Dolores Etchecopar

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PALABRAS PRELIMINARES

(aproximación a una poética)

I

escribir: no interrumpir el sueño de las palabras, dejar que sus súbitas colas de fuego quemen las muletas del pensamiento y del corazón, que el precioso temblor de lo inapresable elija sus sonidos. alegría: el soplo de la voz apaga las luces conocidas de la lengua. éxtasis: salirse del camino, abandonar todo saber y sus estrategias. lo que sabemos nos ciega, ciega al lenguaje. desarmar la mirada: volverla al origen donde la presencia irradia su misterio sin significarlo, abrirse a esa conmoción, quedarse sin palabras y en ese vacío deslumbrado escribir.

hoy es abismo, no existen reglas que nos acerquen a lo real: en la violencia del mundo estalla la raíz de la lengua. pronunciar palabras ante el abismo: destino de la poesía. hacer que el silencio sea conductor de una extraña fe, fe en la música remota de lo que hay.

II

desde los grandes asombros de la primera infancia mi cuerpo ritual estuvo ligado a as palabras: por su poder hipnótico ellas movían lo que parecía definitivo y consagraban una nueva circulación entre el universo y el alma.

desde temprano viajes frecuentes anclaron en mí el registro de la precariedad, la discontinuidad, el tendido veloz de una unidad que se deshace y se regenera en otro lado ese otro lado de todo que la poesía alumbra con sus finísimas ráfagas. el poema se impone como a absorción del tiempo en un espacio sagrado y sin respuesta. el extrañamiento, la irreverencia hacia los hábitos de la percepción y del lenguaje, la evocación de todos los tiempos en uno, la risa del misterio, la gracia. reconocí en los poetas malditos y en los surrealistas un estado de conciencia que me era orgánicamente afín, y si nunca quise adherir a una retórica prefijada, no reniego de la poética de lo inesperado que libera al lenguaje de sus ataduras conceptuales y de comunicación para pararlo en la catástrofe delicada de un alma que sabe que sólo su sonido singular la vuelve real y la reúne a la totalidad.

hoy apenas escribo como quien reza. escribo el mundo que vacila dentro del habla, inaccesible, impronunciable hasta que unas pocas palabras nacidas del horror y la belleza entran al grito paciente de la página.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Libros publicados

  • "Su voz en la mía" (ed. Corregidor), en 1982
  • "La Tañedora" (ed. El Imaginero), en 1984
  • "El Atavío" (ed. El Imaginero), en 1986
  • "Notas Salvajes" (ed. Argonauta), en 1989
  • "Canción del Precipicio" (ed. Grupo Editor Latinoamericano), 1994

Antologías

Sus poemas integran varias antologías.

Premios y distinciones

En 1989 fue premiada por la SADE.

Colaboraciones

Es colaboradora del diario "La Nación", de "La Caceta" de Tucumán y de otros diarios y revistas literarias del país y extranjeras.

Ensayo sobre su poesía

En 1998 se publicó "El Pensamiento Mágico-Sagrado en Dolores Etchecopar", un ensayo sobre su obra, escrito por la poeta Ruth Fernández.

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Dolores Etchecopar

POEMAS

epílogo III
   
una niñita abría su polvera cuando estalló el edificio. 
sus pies, al hundirse, alcanzaron la velocidad de la luz
y no fueron hallados 
es decir que hubo árboles en ella 
y alguien que envenenaba a las bestias que subían por las rosas.
(de "Notas Salvajes")
   
el pozo
   
mi hijo no hace pie en el alba
tampoco hace pie esa ciudad donde estuvimos 
ni el tren que iba a Berlín 
ni los muertos que suben y bajan 
la ropa de los vivos 
nada hace pie ni la pobreza ni la risa 
ni los ruidos feroces ni las luciérnagas 
bajo el gran país que suelta la noche 
digo unas palabras aparto a la extraña mujer 
que se prepara en mi sollozo digo unas palabras 
antes de que ella me enmudezca con sus fábulas 
y su desmemoria 
mi hijo no hace pie en el alba 
el tren que iba a Berlín 
los vivos que suben y bajan 
la ropa de los muertos 
nada hace pie 
........................en el llamado
nada hace pie
........................en el silencio ese niño 
nunca sabrá 
por qué afuera de la luna 
golpean a un viejo caballo
(de "Notas Salvajes")
   
la orilla
   
ninguna palabra se acerca 
pero mi caballo galopa en la sombra 
deben estar allí los rostros las manos 
debe estar allí la voz que levanta el agua la mañana 
debe estar allí el que canta adentro de las palabras 
no voy a pedir auxilio mi caballo galopa en la sombra 
es difícil saludar a los niños 
cuando falta un sonido 
el ladrón huyó con el Comienzo 
y bellas mujeres se beben el agua de la verdad 
tras ellas el rumor del pasto es un destino 
ninguna palabra se acerca 
bambúes miedo vidrios 
mi caballo galopa en la sombra 
entra y sale de la gran muralla 
aquí falta un sonido 
pero hay una luz de viajes antiguos 
en el pelo de los toros 
los hombres de este siglo ya se fueron 
grandes pantanos murmuran sus nombres 
hay un tambor oscuro en la orilla lenta bailarina 
de mi otro cuerpo tu pálido vestido sin rumbo 
tu hijo alzado sobre las fosas y las fronteras
falta un sonido 
falta ese sonido 
y todo será arrojado al mar 
hasta que el mar se seque y amanezca
(de "Notas Salvajes")
   
la mañana
   
esa mañana qué es una mañana 
por qué hubo una mañana dónde 
hubo una mañana 
nunca nadie pudo decir 
qué había que hacer con una mañana 
y se olvidaron y corrieron a través de los ruidos 
hasta desaparecer 
yo quería que me hablaran 
porque lo único que había era una mañana
(de "Notas Salvajes")
   
poema de los ruegos
   
yo canto para tu rostro
y sus lanas indefensas
ese idioma de cuevas 
que avanza por la quietud 
arrastro una palabra por el universo 
hasta situarla en tu sollozo 
pido una canoa
pido un caballo ensillado 
con el agua oscura del sol 
y que entonces ya nadie sople entre los ruidos 
el panadero de la muerte
(de "El Atavio")