Eduardo Llanos

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Eduardo Llanos
(1956)

POEMAS
ACLARACIÓN PRELIMINAR

Si ser poeta significa poner cara de ensueño,
perpetrar recitales a vista y paciencia del público indefenso,
inflingirle poemas al crepúsculo y a los ojos de una amiga
de quien deseamos no precisamente sus ojos;
si ser poeta significa allegarse a mecenas de conducta sexual dudosa,
tomar té con galletas junto a señoras relativamente deseables todavía
y pontificar ante ellas sobre el amor y la paz
sin sentir ni el amor ni la paz en la caverna del pecho;
si ser poeta significa arrogarse una misión superior,
mendigar elogios a críticos que en el fondo se aborrece,
coludirse con los jurados en cada concurso,
suplicar la inclusión revistas y antologías del momento,
entonces, entonces, no quiero ser poeta.

Pero si ser poeta significa sudar y defecar como todos los mortales,
contradecirse y remorderse, debatirse entre el cielo y la tierra,
escuchar no tanto a los demás poetas como a los transeúntes anónimos,
no tanto a los lingüistas cuanto a los analfabetos de precioso corazón;
si ser poeta significa enterarse de que un Juan violó a su madre y a su propio hijo
y que luego lloró terriblemente sobre el Evangelio de San Juan, su remoto tocayo,
entonces, bueno, podría ser poeta
y agregar algún suspiro a esta neblina.

("Contradiccionario")

DESAPARICIÓN DE RODRIGO LIRA

						
"Algún día se sabrá
que hicimos nuestro oficio el más oscuro de todos
o que intentamos hacerlo
Algunos ejemplares de nuestra especie
reducidos a unas cuantas señales
de lo que fue la vida en estos tiempos
darán que hablar en un lenguaje todavía inmanejable
Las profecías me asquean y no puedo decir más."
ENRIQUE LIHN: LA MUSIQUILLA DE LAS POBRES ESFERAS

						
Para despedirme de ti, Rodrigo, 
me asomo a esta hoja en blanco
en que tu rostro aparece de repente
como un expósito tiritando a la intemperie. 

Qué hemos de hacer sin ti, Rodrigo, 
sin esas cartas que nadie jamás te respondió, 
sin aquella sonrisa desolada
que ni diez mil psicoterapias cambiarían. 
Con qué norte vagar ahora por Santiago, 
con quién beberemos el café que nos dejaste
sin azúcar y helado como este vientecillo
con que la noche va tatuándose en nosotros. 

Que me patee Dios, hermano, 
si estoy haciendo retórica con tu nombre
así como la prensa hizo crónica roja
con tus venas cortadas en el baño. 

Te escribo este adiós
con las manos chamuscadas y torcidas. 
No siento ni mi cuerpo ni mi sangre. 
Mi cabeza quedó dando tumbos allá en el crematorio. 

Alguien viene horadando nuestras gargantas hace tiempo. 
Pero no importa. 
Nosotros quedaremos en silencio
para que tu voz
haga vibrar entera esta ciudad. 
("Contradiccionario")
TELEGRAMA A RUBÉN DARÍO

						
                                  "Yo panamericanicé
                                   con un vago temor y con muy poca fe"
                                   Rubén Darío: "Epístola a la Señora de Lugones".
                                                                            El canto errante, 1907
En la laguna de nuestra memoria
aparece el cuello interrogante de tu cisne.
Y henos aquí, sin saber responder,
jugando cada cual a ser un patito feo
que chapotea en el barro americano
y salpica uno por uno a los vecinos.

Perdona, abuelo Rubén, si no hicimos lo que pudimos:
aquí y ahora ser poeta
es como haber nacido
canoso o lisiado
y nuestra poesía es apenas
un rubor a solas,
algo así como lanzar brochazos en la noche
para pintar consignas libertarias
en el muro del patio de la propia casa,
sin contar siquiera con la ayuda de la famosa luna.