Charles Bukowski

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DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Charles Bukowski nació en Andernach, Alemania, en 1920 y murió en San Pedro, California, EE.UU. en 1994. Publicó su primer cuento en 1944 y empezó a escribir poesía a la edad de 35 años. Es autor de más de 45 libros, entre los que se encuentran las novelas Post Office (1971), Factotum (1975), Women (1978), Ham on Rye (1982), Hollywood (1989) y Pulp (1994) y los poemarios Run with the hunted (1962), Mockingbird wish me luck (1972), Play the piano drunk / like a percussion instrument / until the fingers begin to bleed a bit (1979), You get so alone at times that it just make sense (1986), Last night on Earth poems (1992), Bone Palace Ballet (1997), What matters most is how well you walk through the fire (1999) y Open all night (2000), además de varios volúmenes de cuentos, cartas y diarios personales. Es uno de los escritores norteamericanos más influyentes de los últimos tiempos y ha sido traducido a más de una docena de idiomas.

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Charles Bukowski

POEMAS
poema navideño para un hombre encarcelado

						
hola Bill Abbott:
me parece muy valioso que distribuyas mis libros
allá en la cárcel, mis poemas y cuentos.
si puedo aligerar la carga de algunos de los tipos con
mis libros, bárbaro.
pero la literatura, sabés, es difícil de asimilar
para el hombre ordinario (y para el extraordinario también);
a mí no me gusta la mayoría de la poesía, por ejemplo,
por eso escribo la mía de la manera que me gustaría leerla.

la poesía pareciera que se está volviendo mejor, más
humana,
la claridad del lenguaje tiene algo que
ver con eso (w. c. williams vino y le pidió
a todos que aclararan el lenguaje)
luego
vine yo.

pero escribir es una cosa, y la vida
otra, pareciera
que hemos mejorado la escritura un poquito
pero la vida (nuestra y ajena)
no pareciera estar mejorando gran
cosa.

quizás si escribiéramos lo suficientemente bien
y viviéramos un poco mejor
la vida mejoraría un poquito
como para que no dé vergüenza.
quizás los artistas no han sido lo suficientemente
poderosos,
¿quizás los políticos, los generales, los jueces, los
curas, la policía, los cafiolos, los hombres de negocios han sido demasiado
fuertes? no me
gusta esa idea
pero cuando miro a nuestros pálidos y preciosos artistas,
actuales y pasados, me parece que es
posible que sí.

(a la gente no le gusta cuando hablo así.
Chinaski, cortala, dicen,
no sos tan grandioso.
pero
carajo, no estoy hablando acerca de ser
grandioso.)

lo que estoy diciendo es
que el arte no ha mejorado la vida como
debería, ¿quizás porque ha sido algo demasiado
privado? y a pesar del hecho que los viejos poetas
y los nuevos poetas y yo
hemos tenido todos problemas idénticos o parecidos
con:
las mujeres
el gobierno
Dios
el amor
el odio
la indigencia
la esclavitud
el insomnio
la deportación
el clima
las esposas, y así
sucesivamente.

ahora me escribís
que al hombre de la celda de al lado tuyo
no le gusta mi puntuación
como pongo las comas (especialmente)
y también la manera en que divago
para decir algo con precisión.
ah, él no se da cuenta de la intención
la cual es
            liberar, humanizar, relajar
y aún así hacerla tan real como sea posible
a la palabra en la página. la palabra debe ser como
la manteca o la palta o
el churrasco o los biscochitos calientes, o los anillos de cebolla o
cualquier otra cosa que sea realmente
necesaria. debería ser casi
posible que agarres las palabras y
te las comas.

(debe de haber algún vivo en alguna parte
por allí
que dirá
si es que lee alguna vez ésto:
"¡Chinaski, si quisiera una cena voy y
la pido!")

como sea
un artista puede divagar y aún así mantener
la forma esencial. Dostoievski lo hacía. él
normalmente contaba 3 o 4 historias marginales
mientras contaba la que era
central (en sus novelas, claro está).
Bach nos enseñó como poner una melodía encima de
otra y otra melodía encima de
esa y
Mahler divagaba más que ninguno que yo conozca
y yo encuentro gran significado
en su pretendida falta de forma.
no dejés que los chicos de la forma y la regla
como el tipo de la celda contigua
te las pongan encima tuyo. sólo
dale un ejemplar de Time o Newsweek
y estará feliz.

pero no estoy defendiendo mi obra (ni de vos ni de él)
estoy defendiendo mi derecho a hacerla de la manera
que me hace sentir mejor.
siempre pienso que si un escritor se aburre con su obra
el lector va a
aburrirse también.

y no creo en la
perfección, creo en mantener los
intestinos libres
por lo que coincido con los que me critican
cuando dicen que lo que escribo es un montón de mierda.

estás condenado a 19 años y 1/2
yo vengo escribiendo desde casi 40.
seguimos adelante con nuestras cosas.
seguimos adelante con nuestras vidas.
a veces escribimos mal
o a veces vivimos mal.
todos tenemos malos días
y noches.

a ese tipo de la celda al lado de la tuya debería mandarle
Las Obras Selectas de Robert Browning para Navidad,
eso le daría la forma que él está buscando
pero necesito la guita para el hipódromo,
Santa Anita abre el
26, así que dale un ejemplar de Newsweek
(los muertos no tienen futuro, ni pasado, ni presente,
sólo se preocupan por las comas)
y ¿puse adecuadamente las comas
aquí,
Abbott?
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comentarios sobre mi último libro de poesía:

								
estás mejor que nunca.n
transaste.
una bosta.
mi madre te odia.
sos rico.
sos el mejor escritor de lengua inglesa.
¿puedo ir a verte?
escribo como vos, sólo que mejor.
¿por qué manejás un BMW?
¿por qué no das más recitales?
¿todavía se te para?
¿conocés a Allen Ginsberg?
¿qué pensás de Henry Miller?
¿escribirías un prólogo para mi próximo libro?
te mando una foto de Céline.
te mando el reloj de bolsillo de mi abuelo.
la chaqueta adjunta fue tejida por mi esposa en el estilo bávaro.
¿te emborrachaste con Mickey Rourke?
soy una chica de 19 años y voy a ir a limpiar tu casa.
eres un bastardo apestoso por decirle a la gente que Shakespeare es ilegible.
¿qué pensás de Norman Mailer?
¿por qué le robás a Hemingway?
¿por qué aporreás a Tolstoy?
estoy en cana y en cuanto salga voy a ir a verte.
creo que chupás culos.
salvaste mi puta vida.
¿por qué odiás a las mujeres?
te amo.
leo tus poemas en las fiestas.
¿realmente te pasaron todas esas cosas?
¿por qué bebés?
te vi en el hipódromo pero no quise molestarte.
quisiera renovar nuestra relación.
¿realmente te quedás despierto toda la noche?
puedo beber mucho más que vos.
se lo robaste a Sherwood Anderson.
¿ lo conociste a Ezra?
estoy sola y pienso en vos todas las noches.
¿a quién carajo creés que engañás?
no tengo mucha teta pero sí unas buenas gambas.
fuck you, man.
mi esposa te odia.
¿podrías leer los poemas que te mando y hacer un comentario?
voy a publicar todas las cartas que me mandaste.
pajero hijo de puta, no engañás a nadie

extraño

						
algunas noches
como esta noche
parecieran reptar por atrás del cuello
de uno y detenerse en la base del cráneo,
se quedan allí
así
de esta manera.
probablemente sea un pequeño preludio a
la muerte,
un pre-calentamiento.
lo acepto.
entonces la mente se vuelve como 
una película:
observo a Dostoievski en un pequeño cuarto
y él está bebiendo un vaso de
leche.
no es una película larga:
él apoya el vaso y se
acaba.
luego estoy de vuelta
aquí.
un purificador de aire
hace su blando sonido detrás mío.
fumo demasiado, todo el cuarto
a veces se pone azul
por eso mi mujer ha puesto el
purificador de aire.
  
ahora la noche ha abandonado la base
de mi cráneo.
me recuesto en la silla
giratoria
recojo un destapador con la forma
de un caballo.
es como que estoy sosteniendo al mundo entero
aquí
con la forma de un caballo.
  
dejo al mundo,
abro un ganchito de papeles y comienzo a limpiar
mis uñas.
  
esperar a la muerte puede ser perfectamente
apacible.
Capitán Buenvino

						
uno pasa de ser un poeta
a ser un animador.
una vez leí mis cosas en Florida
y el profesor de allí
me dijo, "te das cuenta de que ahora
sos un animador,
¿no?"
  
me empecé a
sentir mal por el comentario
porque si el público
viene a ser animado por
vos
entonces te volvés de alguna manera
sospechoso.
  
y así, otra vez,
saliendo de Los Angeles
despegamos y
el capitán del vuelo se presen-
tó como
"Capitán Buenvino,"
y miles de millas
después me encontré trans-
ferido a un pequeño avión
de 2 motores y despegamos y
la azafata puso una bebida
en mi mano
tomó mi dinero y luego
aulló, "¡bébalo,
estamos aterrizando!"
aterrizamos
despegamos nuevamente y ella puso
otra bebida en mi mano,
tomó mi dinero y luego
aulló, "¡bébalo,
estamos aterrizando!"
la 3ra vez ordené
2 bebidas
aunque sólo aterrizamos
una vez más.
  
di dos lecturas aquella noche en Arkansas
y terminé en una casa con
alfombras limpias, un bar para servirse, una chimenea
y profesores que hablaban sobre presupuestos
y becas Fullbright, y en la que
las esposas de los profesores
se sentaban muy quietas sin hablar.
  
estaban todos esperando a que yo
el animador
que había volado con el Capitán
Buenvino los
animara me levantara a
la esposa de alguien rompiera las ventanas
meara las alfombras los hiciera sentir superiores
los hiciera sentir piolas y liberados.
¡si tan sólo le metiese un cigarrillo
en el culo al gato!
¡si tan sólo me transase a
la alumna voluntariosa
que está escribiendo una monografía sobre
Chinaski!
  
pero me levanté y me fui a mi
dormitorio de poeta
cerré la puerta
me saqué las ropas
fui a la cama y
me dormí
con lo cual
me animé
de la mejor manera
que cono-
cía.
el ángel que empujaba su silla de ruedas

						
hace mucho tiempo él editaba una pequeña revista
fue en San Francisco
durante la era beat
durante los experimentos de leer-poesía-con-jazz
y lo recuerdo a él porque nunca me devolvió mis manuscritos
pese a que le escribí muchas cartas,
cartas humildes, cartas sensatas, y, al final, cartas violentas;
me dijeron que él saltó de una terraza
porque una mujer no lo amaba.
no importa. cuando lo vi nuevamente
estaba en una silla de ruedas y llevaba una botella de vino en donde meaba;
escribía poesía muy delicada
que yo, naturalmente, no podía entender;
me autografió su libro
(el cual me dijo no me iba a gustar)
y una vez en una fiesta lo amenacé con trompearlo y
yo estaba borracho y él lloró y
me dio pena y a cambio golpeé al próximo poeta que pasó
con su botella de pis en la cabeza; o sea,
nos entendimos, después de todo.
  
él tenía a esta mujer muy flaca e intensa
que lo empujaba por todas partes, ella era sus brazos y piernas y
quizás por un tiempo
su corazón.
era casi un lugar común
en los recitales de poesía en los que él participaba
verla a ella empujarlo rápidamente por el lugar,
a veces deteniéndose cerca mío, diciendo,
"¡no tengo idea de cómo vamos a subirlo al escenario!"
a veces lo lograba. generalmente lo lograba.
luego ella comenzó a escribir poesía, no leí casi ninguno de sus poemas,
pero, de alguna manera, me alegré por ella.
luego se lastimó el cuello mientras hacía yoga
y empezó a cobrar seguro por incapacidad, y nuevamente me alegré por ella,
todos los poetas querían cobrar seguro por incapacidad
era mejor que la inmortalidad.
  
me la encontré un día en el mercado
en la panadería, me tomó las manos y
temblaba toda
y me pregunté si alguna vez habrían tenido relaciones 
esos dos. bueno, de cualquier manera estaban inspirados
y ella me contó que estaba escribiendo poemas y artículos
pero más que nada poesía, estaba escribiendo un montón,
y esa fue la última vez que la vi
hasta que una noche alguien me contó que había hecho una sobredosis
y yo dije, no, ella no
y me dijeron, sí, ella.
  
un día o dos después
en algún momento durante la tarde
tuve que ir al correo de Los Feliz
para enviar a una revista erótica algunos cuentos chanchos.
al volver
afuera de una iglesia
vi a esas sonrientes criaturas 
muchísimas sonriendo
los hombres con barbas y pelos largos y usando
bluejeans
y muchas de las mujeres eran rubias
con mejillas hundidas y pequeñas sonrisitas,
y pensé, ah, una boda,
una bella boda a la antigua,
y entonces lo vi a él en la vereda
en su silla de ruedas
trágico pero de alguna manera calmo
viéndose aún más gris, un perfil como de halcón amaestrado,
y supe que era el funeral de ella,
realmente había hecho una sobredosis
y él sí que se veía trágico ahí afuera.
  
Tengo sentimientos, sabés.
  
quizás esta noche trate de leer su libro
Beethoven dirigió su última sinfonía completamente sordo

						
sus pinturas no serían tan valiosas
ahora
si no se hubiera
cortado la oreja
usado ese trapo alrededor de la cabeza
y luego matado
entre los tallos de maíz.
  
¿y serían los poemas de ese otro
tan famosos si no hubiera
desaparecido a los 19,
abandonado todo para ir a
traficar armas y buscar oro
en África sólo para
morir de sífilis?
  
¿qué hay de aquel que fue
asesinado en la ruta
por fascistas españoles?
¿le dio esto
a sus palabras más
significado?
  
o tomemos a ese que fue un
héroe nacional
esas sinfonías-iceberg elevándose
cortando ese cielo particular
en dos
lo tenía todo servido
entonces se preocupó por la vejez
decidió salvar su cabeza
fue a su casa
desapareció y no fue visto nunca
más.
  
qué extraño comportamiento, ¿alguien no dijo
una vez?
  
que el hombre deba ser tan durable como su
arte, eso es lo que ellos esperan, ellos pretenden lo
imposible: creación y creador siendo lo
mismo. este es el truco sucio
de todas las épocas.
 
llegaron a tiempo

						
me gusta pensar en escritores como James Joyce
Hemingway, Ambrose Bierce, Faulkner, Sherwood
Anderson, Jeffers, D. H. Lawrence, A. Huxley,
John Fante, Gorki, Turgenev, Dostoievsky, Saroyan,
Villon, incluso Sinclair Lewis, y Hamsun, incluso T. S.
Elliot y Auden, William Carlos Williams y
Stephen Spender y el valiente de Ezra Pound.
  
me enseñaron tantas cosas que mis padres
nunca me enseñaron, y
también me gusta pensar en Carson McCullers
con su Café Triste y Ojo dorado.
ella me enseñó muchas cosas que mis padres
nunca supieron.
  
me gustaba leer los libros de tapa dura de las bibliotecas
en su simple encuadernación de biblioteca
azul y verde y marrón y rojo claro
me gustaban los viejos bibliotecarios (varones y mujeres)
que te miraban seriamente
si tosías o te reías muy fuerte,
y aún cuando se parecían a mis padres
en realidad no había ninguna similitud.
  
ahora ya no leo a estos autores que alguna vez leí
con tanto placer,
pero es bueno pensar en ellos,
y también me
gusta mirar las fotografías de Hart Crane y
Caresse Crosby en Chantilly, 1929
o las fotos de D. H. Lawrence y Frieda
asoleándose en Le Moulin, 1928.
Me gusta ver a André Malraux en su traje de aviador
con un gatito en el pecho y
me gustan las fotos de Artaud en el loquero
Picasso en la playa con sus fuertes piernas
y su cabeza pelada, y también está
D. H. Lawrence ordeñando esa vaca
y Aldous en Saltwood Castle, Kent, Agosto de
1963.
  
Me gusta pensar en toda esta gente
que me enseñaron tantas cosas que yo
nunca había imaginado antes.
y me enseñaron bien,
muy bien
cuando eso era tan necesario
me mostraron tantas cosas
que nunca creí que fueran posibles.
todos esos amigos
bien adentro de mi sangre
quienes
cuando no había ninguna oportunidad
me dieron una
 
más discusión

						
Rilke, ella dijo, ¿no adorás a
Rilke?
  
no, dije, me aburre,
los poetas me aburren, son mierdas, caracoles, pedacitos de
polvo en un viento barato.
  
Lorca, dijo, ¿qué te parece Lorca?
  
Lorca era bueno cuando era bueno. Sabía como
cantar, pero la única razón por la que te gusta
es porque fue asesinado.
  
Shelley, entonces, ¿qué te parece Shelley?
  
¿no se ahogó en un bote de remos?
  
entonces ¿qué te parecen los amantes? me olvidé sus nombres...
los dos franceses, uno asesinó al
otro...
  
bárbaro, dije, ahora hablame de 
Oscar Wilde.
  
un gran hombre, dijo ella.
  
él era inteligente, dije, pero vos crees en todas esas cosas
por la razón equivocada.
  
Van Gogh, entonces, dijo ella.
  
ahí vamos, dije, ahí vamos de nuevo
  
¿qué querés decir?
  
quiero decir que lo que los otros pintores de la época decían era verdad:
que era un pintor promedio.
  
¿cómo lo sabés?
  
lo sé porque pagué $10 para entrar y ver algunas de sus
pinturas. vi que era interesante,
honorable, pero no grandioso.
  
¿cómo podés decir, preguntó, todas estas cosas acerca de toda esta gente?
  
querrás decir, ¿por qué no estoy de acuerdo con vos?
  
¡para ser un hombre que casi se está muriendo de hambre, hablás como si fueras
un tremendo sabio!
  
pero, dije, ¿no se murieron de hambre todos tus héroes?
  
pero esto es diferente; no te gusta nada de lo que a mí me gusta.
  
no, dije, simplemente no me gustan de la manera que
te gustan.
  
me voy, dijo.
  
podría haberte mentido, dije, como la mayoría
lo hace.
  
¿querés decir que los hombres me mienten?
  
sí, para llegar a lo que crees que es sagrado.
  
¿querés decir que no es sagrado?
  
no lo sé, pero no te voy a mentir
para que funcione.
  
andá a cagar entonces, dijo.
  
buenas noches, dije.
  
ella dio un bruto portazo.
  
me levanté y prendí la radio.
  
había un pianista tocando la misma pieza de
Grieg. nada cambió. nada
cambia nunca.
nada
 
lo hacés mientras matás moscas

						
Bach, dije, tuvo 20 hijos.
apostaba a los caballos durante el día.
cogía durante la noche
y bebía en las mañanas.
en el medio escribía música.
  
al menos es lo que le dije
cuando ella me preguntó,
cuándo es que
escribís? 
Traducción de  Saurio
 
Días como navajas, noches llenas de ratas

					
"Dadme más vino,
porque la vida es nada".
Fernando Pessoa
siendo muchacho dividí en partes iguales el tiempo
entre los bares y las bibliotecas; cómo me las arreglaba para proveerme de
mis otras necesidades es un puzzle; bueno, simplemente no
me preocupaba demasiado por eso-
si tenía un libro o un trago entonces no pensaba demasiado
en otras cosas- los tontos crean su propio
paraíso. 

en los bares, pensaba que era rudo, quebraba cosas, peleaba
con otros hombres, etc... 

en las bibliotecas era otra cosa: estaba callado, iba
de sala en sala, no leía tantos libros enteros
sino partes de ellos: medicina, geología, literatura y
filosofía. Psicología, matemáticas, historia, otras cosas me 
aburrían. Con la música estaba más interesado en la música y en
la vida de los compositores que en los aspectos técnicos... 

sin embargo, era con los filósofos con los que me sentía en hermandad: 
Schopenhauer y Nietzsche, incluso aquel viejo díficil-de-leer Kant; 
encontré que Santayana, bastante popular en aquella época, 
cojeaba y era aburrido; con Hegel realmente tenías que escarbarlo, sobre todo
con una resaca; hay muchos de los que leí de los que me he olvidado, 
quizás con buena razón, pero recuerdo un tipo que escribió un
libro entero en el que probaba que la luna no estaba allí
y tan bien lo hizo que después pensaba, está
absolutamente en lo cierto, la luna no está allí. 

¿cómo cresta va un muchacho dignarse a trabajar
8 horas al día cuando la luna ni siquiera está allí? 
¿qué otra cosa 
estará faltando? 
y
no me gustaba la literatura tanto como los críticos
literarios; ellos sí que eran verdaderos aguijones, esos tipos usaban
un lenguaje refinado, hermoso a su manera, para llamar a otros
críticos, otros escritores, unos huevones. Me
subían el ánimo
peor eran los filósofos quienes satisfacían
esa necesidad
que acechaba en alguna parte de mi confuso cráneo: vadeando
por sus excesos y su
vocabulario cuajado
aún me asombraban
saltaban hacia mí
brincaban
con una llameante declaración lúdica que aparecía ser
una verdad absoluta o una puta casi
absoluta verdad, 
y esta certeza era la que yo buscaba en una vida
diaria que más bien parecía un pedazo de
cartón. 

qué grandes tipos eran esos viejos perros, me ayudaron a atravesar
esos días como navajas y noches llenas de ratas; y mujeres
regateando como martilleros del infierno. 

mis hermanos, los filósofos, me hablaban como nadie
venido de las calles o alguna otra parte; llenaban 
un inmenso vacío. 
Qué buenos muchachos, ah, ¡qué buenos muchachos! 

sí las bibliotecas ayudaron; en mi otro templo, los bares, 
era otra cosa, más simplista, el
lenguaje y el camino era diferente... 

días de bibliotecas, noches de bares. 
las noches eran todas parecidas, 
hay un tipo sentado cerca, quizás no de
mal aspecto, pero a mí no me parece bien, 
hay una horrible muerte allí -pienso en mi padre, 
en maestros de escuela, en caras, en las monedas y billetes; en sueños
de asesinos de ojos fríos; bueno, 
de alguna forma este tipo y yo llegamos a cruzar miradas
una furia lentamente comienza a acumularse: somos enemigos, 
gato y perro, cura y ateo, fuego y agua; la tensión crece, 
bloque sobre bloque apilado, esperando el choque; nuestras manos
se abren y cierran, cada uno bebe, ahora, finalmente con un propósito: 

su cara se torna hacia mí: 
"¿alguna huevá te molesta?" 

"sí. tú" 

"¿querís algo
p'arreglarla?" 

"seguro." 

terminamos nuestros tragos, no paramos, nos movemos hacia el
fondo del bar, afuera en el callejón; nos
damos vuelta, mirándonos cara a cara. 

le digo, "no hay más que aire entre nosotros. ¿algo
para cerrar el hueco?" 

él se precipita hacia mí y de alguna forma es una parte de una parte de la parte. 
 
Un día extraño

						
era uno de esos calurosos y agobiantes días en Hollywood Park
y una inmensa multitud, una cansadora, 
grosera, tonta multitud. 

gané en la última carrera y me quedé a recoger el premio
y cuando me subí al auto
había una inmensa congestión de autos intentando
salir de allí. 

entonces, me saqué los zapatos, me senté y esperé, prendí la
radio, con suerte encontré música clásica, encontré
un poco de whisky en la guantera, lo destapé
y tome un trago. 

dejaré que todos salgan
pensé, después me 
voy. 

encontré tres cuartos de un cigarro, lo prendí, tomé otro trago
de whisky. 

escuchaba la música, fumaba, tomaba del
whisky y veía a los perdedores 
salir. 

incluso había por allí un juguetito de mierda
a unas 100 yardas al
este. 

entonces aquello
terminó. 

decidí terminarme el poco
de trago. 

eso hice, me estiré en el
asiento. 

no sé cuánto tiempo
dormí
pero al despertar estaba oscuro y
el estacionamiento estaba vacío. 

decidí no ponerme los zapatos, encendí el auto
y salí de 
allí... 

al volver a mi lugar pude escuchar que el teléfono sonaba

mientras metía la llave en la puerta y la abría, 
el teléfono seguía
sonando. 

caminé, levanté el
teléfono. 

"¿aló?" 

"hijo de puta ¿dónde has
estado?" 

"en el hipódromo" 

"¿en el hipódromo? ¡son las 12 y media de la noche! 
¡he estado llamándote desde 
las 7 de la tarde!" 

"recién acabo de llegar del
hipódromo". 

"¿tienes una mujer por allá?" 

"no" 

"¡no te creo!" 
y ella colgó. 

caminé hacia el refrigerador, saqué una cerveza, fui
al baño, dejé el agua corriendo en la 
tina. 
terminé la cerveza, saqué otra, la destapé
y me metí a la tina. 

el teléfono sonó
de nuevo. 

salí de la tina con mi cerveza y
dejando todo mojado
caminé hacia el teléfono, lo levanté. 

"¿aló?" 

"¡hijo de puta, todavía no
te creo!" 

y me colgó. 

caminé de vuelta a la tina con mi cerveza, 
dejando otra estela de agua. 

en cuanto logré meterme a la tina
el teléfono sonó
otra vez. 

lo dejé sonar, contando las
veces que lo hacía: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 
10, 11, 12, 13, 14, 15, 
16, .... 

ella colgó. 

entonces, unos 3 ó 4 minutos
pasaron
el teléfono sonó
de nuevo. 

conté las veces: 
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 
9,... 

entonces hubo
silencio. 

en eso me acordé que había
dejado mis zapatos en el
auto. 
no importaba, sólo que tenía
un par. 

no era probable, sin embargo, que alguien
quisiera alguna vez robar ese
auto. 
me salí de la tina para buscar otra
cerveza, 
dejando otra estela
tras de mí. 

era el final de un
largo
largo
día.
 

Los poemas corresponden al libro "La Muerte se está fumando mis cigarros", con traducción de Yanko González y Pedro Araya, en Ediciones Bajo el Volcán, Santiago, Chile, 1996.

La inclusión de los poemas de Charles Bukowski en Poéticas es una atención de

Biblioteca Virtual BEAT 57

beatcincuentaysiete@hotmail.com
http://ar.geocities.com/beat_virtual

y la fuente original es “La idea fija” http://www.laideafija.com.ar