Eric Schierloh

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PALABRAS PRELIMINARES

Una aproximación

      Leonard Cohen dijo que escribir canciones era como ser una monja, porque uno estaba casado con un misterio. Yo creo que escribir es lo mismo. Escribo porque para mí escribir es tan natural como lo es para un carpintero tomar un pedazo de madera noble y cortar un ángulo recto con su serrucho algo viejo y oxidado o levantar la viga del tejado y empezar de nuevo; Gregory Corso escribió largamente sobre esta naturalidad en un artículo muy bueno titulado “Algo acerca de mis comienzos... y lo que siento ahora”. Escribo porque escribir es el mejor empleo de tiempo completo, lo mismo que ser padre o amante. Probablemente no sepa hacer otra cosa. La literatura es el bosque invertido que crece debajo de la tierra devastada, la llave que abre la puerta del sótano de la vida donde uno puede echar un vistazo siempre que tenga ganas de escuchar a los genios y chiflados del pasado. La literatura, como decía John Cheever, es la única conciencia que poseemos, ha sido la salvación de los condenados, ha vencido la desesperación y tal vez en este sentido pueda salvar al mundo. La literatura es el camino que nunca termina. Espero que la pregunta haya quedado respondida..

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

      Nació en La Plata en 1981. Estudia Letras en la Universidad Nacional de La Plata.

Libros publicados

Poesía

  • Raro y solo, publicado por Biblioteca Virtual BEAT 57, Ediciones Ernesto Escuderos y Ediciones Sic, 2001
  • Perder, 2002
  • FF, 2003
  • Los poemas de Blutrot, 2003
  • Baladas & Canciones, 2003
  • Bizarrehaus, 2004
  • La habitación sin puerta, 2004
  • América & Otros Poemas, 2004
  • Una mota de polvo (in progress)

Novela

  • Formas de humo, 2002-2004

Premios y distinciones

Algunos de sus poemas y cuentos han sido premiados en distintos concursos.

Antologías

Figura en diversas antologías y revistas.

Traducciones

      Ha traducido a los poetas norteamericanos de la generación beat (Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Gregory Corso, Lawrence Ferlinghetti), a los minimalistas (Raymond Carver, Mark Strand y Charles Simic) y a los ingleses Dylan Thomas, Stephen Spender y William Shand, entre otros.

Otras actividades

Dirige junto a Gabriel Pinciroli la editorial virtual Ediciones SIC.

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Eric Schierloh
ericschierloh@hotmail.com

POEMAS
EL JARDINERO (Hacedor de lluvia)

Los pasos lentos son los pasos de un hombre viudo
a punto de jubilarse y sin hijos; las suelas negras de unos zapatos nuevos
color caqui, lustrados esa misma mañana, repelen el polvo; el cuerpo sudado
y arqueado por las seis horas de trabajo en la oficina
con media hora para el almuerzo pago por la empresa.
Los árboles ahogados en la vereda; los mismos árboles
que el hombre está acostumbrado a ver todas las mañanas
desde hace cuarenta y siete años y seis meses, exactos.
En su casa, aguardan las tijeras y una cubetera llena.
Revisa el buzón, abre el portón de alambre
y camina el pequeño sendero escalonado hasta la casa.
Una vez adentro y desnudo, lee algunas páginas de un libro
metido en la bañera con el agua hasta el cuello mirándose
los dedos de los pies mientras fuma un cigarrillo negro.
Se prepara un ron con Coca y se viste de jardinero
como todas las tardes: jeans gastados color gris,
camisa blanca sin mangas, tiradores negros,
botas, un sombrero de paja y un pañuelo sucio escocés
en uno de los bolsillos traseros del jean.
El cuerpo nuevamente encorvado sobre la tierra seca
de dos semanas de sequía en el fondo de su casa
en una ciudad gris y vaporosa sin atractivos turísticos ni cementerio.
Levanta la vista y ve, en el horizonte, por donde se esconderá el sol,
una hilera perfecta, como una ruina griega, de chimeneas industriales;
después levanta la vista un poco más y se pregunta
cuándo mierda irá a llover de una vez por todas.
Las verduras casi muertas, plásticas; los tubérculos subterráneos
paralizados; las flores cortadas desde hace un tiempo
secándose boca abajo en un alero de la casa junto a la casa de madera
de un perro muerto hace unos años de muerte natural
y enterrado con pomposidad bajo la huerta, donde el espantapájaros.
Viendo la canilla gotear al otro lado, viendo la serpiente verde y negra
de goma enroscada maniáticamente, el hombre se detiene
y mira el cielo y ve el cielo azul marino de las cinco de la tarde;
se arranca el sombrero y comienza a danzar alrededor del espantapájaros
y a cantar cacofónicamente sonidos inarticulados pero placenteros
por espacio de una hora bailoteando y haciendo ademanes
con su viejo sombrero como suelen cantar los nativos en las películas;
siente el cuerpo invadido; después se detiene para limpiar el sudor,
y mira el sol caer y se mete en la casa, revolviendo en cajones
hasta encontrar una sopa instantánea de espárragos con trozos de pollo
que se cocinará mágicamente en diez minutos a fuego lento.
A la mañana siguiente mira desde la ventana de su habitación
y ve una docena de cuervos jugueteando en los despojos de su huerta
pelada por el sol de las dos primeras semanas de la sequía
más larga de toda la historia. Después se viste, lustra los zapatos
busca en el buzón cualquier cosa que de todos modos no está allí y sale.

del libro Una mota de polvo, 2004

BALADA DEL MILLÓN DE VIENTOS DE LA MUERTE
(Cut & Paste on Burroughs)

Un gran principio de violencia dicta nuestras modas.
Dicta nuestras modas un gran principio de violencia.

La muerte viene con la velocidad de un millón de vientos.
Con la fuerza de un millón de vientos viene la muerte.

HAY QUE SER UN IDIOTA PARA NO DARSE CUENTA

que la muerte viene con la velocidad de un millón de vientos
porque un gran principio de violencia dicta nuestras modas

& que

un gran principio de violencia viene con la velocidad de un millón de vientos

porque

la muerte dicta nuestras modas.

del libro América & Otros Poemas, 2004

EL VIEJO-BUEY

El viejo camina sobre las tablas húmedas
del muelle; en la costa el retumbar de las olas
le pone música a los pinos; la niebla
le impide ver más allá de su nariz.
Deja el balde a un costado y tira su línea; oye
las campanadas agudas de algunos barcos a lo lejos.
El aire es frío. La ropa blanca se le pega al cuerpo;
en la barba hay suspendidas millones de gotas diminutas;
las articulaciones crujen cada vez que hace un movimiento
por leve que sea. De un momento a otro
suelta de entre sus manos la línea
y el buey de barro se lanza al mar.
Las huellas que dejó en el camino sobre la arena
son borradas por una fina lluvia de otoño que comienza a caer
justo entonces. En la casa el agua hierve en una olla negra.

del libro La habitación sin puerta, 2004

EL SUTRA DE LA LEXICÓN CANSADA

1

La entropía es la brisa suave y caliente que a todos nos quema lento y parejo como a bañistas en un playa de veraneo.

2

El Dharma no es otra cosa que comprender de una vez por todas y para siempre que un hombre –el viejo loco bikhu Japhy o el pobre loco bikhu Ray, por caso– no puede caerse de la cima de una montaña & que lo único que se puede hacer, en todo caso, es Seguir subiendo.

3

El hombre proyecta las cosas con los ojos cerrados mientras la rueda gira al son de Samsara! Samsara! Samsarará! y cuando el hombre se vuelve lo suficientemente sabio como para poder abrir los ojos y por fin mirar su propia sombra encuentra que a su sombra le ha crecido una estupenda guadaña descomunal.

4

Abrir los misterios más hoscos & antiguos como se abre la heladera un domingo por la tarde. Entrar en ellos como se entra en la cama propia. Y salir como se sale de la ducha.

5

Pequeña Teoría Anti-Antropológica: el hombre y la hermosa, bella mujer pertenecen a especies diferentes y cuando procrean procrean especies diferentes: hombrecitos y hermosas, bellas mujercitas.

6

Cuando tu reloj te diga que es tarde sentite bendecido: budeizado.

7

Y cerrar el Libro de Las Mentiras como se cierra la heladera un domingo por la noche después de haber estado mirando anonadado durante aproximadamente tres minutos dos tomates viejos y arrugados de piel amarilla & una lata vencida de sardinas del Pacífico en aceite.

8

Abre la tapa: ilumina las sombras: desbarata los planes de la Realidad & la Probabilidad & la Estadística con las cosas que tienes almacenadas en el Granero de las (Simples-Descabelladas-Todopoderosas) Ideas.

9

Y vive como si tu dulce & tibia cama estuviera al borde de un precipicio.

10

Y contempla al niño detenidamente y siéntete estúpido y avergonzado.

11

Llueve. Gris plomizo. Acá las hojas de los árboles bailan como si fuera el Comienzo de los Tiempos. Y estoy seguro de que el asfalto de una ruta abandonada se quiebra y les enseña a las estrellas frías su alma noble de Camino.

12

Practica las cosas sin tener en mente idea alguna acerca de lo que son las cosas, porque, después de todo, las cosas son sólo palabras.

13

Sé una cabra montañesa saltando o un topo cavando o un coyote prehistórico cantando o un viejo monje zen espantándose los demonios con un ato de ramas.

14

Mantente alejado de los tipos que representan Auténticos Valores y llevan colgados Absolutos de la misma forma que los monos aulladores se esconden de los cazadores en la selva.

15

Y escucha como rumian los árboles.

16

¿Tendrá el pobre bikhu que escribe para entonces una mujer que por amor le zurza las medias?

17

Cuando abras la heladera y tu gato te mire como a una deidad: dale de comer. (Sentirás en ese momento cómo el Universo conspiraba para que lo hicieras.)

18

Sigue lo que creas que es aunque no veas la salida.

19

Las cosas: o son cadenas con anclas en aguas claras o son aire de tormenta en donde volar.

20

Lo más parecido a un protector solar anti-rayos-entrópicos del que disponga el ser humano (como sabiamente dijo Papá Burroughs el miércoles 30 de julio de 1997, dos días antes de morir): AMOR. (Aunque en realidad es sólo una especie de tónico, un calmante para el dolor, el amor es a la entropía lo que la morfina a un soldado con seis balas en el abdomen.) El resto es conflicto, Apocalypsis.

del libro Bizarrehaus, 2004

BALADA DEL HOMBRE SOLO

Mi mujer se ha ido a una de esas reuniones
con amigas de los buenos viejos tiempos;
yo me he preparado unos espagueti
con albóndigas y salsa descongeladas.
Afuera maúllan las bestias mientras desgarran
las bolsas de la basura de dos o tres días.
Después salgo a fumar un cigarrillo bajo las estrellas
con los brazos en jarra, como un buen entrenador.
Siempre que miro al cielo no puedo evitar
pensar en cosas como Platón o los ETs,
o en una casa junto a la playa
con ventanas rotas y paredes agujereadas.
Hay rocío sobre el pasto y el techo de la casa brilla
como la espalda de una sirena en la noche.
La luna está amarillenta
probablemente por todas las porquerías que hay en la atmósfera.
Algunos disparos de escopeta y una sirena,
y algunas luces de edificios saturados que se apagan.
Voy a mear, sí señor; voy a mear
mirando la Osa Mayor o lo que fuera.
Antes de entrar en la casa reviso el buzón
y de regreso piso algunos hormigueros diminutos.
Dos gatos me miran desde las sombras;
«Bon apetit» les digo. «¡Bon apetit, bestias!»
Toda la casa está a oscuras;
puedo oír el agua corriendo en las cañerías.
Me como las últimas albóndigas frías
mientras miro las fotografías pegadas en la heladera.
Me acuesto con los pies fuera de la cama,
vestido y con los dientes sucios.
Bendita oscuridad. «Bendita oscuridad artificial» digo.
Mi mujer es maravillosa.

del libro Baladas & Canciones, 2003

DIECISIETE BOTELLAS DE WHISKY

Diecisiete botellas de whisky
no harán de un viejo marinero un hombre más honesto
ni de una bailarina nocturna una mujer capaz de amar.

del libro FF, 2003

EL RÍO

Esta noche me descarto
mientras cruzo el río;
un río de mil ojos de plata
que lloran derraman babean el tiempo.
Me quito algunas cosas
y le voy dando forma
a un corazón negro lleno de rabia,
de rabia de perro ciego.
Me descarto
y libero la infestación más interna.
Escupo, destruyo mi rostro;
después me puedo dar el lujo
de amanecer muerto
con una sonrisa de oreja a oreja.

Todavía cruzo el río
bajo las estrellas.

del libro Perder, 2002

RARO Y SOLO

Raro y solo;
y en algún barco
alguien escucha al capitán
tocar su mandolina mientras piensa en tirarse al agua.

Raro y solo;
alguien está escuchando a los Mothers
en algún lugar del mundo antes de hacer lo que sea,
en las tripas de hierro y de sangre negra, en la Ciudad.

Raro y solo;
los pájaros en el campo
nada tienen que ver con las estatuas en los museos,
pero eso no les quita las plumas.

Caminar sin sentido
o escuchar los consejos de algún idiota,
son cosas que uno tiene que hacer
una noche cualquiera.

El universo está en un dado
y el dado está en sus manos;
Raro y solo, así lo llaman,
se levanta y vuelve a la calle.

del libro Raro y Solo, 2001