 
para el mirón-voyeur que camina 
por un largo pasillo y es puro ojo 
y lentas manos para abrir la escena. 
Cae el agua y el gas ilumina. 
Mise à nu: aguzo el ojo tras una puerta mugrosa 
y es una tarde de 1994. Hace calor en Filadelfia 
y veo uno de tus ojos: "Ich hörte sagen" (oí decir) 
la profecía de las cinco codornices que me soplas dentro del alma.
            
Para contar mis visiones
de esta noche comencemos 
nombrando a Comenius. 
Se trata aquí de un peregrino, 
también conocido como vagabundo, 
caminador y el que pasa. 
Se trata aquí de calles y aprendizajes prácticos
en cualquier ciudad del mundo. 
            
            
Se trata aquí de un escritor del siglo XVII
que se encuentra con algunos astrónomos y astrólogos 
en su recorrido por el laberinto del corazón. 
Se trata aquí de hombres que conjuran horóscopos 
e inventan profecías al observar los cuerpos celestes. 
Se trata aquí del señor Ubiquitous 
que me guía hasta una terraza. 
Se trata aquí de varios astrólogos
lanzando escaleras al cielo,
cazando estrellas y gritando 
que el firmamento esta noche 
carece de equilibrio, sí,
anomalitas coeli.  
Esta noche las estrellas no bailan
a la música de los observadores, 
dice el peregrino. Allí está el cometa.
            
-En mis memorias de infancia 
hay estrellas fugaces,
dragones alados y fuegos extraños
en el firmamento, te digo.
            
Hay ciudades que siembran un poco de locura 
en el cerebro de sus habitantes, y todo lo que no ha sido posible 
en otros lugares, por extrañas fuerzas ocultas encuentra en ellas terreno propicio. 
            
Hay ciudades que tienen cielos como linternas mágicas. 
La Habana, Dublín, Barcelona, Palma de Mallorca, Zürich, Las Cruces, 
New Orleans y Praga perforan las pupilas y están habitadas por demonios
siniestros que persiguen a los solitarios.
            
Rodolfo II se rodea en Praga 
de metereólogos y separadores de nubes,
si alguien sabe de quienes se trata.
Voyeurs que como perros cazadores 
van detrás de lo que traerá el futuro. 
Por eso, Tycho Brahe, 
astrólogo de muchos ardides,
puede sobrevivir 
con su nariz de hierro y tocar 
los techos de las casas enanas 
de los alquimistas.
            
Obligas a tus hombres de pelo largo 
(los del Callejón de Oro)
a esperar por mi señal
para las transmutaciones. 
Meto el hombro y salgo tatuada. 
Destruta, ruinata et devastata
mi espalda da fiero calor, 
a quien mucho le plazca, 
le dolerá la cabeza.
            
            
            
Cicatriz cuya leña no da el artífice al fuego. 
La madreselva es flexible, 
y no hay que quemar el esbelto avellano.
Y la que da más fiero calor es la encina, 
asegura un anónimo irlandés del siglo XIII. 
Y la piel me arde bajo una aguja que crea pura fibra. 
Me desintegro en 8' 46'', tiempo justo 
para que escuches el "Zigeunerweisen" de Sarasate, 
interpretado por la orquesta sinfónica de Pittsburgh, 
bajo la dirección de André Previn 
y con el violín de Itzhak Perlman. 
-Necesito pequeñas gotas de agua, 
o en el frío de la altura, cristales de hielo, digo. 
            
Después hablamos con los handrlata,  
hombres itinerantes, recogedores de trastos,
de las calles de Praga con sus sacos enormes 
sobre los hombros. Maestros en trapos
y en voces chillonas: 
"Handrle-handrlevu?", "¿Tiene algo para vender?"
Los viejos de piel arrugada y transparente 
como paja se pasean 
por la calle Telegraph de Berkeley. 
Los seguimos. 
            
El tiempo de la memoria implora sin aliento 
que lo salven del envejecimiento, 
de ese abismo pegajoso, 
que le devuelvan su juventud.
Me miro al espejo y con mano cuarteada
toco el mapa de mis arrugas. 
En los últimos cuatro años he envejecido,
me murmuras, mientras de tu boca
sale el alfabeto de mi noche. 
Miro por el ojo de una cerradura 
y veo cómo tus manos miden 
con guita, bramante y compás mi cuerpo.
            
Lo único que no me gusta de ti es tu pelo. 
Las manecillas de nuestro reloj 
se mueven hacia atrás. 
Un verso de Apollinaire 
y otro de Cendrars 
son la fórmula para la inmortalidad 
de mi cuello. 
            
¿Quién me iba a decir que dormiría por nueve días
en la misma habitación de Kafka en el Graben Hotel de Viena?
            
Ivan Klima me mira con sus ojillos de cuervo.
Un cielo azul muy claro puede resultar aburrido. 
            
            
Quiero un cielo con nubes que se confundan,
con locos que rían y oscuridades de tormenta, dices. 
Me desvisto con lentitud asombrosa.
Tras los pasos de mi maestro voy sacando 
una a una mis pinturas enrolladas. Te las enseño. 
Disfrutamos un rato. Las recojo. Te las vuelvo a enseñar.
Disfrutamos un rato. Hablamos. Toco el número de tu tatuaje. 
-Intentaron envenenarme. 
Destila el aurum potabile. 
Pruébala. 
Tengo miedo.
Me corta la garganta, dices en sueños.
            
Quisieras ser como la Elena Marty de Capek 
con trescientos años de vida 
sin una sola arruga y varias identidades. 
¿Acaso no has sido varios yo-tú-ese otro, 
escondido, perseguido y torturado? 
            
            
Eres lo suficientemente bello 
como para dejar a cualquiera sin aliento. 
Soy también una de tus Elsas. 
Pero recuerda Amado mío 
que nadie puede desear por 300 años.
Nadie puede tener ilusiones, crear, 
observar con ojo eficaz por 300 años.
Es imposible. Uno se cansa de todo. 
Me canso. 
Y de pronto te das cuenta de que nada existe. 
Nada. Ni siquiera la culpa.
Ni siquiera el dolor. 
Ni siquiera tú mismo. 
Absolutamente nada. 
            
-Sí, tiene buen sabor esta agua mansa,
pero guárdate de ella, dice Comenius.
No hay paraísos del corazón. 
Sólo laberintos. 
La quintaesencia del universo 
se deriva del ojo ameno que mira. 
            
Astrónomos, astrólogos y destiladores
inventan la rajadura del cristal
(agua que no moja las manos).
            
-Un cuerpo yace sobre la yerba como un animal muerto, me dices.
Cuerpo reflejado en la retina que se desnuda a fuerza de luz secreta.
 Estado de desnudez. Descendemos al fondo de la luz (y es el agua). 
                                              De Quincunce
   
           
                              I
           
           
I
            
DEL TAMAñO DE UNA GOTA FUE LA MEMORIA
que empezó a transmitir señales,
y la boca quedó tibia sin voz
            
II
            
AYER FUI CáNTARO DESTROZADO SIN PALABRAS,
vasija sin canto, sin júbilo,
con piel seca a la entrada de la casa
            
III
            
EL AGUA EN LA NOCHE ME NOMBRABA,
abierto el ojo derecho me hizo muda
y sospechosa por mirar tan lejos
            
IV
            
VOZ PRIMERA, SEGUNDA Y TERCERA
la de aquellas aguas primitivas
que emanan del aire
            
V
            
ESTABLECIERON LOS PODERES 
y combinaron los puntos oblicuos
y los fijaron en cinco lugares de la boca
            
VI
            
NO SE LIMPIA CON AGUA
ni la memoria ni el cuerpo tatuado,
las marcas internas andan a tientas
            
VII
            
MEDITO CON AGUA FINA DE LA BOCA AL OíDO
un olvido que no deja imagen,
una memoria que no tiene público
            

 
                              II


I
            
ESCRIBO EN AGUA RÁPIDA
el banquete de la mudez: agua
pruebo los sabores de la visión: memoria
            
II
            
MEMORIA SÓLO FUE TU BOCA
y la lengua dispersó su fuerza contra el muro,
corrió por su mandato, se humilló ante su trono
            
III
            
DESPUÉS EL AGUA SE HIZO REDENTORA
se esculpió en pilares frescos,
esperando más prudencia, menos terror
            
IV
            
LA MEMORIA TAMBIÉN ES BUENA
cuando se derrama,
cuando se alza sin súplicas
            
V
            
Y LEYERON MI MEMORIA SALIDA DE LOS HUESOS
y la quemaron para adivinar
como herida sagrada en sagrado vaso
            
VI
            
FUE CORTA LA MEMORIA
y el recuerdo del recuerdo mismo
dejó que la mano retuviera la palabra
            
VII
            
NO SÉ SI PUDE TOCARLA
tejido o textura,
tela urdida con nombres de ciudades
           
De formas aerodinámicas y espejos de navegantes

Un buen viajero
no tiene ni planes precisos
ni la intención de llegar.
Lao Tsu 
-Soñé que una vez un buitre llegó a mí volando.

No tratas de hacer realidad tus ideas,
sólo intentas vencer la resistencia del aire.
Te ocupas de imitar el vuelo de los pájaros
y vives en una casa que tiene guardavecinos,
y una aldaba, y un zaguán.

Como tantas casas de tu ciudad costera,
la mía, poco a poco, se sepulta bajo lava
y cenizas de una tiranía en erupción.

Leo el Islario general de todas las islas del mundo
de Alonso de Santa Cruz, cosmógrafo mayor
del rey Carlos I de España, y se me ocurren soluciones
para dudas e incógnitas.

-Sí, y me abrió la boca
y me pasó varias veces
sus plumas por ella.

Dédalo huyó de la isla de Creta
para escapar de la pena de muerte. Olor a cuerpos descompuestos.
Aire que derrite cualquier cera. Metamorfosis del alfarero que de
tanto no tener siente miedo y cae al vacío de su propia nadez.

Combinas tus facultades de gran pintor
con las constructor y mecánico.
Tus ciento sesenta hojas de garabatos
elijen sitios para edificar helicópteros y paracaídas,
para alzar el vuelo, para no tocar.

Pura imaginación la del Cosmógrafo de su Majestad,
que por ser judío, y además chueta, de esos conversos
de las Islas Baleares, teme atraerse las furias de la Iglesia.

-Sí, como queriendo insinuar
que durante toda mi vida
hablaría de alas.


Abre tu boca de nuevo, y en caso de que emane un ala,
intenta el vuelo.

Cualquier fantasía sirve para descubrir una ciudad
con palacios de piedra noble, sus iglesias, sus plazas rectangulares
llenas de frondosos árboles y flores, y sus calles, callejuelas y
avenidas batidas por la brisa del mar.

Evalúas la resistencia del aire, y la forma
aerodinámica te convence.

-Mi pequeño Leonardo es astuto y talentoso.
Ayer construyó una máquina de volar con
plumas de ganso atadas con cordones.

Son visibles los cordones que unen las alas artificiales
a los pies que han de impulsarlas.
Si suelto a los demonios sobre tu cuerpo,
se convierten en migajas de pan.
Icaro parece que quisiera advertir
al osado niño del peligro de la empresa.

La palabra no pronunciable: escapar
La palabra soñada: escapar
La palabra maldita: escapar

La leyenda griega cuenta de piedras labradas,
de una bola de hilo, de una pasión que lo domina todo,
y de un agua propicia a las plumas.
Sin serrucho y sin torno el alfarero se desangra en una
página de un manuscrito donde aparecen dibujados
varios grifos atados al trono de Alejandro.

Y a la mañana siguiente el niño cuenta que leyó
un mensaje escueto que le trajo un ave:
"Ignorancia del que se atreve a gravitar".

De todas las leyendas de los tiempos antiguos,
la del osado vuelo, que celebra a la persona deseada,
y no deja medalla conmemorativa, es la que anuncia
que la vida continúa, que se han contado innumerables historias
acerca de hombres que se han elevado por los aires,
que la facultad de volar es cosa de diablos o de heréticos.

El niño escribe la palabra guardacantón en su cuaderno,
después añade la palabra esfera, después escupe sobre la hoja y la tinta
se vuelve un murciélago bajo unos dedos
que carecen de conocimientos, pero están llenos de insinuaciones.

Las goteras que destruyen nuestra casa han dejado tallado un velero
que impulsa la navegación aérea.
El aguafuerte atraviesa mares de nubes, y un intento de lograr divertirnos
gracias a las utopías de los inventores.
De El Libro de Giulio Camillo
(maqueta para un teatro de la memoria)