Edimilson Almeida Pereira

Directorio Inicio
PALABRAS PRELIMINARES

Edimilson, un poeta local, hombre de mundo

por Ana Maria Reis

20/09/2000

      Edimilson es conocido por donde pasa. Poeta de origen, ciudadano del mundo entero. Negras raíces guían su escritura y nuevas resonancias encantan a su público. No deje de leer la entrevista concedida al JFSerivce, vía correo electrónico. Actualmente viviendo en Ginebra, Suiza, el investigador y poeta Edimilson de Almeida Pereira habla de su obra y los varios ritmos de su poesía.

      —JFService: Carlos Nejar escribió, sobre su primer libro de poesía Corpo Vivido (1991), que “las palabras forman nuevas resonancias, un cierto retorno a lo arcaico, subversión de orden aparente, un qué de escritura rupestre”. ¿Estos elementos aún pueden ser encontrados en sus producciones?

      —Edimilson: Creo que sí, si se comprende bien, porque varias intenciones (inclusive conflictivas) atraviesan simultáneamente mis textos. Una de ellas es la de trabajar la palabra común, habitual, para descubrir en ella el sentido de lo perdido (vale aquí el sentido rupestre). Mas, además de ese aspecto de recuperación del origen (que es siempre un deseo casi imposible de realizar), hay también una conciencia de las fracturas que la palabra nos impone. Quiero decir, si ganamos algo con la palabra, también perdemos algo que ella no alcanzó a representar. Así, me arriesgo a escribir en los límites entre la palabra inaugural y la palabra buscada, lo arcaico y lo contemporáneo, lo individual y lo colectivo. Pero eso es un proyecto que sólo el correr del tiempo dirá si funciona o no.

      —JFService: Sigo con Nejar: Si el texto es una "vivencia cotidiana reinventada", ¿en qué aspecto de su convivencia con los Arturos influenciaron su producción poética?

      —Edimilson: El texto como “vivencia cotidiana reinventada” es una de las posibilidades para la creación literaria. pero es, sin duda, una de las más fascinantes porque nos coloca entre la voluntad de transmutar lo real para transcenderlo y la necesidad de representarlo para comprenderlo.

      Veo aquí la imagen del péndulo que hace oscilar la escritura, perdiendo y ganando en cuanto lo cotidiano “identificado con lo real” se muestra como una de las largas ventanas para nuestros ojos. Por eso, mi convivencia con los Arturos y otras comunidades (negras y no negras) del interior de Minas han sido decisiva para mi poética. Ellas aceleraron el movimiento pendular de mi poesía que abrieron la ventana de lo cotidiano múltiple, impregnado de imágenes poéticas.

      —JFService: En su opinión ¿hace al agotamiento del arte, agotamiento que hemos visto en el siglo XX, y cuáles son los caminos que están siendo tomados por los artistas (poetas) de hoy?

      —Edimilson: Pienso que algunas de las poéticas contemporáneas están siendo articuladas a partir de indagaciones del tipo: “¿Es posible navegar por las agitaciones de lo llamado postmoderno, sin que antes dialoguemos con Camõens y Pessoa (sólo para mencionar dos nombres lusitanos), o cómo discutir las provocaciones de los estudios culturales de ahora (incluyendo la producción poética) sin considerar a Dante, Baudelaire y otros?” Así, los artistas que “desean saber”, saben que los caminos disponibles para la creación poética son muchos. Hay espacio para todas las formas y lenguajes. La cuestión es qué hacer con esas posibilidades. El tiempo es de desafíos, porque es relativamente fácil seguir o destruir modelos, sin embargo es difícil comprender el sentido de esas actitudes. Las creaciones individuales apuntan en varias direcciones.

      —JFService: ¿Destacaría nombres, referencias, dentro de este proceso?

      —Edimilson: Destaco las poéticas venidas de las llamadas regiones periféricas (las antiguas áreas coloniales) como el Caribe. Surgieron de allí nombres esenciales para las poéticas modernas, como Aimé Césaire, Derek Walcott, Edouard Glissant. En sus lenguajes se entrecruzan fuentes tradicionales y modernidad, obligándonos a revalorizar las nociones de gusto, estilo, etc. Otras poéticas indagadoras vienen de los grupos chicanos (surgidos en la confluencia conflictiva de culturas indígenas de México y la cultura de masas norteamericana) o de la región incendiada de los kosovares. Las poéticas africanas, por ejemplo en Angola, ofrecen indagaciones significativas, a pesar de que se baten contra las dificultades impuestas por la inestabilidad política y la miseria que asuelan al país.

      —JFService: Y por aquí, ¿cómo anda la producción poética?

      —Edimilson: En el Brasil, los enfrentamientos teóricos entre los poetas revelan, por un lado, tendencias elitistas en relación al quehacer poético mas, por otro, no anulan el campo de posibilidades de las creaciones individuales ni las poéticas “fuera de circuito” de las comunidades indígenas y negras. Estas últimas, en particular, son poéticas desafiantes porque nos impulsan a comprender la íntima unión entre las funciones rituales y estéticas de los lenguajes.

      —JFService: ¿Cual es el espacio y la importancia de la poesía en este mundo que asiste a la gran revolución de la informática y la nueva percepción del tiempo, espacio y varios otros elementos?

      —JFService: Prefiero considerar que la proclamada inutilidad de la poesía es un slogan, entre otros, que configura el mundo de los discursos. Las imágenes culturales presentes en la poesía hacen de ella un elemento privilegiado para percibir la realidad. Por eso, las nuevas percepciones del tiempo y la revolución de los soportes comunicativos no son aspectos totalmente desconocidos de la poesía (desde el punto de vista del uso de los “medios”: los tradicionales gritos africanos y los trovadores medievales ya eran multimedias). La poesía también se ha apropiado de esos aspectos, aprovechando sus recursos y velocidad para disputar ese espacio con las otras formas de comunicación. La poesía densa en imágenes ciertamente despertará interés en las páginas de un libro, en un viejo diario o en el monitor de las computadoras.

      —JFService: ¿Cómo es escribir, trabajar los elementos locales (identidad, culturas populares, tradiciones) en un mundo cada vez más globalizado?

      —Edimilson: Es antes de todo inspirador, pues ofrece una serie de problemas e indagaciones constantes sobre el sentido de las respuestas presentadas ante esos problemas. Creo que de ahí nace el movimiento poético, la inspiración creadora. Tengo la intención de escribir esas oscilaciones, tantas veces “como enseñan ciertos saberes tradicionales” ancoradas en informaciones definitivas. Por ser parte de ellas, me siento privilegiado y consiente de una responsabilidad que me estimula a reflexionar y me da fuerzas para el aprendizaje afectivo del mundo. Digo eso por mí, aunque convivo con otros poetas con percepciones opuestas y bien diversas. En ese punto, la idea de mundo globalizado nos obliga a convivir más cerca de las semejanzas y las divergencias, aumentando nuestra sensibilidad para la tolerancia y el respeto. Son tiempos arduamente coloridos y veloces. Pero hay que aprender dignamente los gestos de la vida, y la poesía siempre nos recuerda que eso es posible (lo mismo cuando anuncia la fragilidad de la vida).

      —JFService: ¿Este movimiento acabó beneficiando a la poética negroafricana?

      —Edimilson: Las poéticas negroafricanas (no sé si ese término es suficiente, pues los rótulos van siendo cada vez más insuficientes) se vienen insinuando a partir de esa recordación, pues tienen que superar “siglos de espera”, abrir los cánones y conferir otros significados a los verbos para mostrarse. Si la música ha permitido esa apreciación hay más tiempo, por esta vez; la poesía escrita y cantohablada sigue un ritmo más lento. Pero en curso.

      —JFService: ¿Cómo se da la sofisticación de las lenguas étnicas (indígenas o africanas) delante del público literario? ¿La sociedad aprendió (o tiene que aprender) a leer este tipo de material?

      —Edimilson: Es posible decir que esa sofisticación siempre estuvo en estas poéticas, sin embargo, a la vista de los “modelos” legitimados fue cuestión de no percibirlas. Si tales poéticas permanecieron en los subterráneos o silenciadas, era de esperar que el público no estuviese estéticamente disponibles para aprehenderlas. El poeta Antônio Risério asegura, con propiedad, que el público brasileño de las últimas décadas tiene buenas lecciones y óptimos profesores para abrirse a las poéticas de origen africano: las letras y canciones de Dorival Caymmi, Caetano Veloso e Gilberto Gil “para citar apenas esos tres” trazan excelentes imágenes de esa poética. Oir a Itamar Assunção o Clementina de Jesus es también una manera de buscar otras provocaciones estéticas que pasan por el ritmo, por la palabra y evocan “como imagen cultural” los sentidos fechados y abiertos de las poéticas africanas reconfiguradas en el Brasil. Otro trabajo expresivo en esa línea viene siendo hecho por el poeta-músico-actor Ricardo Aleixo y su compañía “Será qué”, de Belo Horizonte. Con ellos las tecnologías modernas (video, computadora, recursos de grabación, etc) se mezclan con las tecnologías de la voz (reveladas por los riesgos y por el deseo de crear de cada sujeto) para generar una poética múltiple en que la palabra tenga su lugar de destaque. Son poéticas provocativas, forjadas con elementos tradicionales y modernos; ofrecen armonías disonantes, significados plurales. La opción para aprenderlas recae sobre el propio público, pues esas poéticas y esos poetas hacen lo que es urgente hacer: intentan encontrar el medio de la plaza, del libro, del palco, del monitor para ahí establecerse y dejarse ver-oir-leer.

.

Edimilson Almeida Pereira