Daniel Chirom

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PALABRAS PRELIMINARES

POÉTICA

      Jean Giono decía que “la poesía es el arte de curar las heridas”. El hecho de escribir poesía, de leerla, es vital para mí. Sin ella no concibo no sólo mi vida, sino la existencia del mundo. Creo que la actitud que un poeta debe guardar es la misma que la de cualquier hombre para beber la vida: estar en estado de permanente asombro. De allí que podría decir que mi poesía se basa en experiencias personales pues todo aquello que sucede, “me sucede”.

      Es decir, parto de una actitud de total compromiso afectivo con el mundo y las personas que me rodean. Sólo a partir del afecto puedo interesarme en un tema y sentarme a realizar un poema. Pero a partir de la idea primigenia, trabajo y mucho, a tal punto que ninguno de mis poemas tiene menos de 60 versiones. Y ello es porque, como creyente, poseo un respeto reverencial por la palabra. Es gracias a ella que existimos, es ella quien nos otorga la vida. Porque un nuevo poema es un nuevo ser en el mundo, no un simple objeto decorativo. En este sentido soy tajante: la poesía no sirve, la poesía es. Entonces, el compromiso del vate debe ser primero y ante todo con la vida, por lo cual no puede “mentir” un poema. El oficio es para perfeccionarnos, no para crear flores artificiales pues cuando fraguamos palabras, nada es superfluo.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

      Nació el 13 de mayo de 1955. Es Abogado (Universidad Nacional de Buenos Aires, Tomo 2, folio 29) y periodista. Habla con fluidez los idiomas inglés, francés e italiano. Está casado y tiene dos hijos.

Libros publicados

Poesía

  • Crónica a Robledo Puch, Ed.La Trenza Loca, 1975
  • Los Atlantes, Ed. Anagrama, 1979
  • La Diáspora, Libros de Tierra Firme, 1983
  • El Hilo de Oro, Ed. Último Reino, 1989
  • Candelabros, Ed. Agora, El Jabalí, (distribuido por EMECÉ) 2000

Premios y distinciones

  • Mención de Honor a poemario inédito en el Premio Municipal de 1987-89 por El Hilo de Oro
  • Mención de Honor en el Premio Ediciones Culturales Argentinas, por El Hilo de Oro
  • Premio Fundación Inca de Poesía por Candelabros, 1994 (editado en Ed. Agora, Emecé, 2000)

Prosa

  • Charly García, Ed. El Juglar, (7 ediciones)

Cantata

  • Landelam, con textos de Daniel Chirom, cuya música pertenece al compositor y director Sergio Piterbarg. La obra, un homenaje al pintor Wilfredo Lam, fue estrenada en el Festival Garonne, Toulouse, Francia, por el Ensemble vocal-instrumental Xinum.

Antologías

Entre otras

  • Antología de la Poesía Argentina, de Raúl Gustavo Aguirre, Ed. Fausto, 3 tomos, 1979
  • Libro del Padre, de Antonio Requeni, Ed. Torres Agüero, 1984
  • Panorama de la Poesía Argentina Contemporánea, de Eliahu Toker, Ed. Raíces, 1989
  • O Punhal Lúcido, de Milton de Godoy Campos, Ed. Club de Poesía de Sao Paulo, 1982
  • 70 Poetas Argentinos - 1970 /1994, de Antonio Aliberti, Ed.Plus Ultra, 1994

Antologías compiladas por el autor

  • Antología de la Nueva Poesía Argentina, con prólogo de Raúl Gustavo Aguirre y estudio de Cristina Piña, Ed. Cuatro, 1980
  • Walt Whitman
  • Wallace Stevens
  • Edgar Bayley
  • Raúl Gustavo Aguirre, solicitadas por el Fondo Editor de América Latina para el Centro Editor de América Latina, las cuales fueron vendidas en kioscos con un tiraje aproximado de 30 mil ejemplares cada una.

Estudios sobre su obra

  • Imagen y Autoimagen en Daniel Chirom, por el poeta y profesor Juan Manuel Marcos, publicado en la Universidad de Louisania, E.E.U.U.

Publicaciones y colaboraciones

Entre otras

  • Ha sido publicado en diversas revistas nacionales y extranjeras
  • Colaboró en los suplementos literarios de Clarín, La Prensa, La Razón, Tiempo Argentino, El Periodista.

Otras actividades

  • Actualmente es director de la revista de poesía ilustrada El Jabalí
  • Conduce el programa de radio “El Jabalí”, que se emite los lunes a la medianoche por Radio Nacional AM 870 a todo el país y está dedicado a la poesía y al jazz
.

Daniel Chirom
Ugarteche 2855 2° piso,
Capital Federal, Argentina
Teléfono particular: 011 - 804 8452
Teléfono celular: 011 - 155 445-5899

POEMAS
PASTEL DE MANZANA

						
Baba, Baba, tu Rusia de samovar, tus ojos verdes,
esa mirada perdida en las lejanías, presa de la
furia, del olvido, cautiva del destierro, y esas
manos empuñando las tijeras para hacer el corte
preciso y el pequeño monedero y el mismo delantal
siempre limpio y los alfileres prendidos a la 
comisura de los labios mientras hablabas en voz
baja, mitad en castellano y mitad en yidish. Apenas
comprendía lo que decías pero estaba tu porte
alto,tus brazos fuertes y no tenía miedo en las
noches de aquel hospital de paredes blancas donde
transcurrieron varios días de mi infancia . Un niño
de tres años entre sábanas blancas y enfermeras 
blancas, tosiendo, asombrado de la penumbra
mientras sostenía un oso en los brazos y bajo la 
almohada guardaba las golosinas que no podía comer,
y esa sopa insípida que me servían en un plato
metálico y el pollo sin sabor y el termómetro
bajo las axilas. Pero estaba el postre,
tu pastel de manzana, el manjar del exilio.
Esa torta eran mis juegos , mis amigos , el muro que
me guarecía de la intemperie,mientras esperaba el 
día de mi fuga, dejar de toser , no vestir más ese
camisón blanco y olvidar los azulejos celestes del 
corredor y las caras bondadosas de los médicos con
su rictus de “sólo Dios sabe” y las visitas
complacientes.  Y tenía miedo  de la bruja de La
Bella Durmiente, esa mujer terrible de ojos negros,
rostro verde y uñas largas me acechaba detrás de
cada recoveco, y antes de dormir tenía que bajar
de la cama y espiar en todos los rincones para
asegurarme de su ausencia  -temía combatir con el
dragón-  y entonces yacía en el lecho con mi torta 
de manzana, flacucho, temeroso,esperando el alba
como quien espera confesarse. En tus ojos veía 
los miedos de tierras hostiles, negaciones,
persecuciones y abstenciones  y comprendía que
también para ti el único refugio era ese pastel
de manzana, vieja receta venida al Río de la Plata
desde Kiev, la lejana Rusia,  la madrecita patria.
Un poco de pan, apenas manzana, azúcar negra y 
una horneada.Oh sabores de la infancia , polleras
de aromas, ¿ cómo  vivir sin la cocina , la sopa verde,
el dulce nuestro de cada día, el café con leche, el
té con el terrón de azúcar pegado a la lengua , la 
carne pálida del pollo, las escamas como llovizna
del pescado?; pero ¿cómo seguir sin la astucia

culinaria?.Sí, dejarse llevar por la  lucidez 
de la digestión, la tozudez de los intestinos,
los agridulces jugos gástricos.
Recuerdo la humedad de tu cocina , sus paredes de 
azulejos rosados , su blanca mesada de mármol, la
heladera gorda de la providencia con el motor cuyo
constante ruido parecía un auto yendo a baja
velocidad en un día  de lluvia, la mesa tosca de madera
verde, los platos ajados de loza blanca, los cubiertos
acerados, el vaso alto con naranjada, el pan fresco
partido en rebanadas (nunca el pan negro, 
era para  los mujiks decía mi Baba), la miel amarilla,
la gelatina de pescado grisácea, la mermelada roja,
la manteca blanca y esos tazones gigantes donde uno
perdía la nariz que luego emergía  esmerilada de té con
leche. Ah las hornallas brillando en la penumbra,sus 
débiles  llamas brindando calor, la escuálida  lámpara
colgando del cielo raso, el almanaque de montañas
(¡Que lejos  está el pueblo de tu infancia, la estepa 
rusa, las cúpulas doradas de la iglesia ortodoxa, la
pequeña sinagoga, el río congelado!). Pero también 
está el paisaje de corredores blancos de mi infancia
de hospital poblada  por tu mirada. Y no sabía de 
Dios, no conocía su palabra: Dios era la escupidera
donde orinaba en las madrugadas, o aquellos 
algodones manchados de sangre y esas sábanas
amarilleadas por el sudor y esa pequeña mesita de
luz con su aún más pequeño velador que tú cubrías
con un pañuelo rojo para que me velara el sueño,
y ese techo tan descascarado, tan diferente al  cielo
del patio de la casa. La soledad no tiene edad, Rusia
y aquel hospital son la misma geografía , las bellas 
palabras están ajadas y nuestros ojos  sonámbulos 
desesperan por encontrar un manjar donde
esconderse del vacío que nos reclama.
¿Tendrá mi hijo la suerte de apretar contra el paladar 
en los días del  desasosiego un trozo de torta de 
manzana?, ¿poseerá la seguridad que brinda el sabor
preciso o deambulará buscando una patria, una
cocina donde hallar un aroma que lo descubra?.
Oh Baba, abuela , la mesuzah cuelga de la pared, su voz 
calla, hace mucho que no enciendo los candelabros
y tus copas opalinas ya no lucen sobre manteles
bordados blancos y en mi cumpleaños nadie me trae
un pastel de manzana. Estoy solo, mi mundo es el 
pretérito de un sabor, la nostalgia por la pérdida del manzano. 
En estos días en que las oraciones enmudecen y hay
poco para agradecer, es buena la memoria del paladar,
la gula divina, mirar un plato con torta de manzana
que un niño se devora y luego una mujer se inclina
para llenarlo otra vez.
Pastel de mi carne, pastel de mi saber, ven ,sálvame,
necesito tu invariable corazón azucarado.
¡Qué cerca está el hospital de mi infancia!
ISRAEL

						
Escucha Israel, Dios es único, Dios es poderoso
pero tú has luchado con su ángel y lo has vencido.
¿Quién acecha ahora tu heredad? , ¿quién tañe 
tus noches?. Ya sé, quisieras nuevamente llamarte
Jacob, ser un pastor que vaga por el desierto y 
siembra piedras como dólmenes y laúdes  como dones,
un solitario para quien la suerte de su tribu es 
su suerte y Dios  apenas la soledad después de la 
fatiga del día,cuando se bebe el vino bajo la luz
de la luna y se hace el amor ungido de estrellas.
Pero la maldición fue echada desde que abandonaste
la casa de tu padre y decidiste ser el destino y 
su furia. Tendrás que echar raíces en el yermo,
alzar templos en la intemperie y hacer brotar agua
de las rocas para que las plegarias ciñan tu travesía.
Escucha Israel, Dios es único, Dios es poderoso.
Encuentra al ángel y pídele por tu nombre verdadero.
MADRE

						
En las  noches, cuando en mi  ventana flamea como un 
incendio el frenesí de las Bacantes, abro mis ojos y
miro el cielo raso buscando tu rostro, esa mirada
y esa voz que resplandecían mientras tu espalda se encorvaba
bajo el peso de las brujas y dragones a 
quienes tanto temía. Pero ¿cómo hacías para hacer
de la oscuridad un haz luminoso?,¿qué coral te 
dictaba las canciones que acunaban mis miedos?.
Ahora que las sombras son sólo sombras y no figuras
chinescas, ahora que los espejos envejecen en mi
mirada, te convoco madre-infancia.
Tus manos apaciguando la penumbra de mi ignorancia,
tus dedos deslizándose por mis cabellos como
hollando un santuario,
tus brazos moviéndose al compás de mis ferocidades.
Yo te contemplaba desde el sueño envuelto en tus 
aromas de malvón, tomillo y madreselva. Y qué bien
reía tu cuello inclinado sobre mi oído para susurrarme
el último arcano, un ojo del viento.
¿En qué cesta que ahora no encuentro viven las
madejas de colores con que tejías mis rezos, y aquél
diario donde anotabas con inocente paciencia mis
primeras palabras, los primeros pasos, el primer beso?.
Madre, si eso no era tu niñez, ¿qué falta ahora
y hace que todo duela?
RESPONSO

						
Reposa en tus días invisibles,
sueña.
Una ausencia invade tu nombre.
LA PLEGARIA

						
Di la oración como la sientas
y no como está escrita.
Fragua con tu verbo
todas las esperanzas
y no esperes mi segunda venida
para contemplar tu calvario.
Ve a la cueva del ermita,
arráncale sus plegarias
y espárcelas a los cuatro vientos.
Reconoce en tus ojos
a ese ser superior que anhelas.
Sé humilde ante mi mirada.