Esther Bendahan Cohen

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PALABRAS PRELIMINARES

Notas de mi block

Por Aquiba Benarroch

Deshojando alcachofas, de Esther Bendahan

      Una muy querida amiga que venía de Madrid me obsequió la novela de Esther Bendahan Deshojando alcachofas, editada al principio de este año por Seix Barral en Madrid y que al parecer está teniendo un éxito espectacular. Leí con avidez esta novela de la que quizás lo que primero tengo que decir es que me entusiasmó. Me entusiasmó su tema, me entusiasmó su lenguaje, gocé con sus expresiones humorísticas, me encantó su referencia a las costumbres judaicas y me emocionó el relato de los momentos trágicos.

      Según me informé, la autora es nacida en Tetuán y licenciada en Filología. Actualmente es subdirectora del programa Sefarad, de la Televisión Española. Y personalmente me siento muy feliz, ya que es la segunda escritora judía originaria de Marruecos que tengo el placer de leer en pocos meses. Otra es la profesora Sultana Wahnon, catedrática de la Universidad de Granada. Autora, entre otros libros, de Kafka y la Tradición Judía, editado por Ríos Piedras de Barcelona, que en otra ocasión tendré el placer de comentar .

      La novela de Esther Bendahan es un relato de tres mujeres, cuyas vidas se entrelazan de alguna forma y sus vivencias son descritas a través de una trama novelística que probablemente ha sucedido ya muchas veces en España estos últimos tiempos. Por ejemplo, el caso de las jóvenes latinoamericanas que van a España a trabajar como muchachas del servicio doméstico, muchas de las cuales caen en redes de traficantes criminales, y otras consiguen “caer” en casas para trabajar como domésticas; en este caso concreto, en una casa judía.

      Se suele decir que en todas las novelas hay siempre algo biográfico. Parece que en este caso es evidente, según me han contado los que conocen a la autora. El relato de la enfermedad y la muerte de la madre de una de las protagonistas es emotivo y bien construido, lleno de vida y de sentimiento, emociona al lector. La relación con su madre, ese reconocimiento de la diferencias entre padres e hijos, pero rodeado de un gran amor, es típicamente judío .

      Esther Bendahan escribe con frases cortas, que muchas veces son poéticas, con un juego de palabras que nos hace recordar a los mejores escritores. Su referencia a Albert Cohen, autor por el que tengo una gran admiración, son acertadas. Las reflexiones sobre eso que llamamos “ser judío” son muy atinadas, certeras y profundas: pareciera que la estoy viendo por las mañanas con el Sidur entre las manos, orando Shemá Israel.

      Sus reflexiones sobre el Yom Kipur son sencillamente emocionantes .

      Se diría que la autora consigue una especie de simbiosis judeo-española ampliamente exitosa. Y eso no es tan fácil. Muestra su gran erudición, sus extensas lecturas y el dominio que tiene de la lengua española. Sus relatos amorosos son simplemente encantadores. Y su descripción de los pastelitos de patata con carne, comida típica de los judíos marroquíes, es tan sabrosa como lo son los mismos pastelitos en nuestra realidad cotidiana .

      Habría que decir muchas cosas sobre este libro. Me sentí feliz leyéndolo, me emocioné y sentí admiración por alguien que tiene el privilegio de dominar el idioma y es capaz de darnos relatos como estos, que nos hacen vibrar y reconciliarnos con la literatura .

      Pero creo que lo más importante en Esther Bendahan es haber sabido conservar esa idiosincrasia judía dentro de su cultura española. Esto nos confirma la riqueza del pluriculturalismo, y cómo la mezcla de culturas es enriquecedora, sin tener necesidad de abdicar lo que uno es y lo que uno ha vivido, sus creencias, sus costumbres, sus tradiciones.

Publicado inicialmente en Nuevo Mundo Israelita Digital

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

      Esther Bendahan Cohen nació en Tetuán, Marruecos. Emigra a la edad de siete años con sus padres a España, y reside desde entonces en Madrid. En 2002 publica su primera novela (co-escrita con Esther Benari) "Soñar con Hispania" y en Enero del 2005 su segunda "Deshojando Alcachofas" en la prestigiosa editorial Seix-Barral. Su obra incluye varias otras novelas inéditas, y cuentos que han sido publicados en parte en revistas culturales. Es guionista de televisión y trabaja en TVE.

Publicado inicialmente en Ygdrasil

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Esther Bendahan Cohen

POEMAS
La mano

La mano que golpea
Masa de fuego
Recuerdo de humo negro
Sobre cristales que
Recogen mil noches
tira piedras
golpea
Odio del ojo en un Ejido soleada, Calles de Alicante,
Glorieta de Bilbao, escenas,
retira al niño, que no vea.
Acorrala
Asedia
Trémulo y vacío Poder
Miradas de íconos vacíos
Tu pelo de oro Margarete
Tu pelo de ceniza Sulamit
Boca de almendra Nadia
Boca de vacío
                  No dejan de jugar con serpientes.
Alejandro

Palabras acerca de la manera, la forma, el placer de las primeras palabras
de la creación, el orden y narración.

Paseo que oculta la pizarra, el encuentro del paso lento movido por el
impulso de la ternura de una mirada enfurecida. Barba acariciada. Cruza
los brazos. Ironía, provocación de la respuesta.

Poder del maestro, complicidad del discípulo, materia dialógica que
necesita de la mirada para existir.

Fuerza que se abastece a sí misma, la experiencia genera la necesidad.
Aprendo en comunidad a no-escuchar el silencio de la palabra escrita sin
gesto aún así hay encuentro.

Biblioteca Nacional

Ojos de tiempo en estanterías, temblor de encuentro del lomo gastado por
el roce de una y mil manos.
Nombrada, Biblioteca Nacional, búsqueda viva de bibliografías y archivos,
libros de inquisición, manuales y deseo, del deseo sin la posesión en el
interior del compartir.
Silencio.
Espacio de tiempo
Calma de investigación obsesiva
Placer del paseo en compañía de Balzac, Buber, Canetti

Pregunta que reclama una respuesta o correspondencia. Formular para
escuchar el vacío del ayer caído.

Ulises.
¿por qué los judíos no aceptáis nuestra cultura, nuestra religión y nuestra
lengua?
Y el Sr. Bloom ¿se vuelve? ¿Se marcha? Me sorprende. Su odisea de un día,
su búsqueda de una vida. Y debería aceptar su lenguaje. No Sr. Bloom, no.