Floriano Martins

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PALABRAS PRELIMINARES

Entrevista

por Jorge Ariel Madrazo

2002

—JAM: Comienzo asombrándome por tu entrega a un apasionado y doble andarivel. En efecto, junto a tu quehacer creativo cumples una inusual tarea de difusión y crítica de otros poetas brasileños y, en mayor medida aún, hispano-hablantes. Muchos de ellos, mal conocidos inclusive en nuestra lengua. Un puente inter-cultural que abarca libros y espacios como Agulha y Banda Hispânica. Desusado, además, por tu conocimiento de esas poéticas y tu voltaje polémico.

—FM: Lo más importante aquí es mantener el ego en su lugar, no dejarlo del todo suelto. Siempre que puedo, vengo llamando la atención sobre nombres esenciales de la cultura de mi país y también de toda la América Hispana, y creo que así vamos contribuyendo a la difusión de sus obras. Lo que estamos tratando de hacer Claudio Willer y yo en Agulha no es solamente recuperar algunos autores del pasado sino, además, revelar algunas nuevas fuentes de reflexión. Estamos carentes de reflexión, de apuestas más profundas para buscar soluciones, para ver los problemas en una y otra margen de América Latina. Lo importante en la Banda Hispânica es sistematizar una zona de investigación sin privilegios de ninguna clase. La intención es formar un inmenso banco de datos disponibles para esa investigación, sea en el campo académico o artístico; un lugar de encuentro donde esa cultura múltiple se pueda expresar libre de las modas al uso que bien conocemos. Como ves, no hay nada intencionalmente polémico. Son áreas vaciadas que necesitan ser recuperadas. Y te digo que estoy apenas empezando. Existe una gran red de conexiones preparándose para un desenvolvimiento mayor, una difusión más amplia y sólida.

—En tu libro O Cometo da Busca - El Surrealismo en la poesía de América latina (2001) te ocupas de más de una docena de autores, y rechazas cualquier fosilización del Surrealismo como mera escuela o grupo históricamente datado. ¿Qué rasgos permiten hoy, entonces, tal adscripción? ¿Fidelidad a la fascinante utopía de borrar las fronteras entre arte y vida, o incluso "cambiar la vida"? ¿El poeta —y el poema— como ejes de una subversiva alma en llamas individual-colectiva? ¿La priorización del automatismo psíquico? ¿Perseguir el punto donde se unan real e imaginario, sueño y vigilia, razón y locura?

En una carta enviada a Osiris Troiani, Aldo Pellegrini dice que "el surrealismo no es la creación de un solo hombre y, en su formación, han confluido todas las corrientes que señalan la insurrección esencial del hombre del siglo XX". Naturalmente que esa insurrección requiere de una fidelidad a sí mismo —la fidelidad al otro es un sofisma cristiano— y el hombre es libre de incurrir en contradicciones. Lo que sucede con el Surrealismo es que parte de una apuesta mucho más profunda y amplia donde el dogma puede llevar a ciertos prejuicios o callejones sin salida. ¿Cómo eliminar hoy las fronteras entre el arte y la vida? ¿Cómo cambiar la vida en medio de esta dinámica estática que rige nuestra época? Es posible como siempre lo ha sido, la fluidez solitaria y silenciosa de una obsesión. La información de cualquier cosa siempre privilegia lo superficial, lo liviano. La comunicación de los medios no pasa de ser un acostumbramiento a los medios. Con esto percibimos que la mejor manera de ser surrealista es rechazar los dogmas. Las experiencias con el sueño hipnótico en Robert Desnos, de alguna manera se entrelazan con la búsqueda de la iluminación en René Daumal, y pienso que los dos casos pueden estar unidos aquí por un único motivo consistente: la fidelidad a sí mismo. Esta me parece la mayor contribución del Surrealismo: la afirmación insobornable de lo más profundo de nosotros mismos en el tremendo problema de ser. No es preciso para esto tirar todo por la borda o restringirse a un tiempo dado, histórico.

—¿Es válido llamar surrealistas, sin reservas, a poetas inclusive de la relevancia de un Enrique Molina, cofundador con Pellegrini de A partir de Cero, que reconoció con fervor la impronta surrealista pero reticente —salvo quizás en tramos de Amantes Antípodas y Las Bellas Furias— a la alogicidad y desenfreno asociativo del Surrealismo (distanciamiento más acentuado aún, creo, en Olga Orozco, por su parte más cercana al gnosticismo y a la nostalgia de un absoluto religioso)? ¿Y qué pasaría con los poetas cuya obra mayoritaria se alejó de esta corriente? ¿O los que se amoldaron al sistema? ¿Por qué rechazar las expresiones para-surrealismo, afín al surrealismo, etc?

Aldo Pellegrini poseía esa mezcla de visión y revelación que solamente cabe en los grandes espíritus. Es admirable ese momento de la historia de nuestro continente en que se puede contar con un antagonismo confluente del orden del que regían Pellegrini y Raúl Gustavo Aguirre. Creo que debemos considerar en el Surrealismo, en sus orígenes, sus incontables posibilidades de expansión. Lamentablemente en el Brasil había una presuntuosidad en curso que impedía percibir la idea central ya mencionada por Lautréamont de una poesía hecha por todos. El gnosticismo de Olga Orozco o el orfeísmo de Rosamel del Valle deben ser considerados como identificaciones valiosas. Se definen por una libertad intensa y aportan imágenes sorprendentes. Las religiones siempre tendrán un carácter restrictivo, lo que contrasta con el sentido de lo religioso. Aún hoy se necesitan precauciones para que el Surrealismo no sea confundido con una doctrina. Las denominaciones aproximativas que sugieres son químicamente inaceptables pues no hay un sistema surrealista que se imponga como la deseada escuela, cultivada por algunos equivocados. Sólo cabe dejarse invadir por esa valiosa furia al contacto de realidades contrapuestas, de la misma manera como estoy dentro y fuera del mundo.

—¿Cabrá rescatar, como postula el poeta español Ángel Pariente en el diálogo que transcribes en O Começo da busca, que el Surrealismo sería en esencia libertad y contradicción, y querer acotarlo es vano afán escolástico, o que bien puede hallarse en ciertas etapas de un poeta y ausente en otras? ¿Y sería surrealista sólo en esas obras? ¿Ello no invalida, en tales casos, su inclusión como "poetas surrealistas"?

Ángel Pariente es un estudioso serio del Surrealismo y su antología, publicada en España, es un esfuerzo admirable que busca la integración entre ambas márgenes del Atlántico, España y América Hispana. Tiene mi total admiración por ésto. Entiende que el fuego surrealista no estaba encendido para quemar, sino antes bien para iluminar. Fue Artaud exactamente quien dijo: "El surrealismo es antes que nada un estado de ánimo", y no se puede poner en duda el estado de ánimo de un poeta como Artaud. Hay una presencia del Surrealismo en la obra de un poeta como el chileno Enrique Gómez-Correa que va más allá de cualquier declaración del propio poeta en su defensa.

—¿Qué opinas de la observación de Louis Aragon, para la entrevista de F. Cremiéux en 1963: "Se tiene la idea equivocada de considerar al Surrealismo sólo en función de una de sus actividades experimentales, a la que habíamos dado el nombre de escritura automática", la que a su juicio sería uno entre otros motores de arranque de las grandes "cacerías interiores"?

Breton dice en 1952, a respecto de Aragon, que "el único peligro que corre es su enorme deseo de agradar". Siempre hallé curiosa esta observación y confieso que me llevó a no considerar demasiado los dichos de Aragon. Percibo ahora que era más dado a declaraciones colectivas que personales. Además, la poesía de su juventud surrealista no posee gran sustancia —a pesar de la rara belleza de un poema como Licantropía contemporánea. No obstante, Aragon está en lo correcto: el Surrealismo propone una apertura inabarcable y obtiene como resultado el estancarse a causa de las restricciones aplicadas a esa amplitud.

—En el puzzle llamado Latinoamérica impera el desconocimiento sobre nuestras culturas y potencialidades. Hasta especialistas como Saúl Yurkievich practicarían recortes erróneos, según dices en «La modernidad de la poesía en Hispanoamérica». Pero a la vista de nombres y movimientos renovadores en Brasil y que traspasaron con fuerza sus fronteras, ¿por qué afirmas que, "salvo excepciones, la tradición poética brasileña se vincula a un formalismo inocuo y exacerbado?". ¿O en tu diálogo con el poeta Harold Alvarado Tenorio: "En Brasil padecemos de una miseria cultural de la que todos somos cómplices?"

Estas declaraciones refieren a dos momentos específicos, aunque confluentes. Si sumamos todos los encasillamientos, digamos, estéticos de la poesía brasileña tendremos una marcada presencia de lo que llamo vaciamiento del discurso, lugar donde la forma importa más que el fondo, y excepcionalmente se verifica la pretenciosa afirmación de una verdad, el postulado de una inquietud existencial, etc. Es una instancia decorativa. Y recuerdo en este punto una afirmación de Roberto Piva, en 1964, que entonces se manifestaba "contra la inhibición de conciencia de la poesía oficial brasileña al servicio del instinto de muerte (represión)", o sea, la poesía mostrándose enquistada por lo que Aldo Pellegrini denominaba "círculo muerto de las posibilidades gramaticales, semánticas o sonoras". La miseria cultural aludida en la otra ocasión se refiere a nuestra ceguera por lo que pasa afuera, en el sentido de no salir en su búsqueda. Viene bien aquí aquella distinción observada por Octavio Paz entre hacer la historia o sufrirla. Cuando menciono la existencia de una complicidad es porque observo, inclusive en conversaciones con muchos escritores, sobretodo los que se dicen poetas, que esa "inhibición de la conciencia" de la que hablaba Piva tornóse en una conciencia dirigida, que atiende a las conveniencias y nada más. ¿Habrá algo más miserable que ésto? Particularizo el problema brasileño, pero cabe aquí una mención a lo que llamo una visión equivocada en Saúl Yurkievich. Por un lado propone una lectura de los orígenes de la poesía latinoamericana dejando afuera a Brasil; por otro, cae en el lugar común de utilizar con liviandad un canon recurrente, falso en aspectos ligados a lecturas cronológicas, éticas y estéticas.

—Gilberto Freyre, Lins do Rego, Jorge de Lima, Drummond, Mario y Oswald de Andrade y el "Tupy or not tupy", el "Verde-amarelismo", el "Luso-tropicalismo", Portinari, Glauber Rocha… ¿No hay en Brasil un frecuente interrogarse por las raíces de la identidad, una búsqueda de lo propio y/o popular en los lenguajes literario, pictórico, fílmico, musical? ¿Cómo te ubicas en relación a ésto?

Jamás sentí necesidad alguna de afirmarme a través de lo nacional, de buscar en las entrañas de mi formación un carácter nacional. La discusión frecuente en mi poesía de estar en el mundo se encuentra ligada más a los espacios interiores del ser. No estoy seguro si la América de un Allen Ginsberg, por ejemplo, está ligada específicamente a la realidad estadounidense o se debe a una vehemente indignación del poeta en relación con la condición humana. Me parece que la segunda opción sería más fiel a la poesía. La afirmación de lo nacional ya extrapoló todos los límites de lo aceptable en su relación con el arte. El siglo XX fue pródigo en diversas formas de fascismo. En tu pregunta se destaca el verde-amarelismo, en cuyo manifiesto, fechado en 1929, se hablaba de la "plena libertad de cada brasileño para ser como quiera y pueda", en contradicción con la posición integralista de algunos de sus firmantes. Se tomaba entonces al indio como símbolo nacional, "justamente porque ello significa la ausencia de preconcepto", pero simplemente no había más indios, pues en las primeras décadas del siglo pasado el indio ya se encontraba en pleno proceso violento de folclorización. No espeja la realidad, antes bien es un falseamiento de ella. La presencia indígena, la conciencia de una nación indígena, todo eso ya había sido liquidado, y el coraje mayor, pero decisivo, fue justamente realzar esa mentira. Para mí el "Tupy or not Tupy" no pasa de una afirmación infame, de esas que desgraciadamente se ramificaron por toda la cultura brasileña, al punto que el propio Oswald de Andrade, que la acuñó en el Manifiesto de la poesía pau-brasil (1924), defendía una brasilidad "sin ontología". ¿No te suena contradictorio? Pues, entre nosotros, nunca nadie lo advirtió. En una carta dirigida al cineasta Cacá Diegues, en 1971, Glauber Rocha decía lo siguiente: "Oswald estaba metido con los partidos liberales vigaristas y la única cosa política consecuente que dio la Semana (de Arte Moderno) fue el integralismo". Glauber comentaba particularidades de los años 20, de una casta intelectual aún hoy bastante influyente en nuestra cultura: "se comen los unos a los otros, hacen tráficos de prestigio, información, concurrencia social y cultural, traen las ideas del núcleo biológico fundamental y se rebajan en la transacción complaciente con el régimen". No hay nada más actual en nuestra realidad brasileña.

—Es muy interesante tu observación, y los planteos de Claudio Willer, de que un contradiscurso enfrentado al oficial-canónico implica más que el sarcasmo o la distorsión. Si he entendido bien, no se trataría de un simple binarismo (discurso-contradiscurso), sino de una interacción dentro de una red de nuevos códigos, y de intervenir en el complejo mosaico social-cultural. Si es así, ¿cómo podría darse en el Brasil de hoy?

El canon funda una falsa identidad. Su reiteración se alimenta de esa falsedad. No percibiendo esto, nos dedicamos a continuar con lo que está a la derecha o a la izquierda de un determinismo que se impone como indiscutible. Ahora bien, la experiencia humana se multiplica en tantos fenómenos al punto de anular la fenomenología en su perspectiva científica, pero esa ambientación de una interferencia no la sentimos jamás, no se da en el mismo plano de un falseamiento de lo real, como el operado por los medios, por ejemplo. Mas ¿para qué sirve el dinero y en qué ha sido utilizado? Estamos fabricando cánones de intereses privados. La misma política de siempre. El Brasil tiene una percepción mínima de lo que sucede en la esfera virtual. Nuestra idea de intervención es en el sentido de preparar el terreno para el futuro. Unos pocos nos estamos convirtiendo en la mayor red nacional de producción cultural en Internet. También ahí reiteramos el canon, especie de mito de ocasión, y delante de nosotros el mayor de todos los obstáculos: celebrar las bodas entre esos dos medios: el impreso y el virtual.

—¿A cuáles autores de la poesía brasileña pasada o contemporánea te sientes más ligado, más allá de líneas estéticas? ¿Y por qué?

Aún de niño leía más la narrativa de José de Alencar. En la casa de mi padre había mucha música brasileña y me llevaba a ver filmes con frecuencia. Claro que todo esto coincidía con la lectura de libros, conversaciones con amigos, etc. Los dos poetas brasileños que primero me llaman la atención son Ferreira Gullar y Carlos Nejar, pero esto en medio a una adolescencia donde era muy fuerte la cercanía con la prosa (Sade, Dostoievski), el teatro (Ionesco, Weiss, Shakespeare), las artes plásticas (Bosch, Brueghel, Goya) y la música pop (Frank Zappa, Rolling Stones, Led Zeppelin). Con todo, hay un tiempo ligado a incansables lecturas, frecuentado por innumerables poetas. A través de esas visitas es que vamos teniendo una singularidad, que me parece algo importante en la vida de un artista. Me interesa mucho la poesía de un Jorge de Lima o de un José Santiago Naud, por los vestigios barrocos y la vertiente surrealista. Es uno de los raros momentos en que los encontramos juntos en nuestra tradición lírica, lo que se puede ver también en mi poesía. Aunque soy un poeta inclinado a lo trágico, a acentuar el dolor, a ahondar en el sufrimiento para ver cuánto resiste. Y la tradición poética brasileña es más decorativa —pensemos en el impresionante peso del Parnasianismo hasta el día de hoy—, cuando no incurre en un lirismo más adocenado, de pequeñas pasiones frustradas o ansias amorosas dichas como entre velos.

—¿Cómo entiendes el misterio y la magia poéticos? ¿Crees que palpite en igual grado en la manzana que tapa, o tacha, el rostro de un hombre ataviado con sombrero de copa —para evocar el célebre cuadro de Magritte—, como en la aparentemente nada misteriosa piedra en medio del camino de Drummond?

Paul Nougé ya observó, respecto a Magritte, que "una constante meditación crítica sobre las relaciones del mundo exterior con el hombre, en la forma dialéctica en donde el hombre y el mundo exterior constituyen los términos en perpetuo devenir, ha llevado esta pintura a la unidad viva y a la expresión eficaz". La pintura de Magritte y el poema de Drummond, hoy se encuentran convertidos en íconos, naturalmente repletos de excesos de lecturas, de oportunismo e idealización. No son buenos ejemplos ni para la magia ni para el misterio. A su pesar, Magritte se convirtió en una fuente de ganancias para la industria de la propaganda (incluyendo el cine). La de Drummond se diluye entre lecturas de menor influencia. ¿Tal vez originariamente las dos habrían sido obras para un oído interno, quizá dictadas por la entrega o por la búsqueda? Ahí tenemos la distinción entre magia y misterio. Magritte ya decía que el misterio "'es absolutamente necesario para que exista lo real". No me parece que Drummond tenga asumido el misterio en su poética. Entregóse por completo en cada poema, crisol de sus expectativas, sí, pero distanciándose de la idea de asumirlo. Me parece que hay un abismo intencional entre ser y obra, un racionalismo que lo aproxima más a Valéry, por ejemplo. Aunque tuviese en Verlaine una clara fuente de identificación.

—También trabajas el collage. ¿Cuáles son tus relaciones con la imagen visual? ¿Cuáles sus lazos con el hechizo onírico? ¿Cómo juega esto en tu poesía y tu vida?

No comparto la idea de segmentaciones estéticas. Esto quiere decir que no veo diferencia alguna entre mis poemas, collages y ensayos. La menor frecuencia de collages se da en función de una exigencia mayor en el plano ensayístico, donde tengo que abarcar un área muy extensa (traducción, edición, conferencias). En Brasil no tenemos una tradición en el área de los collages. Hay casos aislados —Jorge de Lima, Tereza d'Amico, Sérgio Lima—, comprendidos justamente por el rechazo de toda una casta intelectual a admitir la presencia del Surrealismo en nuestra cultura. Hay dos aspectos que se distancian entre sí en relación a la imagen. Mencionemos dos lugares comunes. La imagen es una bifurcación de intereses, como sugiere la propaganda, o entraña una afirmación de nuevas perspectivas existenciales. No puedo hablar más de "hechizo onírico", como sugieres, porque vivimos en una época de hechizos construidos, donde nos arrastramos soterradamente por el camino de una falsa idea de nosotros mismos.

—En tu poema «Tratados de la sombra» aludes al "espectáculo de nuestras ruinas", escenario "donde / el hombre actúa como el gusano de la propia especie". En «A outra Ponta do Homem» dices: "¿De qué muere al final un hombre? / Sufre con sus animales espantosos, / escrituras encrespadas, / viscosas/, pobre mimo de la propia memoria…". En «A la Sombra del Origen: "¿Quiénes somos? ¿Los magníficos restos de la especie, / sacerdotes de ruinas, vastas y frustrantes?". Y en otros poemas: "Lo que veo en el jardín son detalles del horror...", "¿Con quién hablas en tu camino hacia el abismo...?". Crepitan en tus versos palabras como cenizas, muerte, dolor, alma, ruinas, cadáver, vacío, equívocos, sin olvidar Dios… Por otro lado, tu Natureza Morta exhibe una muy ambiciosa estructura en forma de tríptico, forma que como señalaste hasta remite al Dante, y yuxtapone poemas y estrofas de gran intensidad encantatoria y variedad incluyendo reminiscencias salmódicas o rapsódicas. ¿No ves en tu obra rasgos románticos y metafísicos, en la familia de algún raro como José Antonio Ramos Sucre?

La lectura de Ramos Sucre fue algo impresionante para mí y hallo fascinante tu referencia. Hay un recorte entre lo mundano y lo metafísico en este poeta que lo aproxima a una poética que yo ya venía desarrollando, sobretodo gracias a una mezcla de convivencia con textos teatrales y tratados filosóficos. Es común en Ramos Sucre el personaje saltar de una escena trivial en una taberna, por ejemplo, para el centro abismal de una discusión metafísica, por él apenas sugerida. Es un poeta impresionante y me parece que aún no comprendido del todo, sobretodo en esa vertiente que mencionas. Posee una obra más densa que las de Tablada, Girondo, Eguren y Huidobro, para citar aquellos predecesores del Surrealismo mencionados por Stefan Baciu. Hasta donde no me engaño, mi poesía se estructura en una complejidad que suma lirismo y metafísica, que pone el arquetipo a dialogar con las más oscuras apariciones de lo cotidiano. Dios es nuestra gran fuente de equívocos y desconciertos. Está presente en mi poesía más por los abusos conceptuales que propiamente por una reverencia. Tienes razón en cuanto al tríptico, forma a la que recurro con curiosa permanencia en mis escritos, ensayos y poesía. Doblo en tres como una apertura para nuevas percepciones, no apenas como tablas sueltas, pero trayendo ya en sí la llave para una recurrencia. El tríptico ha sido un recurso plástico, más ligado a la pintura, pensemos en Bosch o Francis Bacon, que prácticamente construyeron su obra dentro de esa opción u obsesión. Aunque es evidente que el recurso de esos grandes pintores sigue el curso de una búsqueda metafísica, luego de aclarar que la transcendencia sólo se realiza en la inmanencia, y viceversa.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Floriano Martins nació el 30 de junio de 1957, en Fortaleza, Brasil. Es poeta, ensayista, traductor y editor. Se ha dedicado al análisis de la literatura hispanoamericana y, en especial, al estudio de la poesía.

Libros publicados

Poesía

  • Cinzas do sol, Mundo Manual Edições, Rio de Janeiro, 1991
  • Sábias areias, Mundo Manual Edições, Rio de Janeiro, 1991
  • Tumultúmulos, Mundo Manual Edições, Rio de Janeiro, 1994
  • Ashes of the sun (traducido por Margaret Jull Costa), incluido en The myth of the world (The Dedalus Book of Surrealism 2), Dedalus Ltd., London, 1994
  • Para uma leitura de poemas: Alma em chamas, Edições Resto do mundo, Fortaleza, 1997
  • Alma em chamas, Letra e Música, Fortaleza, 1998
  • Natureza morta, (capa & ilustrações de Hélio Rola), eBooksBrasil, São Paulo, 2001
  • Cenizas del Sol (poemas y esculturas), (con el escultor Edgar Zúñiga), Ediciones Andrómeda, San José, Costa Rica, septiembre de 2001
  • Extravio de noites, Ed. Poetas de Orpheu, Caxias do Sul, 2001

Ensayo

  • El corazón del infinito. Tres poetas brasileños (traducción de Jesús Cobo), Cuadernos de Calandrajas, Toledo, España, 1993
  • Fúrias do oráculo (Uma antologia crítica da obra de José Alcides Pinto), Editora da Universidade Federal do Ceará, Fortaleza, 1996
  • Escritura conquistada (Diálogos com poetas latino-americanos), Letra & Música, Fortaleza, 1998
  • Escrituras surrealistas, 1998
  • O começo da busca (Escrituras surrealistas na América Hispânica), Coleção Memo, Fundação Memorial da América Latina, São Paulo, 1998
  • O começo da busca - O surrealismo na poesia da América Latina, Escrituras Editora, São Paulo, 2001
  • Fogo nas cartas, CD, edición numerada, Triplov.com.agulha.editores, Lisboa / Fortaleza, 2002

Biografías

  • Alberto Nepomuceno, Edições FDR, Fortaleza, 2000
  • Antonio Bandeira, Edições da Agulha/eBooksBrasil, 2001

Traducciones

  • Poemas de amor (antología poética), de Federico García Lorca, Ediouro Publicações, Rio de Janeiro, 1998
  • Delito por bailar o chá-chá-chá (cuentos), de Guillermo Cabrera Infante, Ediouro Publicações, Rio de Janeiro, 1998
  • Dois poetas cubanos (ensayos), de Jorge Rodríguez Padrón, Coleção Memo, Fundação Memorial da América Latina, São Paulo, 1999
  • Três entradas para Porto Rico (ensayos), de José Luis Vega, Coleção Memo, Fundação Memorial da América Latina, São Paulo, 2000
  • A nona geração (cuentos), de Alfonso Peña, Edições Resto do Mundo, Fortaleza, 2000
  • A melhor poesia do mundo (poetas estrangeiros), (traducción de poemas de Federico García Lorca), Editora Caras/Ediouro Publicações, Rio de Janeiro, 2001

Participación en libros

  • Camorra (Volumen monográfico sobre Harold Alvarado Tenorio), Ediciones La Rosa Roja, Bogotá, 1990
  • Focus on Ludwig Zeller, poet and artist, Mosaic Press, Oakville-New York-London, 1991
  • Adiós al siglo XX (Edición dedicada a la poesía de Eugenio Montejo), separata de la revista Palimpsesto, Sevilla, 1992
  • O olho reverso. 7 poemas e um falso hai-kai (Fortuna crítica. Edição comemorativa dos 41 anos de poesia de José Santiago Naud), Thesaurus Editora, Brasília, 1993
  • Tempo e antítese. A poesia de Pedro Henrique Saraiva Leão, Editora Oficina, Fortaleza, 1997
  • Surrealismo e Novo Mundo (Ensayos sobre Surrealismo en América Latina, organizado por Robert Ponge), Editora da Universidade, UFRS, Porto Alegre, 1999

Prefacios

  • Um ritual de re-corporificação, Kefia, Amadeu Baptista, Edição do Centro Cultural do Alto Minho, Viana do Castelo, Portugal, 1988
  • A obra múltipla de Sérgio Lima, Aluvião Rei, Sérgio Lima, Edição & etc. Lisboa, 1992
  • Apresentação, Poemas de amor, Federico García Lorca, Ediouro Publicações, Rio de Janeiro, 1998
  • Uma galeria marginal de tipos, A nona geração, de Alfonso Peña, Edições Resto do Mundo, Fortaleza. 2000
  • Notas de acesso, Três entradas para Porto Rico, de José Luis Vega, Coleção Memo, Fundação Memorial da América Latina, São Paulo, 2000

Participación en antologías

  • A poesia cearense no século XX (Organización, introducción y notas de Assis Brasil), FCF/Imago Editora, Rio de Janeiro, 1996
  • O talento cearense: poesia (Organización de Joyce Cavalcante), Maltese Editora, São Paulo, 1996
  • Letras ao sol (Antologia da literatura cearense), (Organización de Oswald Barroso y Alexandre Barbalho), Fundação Demócrito Rocha, Fortaleza, 1998
  • Amor nos trópicos (ensaios e seletas de poemas contemporâneos), (Organización de Beatriz Alcântara e Lourdes Sarmento), Edições UFC, Fortaleza, 2000

Entrevistas

  • Alvarado Tenorio, Harold, El alma en llamas de Floriano Martins, Gaceta Dominical, Diario El País, Cali, Colombia, 10/03/2002
  • Campos, Sérgio, Floriano Martins, a poética do paradoxo, SLMG # 1.131, Belo Horizonte, 07/10/89
  • Carpinejar, Fabrício, Humanismo poético, Jornal Rascunho # 24, Curitiba, abril de 2002
  • Carvalho, Eleuda de, Onírica América, Jornal O Povo, Fortaleza, 24/04/2002
  • Castello, José, Floriano Martins traz os poetas hispano-americanos ao Brasil, O Estado de S. Paulo, São Paulo, 06/02/99
  • Coe, Wálter, 24 vozes da América, Suplemento Sábado, Jornal O Povo, Fortaleza, 16/05/98
  • Colombo, Sylvia, Ensaio viaja com surrealismo na América, Jornal Folha de S. Paulo, Folha Ilustrada, São Paulo, 23/02/2002
  • Fuâo, Fernando Freitas / Schneider, Carla / Fabris, Mariane, Uma conversa sobre collage e poesia, incluido en Alma em Chamas, Letra & Música, Fortaleza, 1998
  • Leâo, Rodrigo de Souza, Entrevista a Floriano Martins, Jornal de Poesia (Internet), Fortaleza, 1999
  • Neto, Lira, A favor do contra, Suplemento Sábado, Jornal O Povo, Fortaleza, 30/03/96
  • Nogueira, Emmanuel, A necessidade da poesia, Diário do Nordeste, Fortaleza, 21/11/98
  • Saldías, Mónica, Floriano Martins a la búsqueda del surrealismo, Revista El Artefacto Literario, Suecia, marzo de 2002
  • Tomás, Consuelo, Floriano Martins, un poeta obstinado, Suplemento Talingo, La Prensa, Panamá, 11/06/2000

Acerca del autor

  • Agrana, Fabio, Poeta brasileño Floriano Martins se considera bicho extraño, Suplemento Tragaluz. El Universal. Panamá. 21/05/2000
  • Barbalho, Alexandre, Sobre o amor de García Lorca (reseña sobre Poemas de Amor), Caderno Vida & Arte, Jornal O Povo, Fortaleza, 31/08/98
  • Belli Carlos Germán, Un libro que une y escudriña, El Comercio, Lima, 29/09/1999
  • Campos, Sérgio, Lo que arde bajo las cenizas del sol (sobre la poética de Floriano Martins), traducción de Nora Ronderos, Prisma # 43, Bogotá, Marzo de 1993
  • Carvalho, Gilmar de, As contradições terríveis (reseña sobre As contradições terríveis), D. O. Letras, Fortaleza, sin fecha
  • Castello, José, Manifestações surrealistas na América Latina, O Estado de S. Paulo, São Paulo, 04/08/2002
  • Cavalcante, Ana Mary, Diálogo essencial, (artículo sobre Escritura conquistada), Caderno Vida & Arte, Jornal O Povo, Fortaleza, 20/05/98
  • Chamma, Foed Castro, O começo da busca, Revista Praxis, Novo Hamburgo, RS, marzo de 2002
  • Coelho, Nelly Novaes, Um deus maldito. Fúrias do Oráculo faz retrato de corpo inteiro de José Alcides Pinto, (reseña sobre Fúrias do Oráculo), Suplemento Sábado, Jornal O Povo, Fortaleza, 23/11/96
  • Cristo, Gonzalo Márquez, Escritura conquistada, Revista Común presencia # 11, Bogotá, 1998
  • Fressia, Alfredo, El poeta Floriano Martins en busca del surrealismo, El País Cultural, Montevideo, 17/05/2002
  • Gómes, Miguel, Escritura Conquistada. Diálogo com poetas latinoamericanos, Revista Paréntesis # 1, México, Diciembre de 1999
  • Gómes, Miguel, Escritura Conquistada. Diálogo com poetas latinoamericanos, Revista Mapocho # 47, Santiago, Chile, 2000
  • Junqueira, Ivan, Os tormentos da poesia, in O fio de Dédalo, Editora Record, Rio de Janeiro, 1998
  • Maciel, Maria Esther, Vozes em confluência, Suplemento Pensar, Jornal Estado de Minas, Belo Horizonte, 13/04/2002
  • Martins, Wilson, Continente de poetas, (reseña sobre Escritura Conquistada), Prosa & Verso, Jornal O Globo, Rio de Janeiro, 29/08/98
  • Moisés, Carlos Felipe, O Teatro e o Ateneu (Breve introdução à poesia de Floriano Martins), Conferencia en el Centro Cultural São Paulo, septiembre de 1997, incluido en Alma em Chamas, Letra & Música, Fortaleza, 1998
  • Padrón, Jorge Rodríguez, Carta de recomendación: Floriano Martins, Suplemento Pleamar, Islas Canarias, 02/06/99
  • Paes, José Paulo, Uma América para-surrealista, (reseña sobre Escritura Conquistada), Jornal da Tarde, São Paulo, 11/07/98
  • Pieiro, Jorge, Ante a busca do que se tarda, Jornal O Povo, Fortaleza, 26/03/2002
  • Pieiro, Jorge, Galeria de murmúrios, Publicado em plaquette, Edições Tempo Molequim, Fortaleza, 1995, incluido en Alma em Chamas, Letra & Música, Fortaleza, 1998
  • Pinto, José Alcides, Floriano Martins e a poesia experimental, reseña sobre As contradições terríveis), Tribuna do Ceará, Fortaleza, 20/02/88
  • Pinto, José Alcides, junio de 1992
  • Pinto, José Alcides, Um novo livro de Floriano Martins, (reseña sobre Cinzas do Sol), Tribuna do Ceará, Fortaleza, sin fecha
  • Schneider, Carla, A arte de fisgar, incluido en Alma em Chamas, Letra & Música, Fortaleza, 1998
  • Sena, Nicodemos, A busca de Floriano, Jornal O Estado do Tapajós, Santarém, PA, 16/04/2002
  • Toro, Rolando, Alma en Llamas, Revista Voces, California, EUA, Abril de 2000
  • Willer, Claudio, A poesia e sua rebelião, (reseña sobre Alma em Chamas), Caderno Vida & Arte, Jornal O Povo, Fortaleza, 11/11/98
  • Willer, Claudio, Diálogo hispano-americano, (reseña sobre Escritura Conquistada), Caderno Vida & Arte, Jornal O Povo, Fortaleza, 13/08/98
  • Willer, Claudio, “Escritura Conquistada: a busca da essência revolucionária da Poesia (reseña sobre Escritura Conquistada), Jornal O Escritor # 85, São Paulo, julio de 1998
  • Willer, Claudio, Uma escrita conquistada e múltipla, (reseña sobre Escritura Conquistada), Correio Brasiliense, Brasília, /08/98

Conferencias y lecturas

  • "América Latina e Identidade Cultural", Círculo de Estudos Lingüísticos e Literários de Pau dos Ferros, Pau dos Ferros, RN, 08/07/98
  • "América Latina e Identidade Cultural", Centro de Humanidades, Universidade de Brasília, Brasília, DF, 16/08/98
  • “William Burroughs: A Montagem”, Os limites da literatura: autores rebeldes, excêntricos, marginais, malditos, Ciclo de palestras e leituras dramáticas, Secretaria de Cultura do Município, Biblioteca Mário de Andrade, São Paulo, SP,11/08/99
  • "Linguagens contemporâneas e identidade nacional: literatura", Projeto Nordestes, SESC Pompéia, São Paulo, 20/10/99
  • "Algunos poetas brasileños (Ivan Junqueira, Dora Ferreira da Silva, José Santiago Naud, Sérgio Campos, Cláudio Willer, Ruy Espinheira Filho, Adriano Espínola e Donizete Galvão)", Faculdad de Humanidades, Universidad de Panamá, Panamá, 10/05/2000
  • "La modernidad de la poesía en Hispanoamérica", Faculdad de Humanidades, Universidad Santa María La Antigua, Chiriqui, Panamá, 18/05/2000
  • "Altares do Caos", Lectura dramática acompañada de música y danza, Museo de Arte Contemporáneo, Panamá, 27/05/2000
  • “O Surrealismo no Brasil e na América Latina”, Conferencia, Congresso Internacional “O surrealismo: atualidade e subversão”, Universidade Estadual Paulista (UNESP), Campus de Araraquqra, SP, agosto de 2001
  • “Sobre a condição editorial de algumas revistas de cultura na América Latina”, Palestra, Ciclo de palestras e debates: “Além do mercado: Literatura/As revistas literárias”, Instituto Goethe, São Paulo, SP, octubre de 2001

Experiencia editorial

  • Jornal Resto do Mundo, 16 páginas, cuatro números publicados, Fortaleza, 1988/89
  • Revista Xilo, 98 páginas, un número publicado, Fortaleza, septiembre de 1999
  • AgulhaRevista de Cultura, circulación virtual, veintisiete números publicados, Fortaleza/São Paulo, desde julio del 2000
  • Banda Hispânica (banco de datos permanente sobre poesía en lengua española), circulación virtual, Jornal de Poesia, Fortaleza, desde enero del 2001
  • Actualmente dirige, junto a Claudio Willer, la revista Agulha
    (http://www.revista.agulha.nom.br) y coordina Banda Hispânica (http://www.jornaldepoesia.jor.br/bhportal.htm), do Jornal de Poesia, y Surrealismo: poesia & liberdade (http://www.triplov.com/surreal/index.html), este último actividad que comparte con Maria Estelwa Guedes.
  • Integra el consejo editorial de las revistas El Artefacto Literario (Suecia), Literapia (Fortaleza) e Poesia Sempre, de la Biblioteca Nacional (Rio de Janeiro), siendo también corresponsal de las revistas Matérika (Costa Rica) y Blanco Móvil (México)

Exposiciones colectivas

  • I Mostra Internacional de Poesia Visual de São Paulo, Centro Cultural São Paulo, São Paulo, 1988
  • Mostra “O surrealismo”, Núcleo de Arte Contemporáneo, Escritório de Arte Renato Magalhães Gouvêa, São Paulo, 1992
  • Mostra “Lateinamerika und der Surrealismus” Museu Bochum, Köln, mayo/julio de 1993
  • Mostra “Collage – A revelação da imagem”, Homenagem ao centenário de André Breton (1896-1996), Espaço expositivo Maria Antônia/USP, São Paulo, 1996

Colaboraciones

Tiene una larga trayectoria de colaboraciones imprensas en Brasil y el exterior. Ha escrito artículos sobre música, artes plásticas y literatura.

Membresías

Pertenece a UBE (União Brasileira de Escritores) y a ABCA (Associação Brasileira de Críticos de Arte)

Contaxto: Caixa Postal 52924 Ag. Aldeota 60151-970 Fortaleza, CE / BRASIL
Teléfono (85) 241.2864

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Floriano Martins
florianomartins@rapix.com.br

POEMAS
RAQUEL

						
¿Hasta cuándo puedo confiar en tus palabras?
Me pides que busque la salvación en tu nombre,
que desfallezca, aguarde, vague, permita
que me olviden todos. Me ilusiono creyendo en la visión
de tus encantos, y acato atenta tus preceptos.
Para los desengañados, debo abrir amplias fosas. 
Y entrego mi cuerpo a aquellos que lo necesiten.
Una vez más padezco, y aguardo, y me vuelvo
nada, un retazo, una sombra perturbada,
hasta que me canse e indague por los siete llantos
de mi alma exánime: ¿un día me consolarás?
Abro la mano y persigo los rastros de mi destino.
Me extravío allí tantas veces que ya no distingo
a mi único suplicio: ¿tú, cuándo me consolarás?
 
NATURALEZA MUERTA

						

Cadáveres en lágrimas,
¿no hay nada más inverosímil en tu existencia?
Tres tramos de escalera antes de la caída,
garabateabas de memoria unas palabras finales.

¿Con quién hablabas en tu camino hacia el abismo?
¿Qué voces heridas y extranjeras
rugían en tu drama, casi borrachas, casi voces?
¿Será acaso tan inmensa la eternidad que no podamos encontrarnos en una tarde de sábado?

Silencio rocoso, enfurecido en su casco carcomido,
¿qué vicio tan extraño convierte todo en angustia?
Cadáveres listos para una cena de dolores,
sollozante cosmogonía reclinada en el vacío, ríos de insectos piojos róbalos muertos pulgas babosas lentejas podridas latas de aceite —naufragio quemante— herrumbre de faros, tumbas fluctuantes ¿estupor frente a la sangre de las noches?

Hay una distancia ya clásica entre lo que piensas y lo que eres, tinieblas de actitud, bautismo de cruces, sofismas gastados, coro de ángeles, siempre un mismo puerto de aventureros, lugar poco probable para nuestro encuentro.
Más aún cuando no te rebelas, entre cadáveres remando contra la muerte,
restos de comida fractura de muletas gordiano de heces —¿de dónde cae el tiempo?—el verso se quiebra en todo momento

¿Dónde estás? ¿Dónde habitas?
Indago dónde podrías haber nacido.
Habitualmente rodeado de cadáveres,
¿tu noche será la gran industria de los desvalidos?

Metáfora decaída, cantina de precios exorbitantes, estamos siempre a dos pasos de algo, pérdidas acumuladas, rutina de miseria soluble y pastel de ansiedades —¿será éste tu mundo descomunal, tu biblia que todo abarca pero nada percibe en lo íntimo, pandereta de la joven Esmeralda, mujeres tatuadas a estilete, muchachos cercenados por no portar armas, un huevo de tortuga del cual escapa un yacaré, la suprema gloria de la superficialidad, muerte entre la piel y el abismo de los sentidos, bandejas de bayas y uvas servidas en conferencias de paz, artistas al vacío, suplentes de alquimistas accidentados en el trabajo, imbéciles especulativos, cucarachas familiares, durazno pitomba açaí todo de oro, muerte eterna, ¿será?
¿En qué océano descomunal te escondes, poeta?
Disfraces: una amargura telúrica una máscara dionisíaca un barroquismo ululante -ah, manera formidable de no estar en el mundo.
Un demonio triste escribe un banal itinerario de arrepentimientos.

Tus cadáveres ya no te soportan.

 
ABUSO DEL VÉRTIGO

					
El coloso en fragmentos me desgarra. 
La tortura se mantiene en pie.
René Char
Cobijo tu cuerpo en mis manos,
entre rayos de sudor, desfallecido.
La ruina de la belleza (¿querida fealdad?)
es que siempre retorna a sí misma.
¿En qué punto extremo de tu amor
brota la renuncia a la insensatez?
Un cuerpo desamparado me insulta
con su humanidad fuera de lugar
Escombros que se acusan entre sí
por el despreciable vértigo alcanzado.
Avaricia de formas con qué osar
el centelleo de mil voces trepidando
en sacrificio, como si la noche, oculta
en la fortuna de cada habla desventrada 

fuese la llaga deífica, sol o cenizas.
Evanescente como estás, me abisma
seguir leyendo un torrente de páginas
en la piel blanca y deshecha de sentido,
abismo que es el centro de la angustia,
hortaliza victimada por la consagración.
¿Es la memoria un cínico abuso del dolor?
¿De qué está hecha la tragedia de la belleza?
Tambor de voces, relato de gozos, luz
faltante sobre el escenario en ruinas.
Placer de caídas que nos alimentan.
Designio, veneno o ruego de plagas.
Sé que te pierdo ahora, en mis brazos
no tengo sino el fulgor de tu muerte.

Lo que dejo de ser se tritura a sí mismo,
suplicio que acentúa la miseria humana.
indicios de pérdida albergan disfraces.
¿De qué muere algo muy dentro de nosotros?
Anuncio y sigilo, odio y amor, pequeña
o gran muerte, en intervalos o no.
Cómo dolía en ti el verbo imposible,
conjugar el dolor en vicios de lenguaje,
rehacerte lacerando tiempo y espacio.
No quiero que mueras en pedazos.
El vacío es húmedo, colmado de sí mismo.
Dios no muere de odio. Menos aún 
se agota el hombre en su orgullo.
La refutación de la muerte está en su dolor,

como la negación de lo que nos contradice.
¿De qué mueres? Todos sabemos de la bala
que tu cuerpo recibió en mi lugar.
Odio o aprobación, lo anunciado se dio.
Desnuda y linda como estás, ahora muerta,
odio perseguido por el azar, gólgota
ajustándose a nuevas formas de éxtasis,
no veo sino tu cuerpo, inactivo
en la oscuridad que lo ilumina, chorro
de brea en la viscosa lámpara del destino.
"¿Qué hubo?", preguntarían, sin duda.
Muerta a tiros cuando al entrar
en una farmacia, nos encontramos
con ese "¡al suelo!", y mi negativa.
LA VIRGEN Y DIOS

						
Ah, soberbia ironía con que rasgo tus últimas vestiduras,
mi cuerpo en la vacilante decisión: devorarte los gemidos,
tú eres la fuente violada, la caída brillante, tal vez culposa
de algunas pocas palabras que me hicieron tanto bien.

Tú eres la manera con que todos nos leemos: ¿lo creerás?
A medida que me enrosco en tus fibras, desde allí te muestro
que el arte de leerse a sí mismo requiere el arbitrio del otro,
el fraude, el dilema o torpe disonancia, el crédito eficaz

en la cuenta de un buen juez, la flema la forja el hongo,
el encuadramiento en el ángulo recto de un plan que incluyó
un simpático testimonio sobre aquello que más odias.

Ah, ¿cómo te sientes, y qué importa en verdad tanto bullicio?
No eres arcano de nada, ni aun de tus ideas insepultas.
Tu gozo sólo dura un instante. No eres sino caída.
SI LA NOCHE CAYERA

¿No te renuevas?
Un sentido sibilino evocado,
la obsesión por el misterio que recorre la noche en harapos, ausente de sí o al menos tomada por lo que no comprende,
es así que nos damos las manos,
la voz de Paula Cole en el concierto de Peter Gabriel,
en tus ojos, en tus ojos, me recuerdas que Nerval decía a George Bell que se nutría de su propia esencia y no se renovaba.
Somos subversivos patéticos o lánguidos apasionados,
dopados por las comodidades del registro civil,
sudores enojosos, un devaneo cartesiano,
nada que nos eleve al supremo nivel de metáfora alguna.
¿A qué temes en tu paseo nocturno?
¿El drama de la noche será tan compacto voraz penetrante como la idea de que cruzas despierta delante de todo?
¿No abrirías una ventana en tu piel?
Vista nocturna, tarjeta postal, escena perdida de un film,
¿lees todavía mi cuerpo en libre asociación?
Tenemos sexo con los hijos y amigos, nos sentamos en un bar para grandes carcajadas nocturnas, lo auspicioso no necesita interpretación,
en tus ojos, asombros florales tomando forma humana, el libro que se lee a sí mismo consciente de la existencia de otras páginas,
garabatos de un dilema fatídico,
nunca supimos lo que ocurrió en realidad.
Un mito cualquiera se agita,
tú eres mi gozo, seré tu inmensidad.
El arreglo floral sobre la mesa nos dice que la noche insiste en recuperarse.
El verso cae sobre el paño.
¿No te renuevas?
¿Quién hace la pregunta?
"El desánimo ha escrito versos mejores que la alegría de vivir". Esto se dice en todo instante a un corazón que se siente traicionado. Páginas de desaliento, rostros sofocantes, no eres nada, tú no eres nada y aún así te amo,
oh infierno cortés, dinastía de sentidos objetivando algo,
el amor sigue siendo toda la intransigencia posible,
el golpe menos artificial del ser,
el abuso central de nuestras limitaciones.

Al menos, si la noche cayese yo podría abrir tus brazos de un extremo al otro y colgarte de ella, lamiendo tu cuerpo en negación de todo sacrificio, hijos, sexos, planes,
bendiciones, sudores, financiamientos, mi lengua dando cuenta de tus sabores; la noche, la noche no es nada, Nerval, el mundo cae sobre nosotros el día entero,
amo y desamo a toda hora, lo que en mí hay de más mediocre no espera ya la noche para manifestarse,
no vamos a ninguna parte, dopados por laudos inventados, acuerdos de sindicatos, votaciones en la cámara,
tu cuerpo suspendido y sin sentido, porque ya no sé qué hacer con él,
ya no sé qué cosa escribir.
¿De qué muere exactamente la fe en un cuerpo?
¿Del anuncio de un método? ¿De una sospecha de fraude?

VESTIMENTAS

						
Paños desnudos.
Ninguna imagen sangrando en la piel
de tejidos listos para la caricia.
Recito esa desnudez con un par de alas.
Un demonio agachado
pegando sus labios a los míos.
De donde tú me ves, yo sería un arroyo de huesos,
calcinado deleite de tus almas:
unas pocas, las que no supieron
preservar el horror que las anticipa
y comprende.
Rostros engordados en ceremonias...
¿Y cómo te ubicas, demonio,
mordiéndome los senos, cómo te ubicas?
Un mirar para escoger huesos.
Carbones astutos y conocedores de la fábula.
Mira bien lo que traigo conmigo:
este cuerpo menguado en débiles lunas.
¿Preparas una piel para mí?
Dame tus cuchillos, espolones, cuernos,
la punta imperfecta de tu falo.
Ves cómo me hago en mil muslos,
viscosos como cebos, y todos deletrean
la caída que anuncias.
Los paños
sobre el vacío, desnudos.
Equilibrio derrumbado hacia el suelo,
rostros deshechos de víctimas que ya no alcanzan el ofertorio, el pie de un dios hallado en excavaciones por donde me consagras,
puto demonio,
por donde
me despedazas deseosa de tu salud.
Mi cuerpo en astillas, santuario decrépito
de tu perversión,
cascos arañándome el tejido de la memoria, sí,
un mínimo dolor recorre procedencias insospechadas,
y sabes cuánto me dolía tu abundancia,
el pote que indicas y, ansiosa, me lanzo a buscar allí la respuesta para el afligido cultivo
de dolores
por todo mi cuerpo.
Cargo conmigo todas las formas
con que me atacas.
¿Qué máscaras perpetuamos: las mías, las tuyas?
Mis labios te queman la piel.
Aceites encendidos mientras nos deshacemos.
Paños como papiros, inscripciones invisibles que enseñan a mantener caliente la cabeza de un dios muerto.
Desnudos.
Con la medida del infierno en cada pliegue
del tejido de que estamos hechos.
SIN TÍTULO

						
La pierna dulcemente erguida sobre la página:
un verso así no escribes sin mi gozo
Sabía cómo marcar las frases donde retornar.
Los dos se buscaban entre enigmas y risas,
devolvíanse mutuamente lo que iban encontrando:
restos del otro, pequeñas sombras dispersas.
Te abro todos los labios de la casa. ¿No ves allí,
en el balcón, una parte de ti ya olvidándose?
La voz podía ser entregada a cualquiera de ellos,
sorprender a la noche en un capítulo
de espasmos: ojos garabateándose, imágenes
saltando del sexo de ambos, toda ella, todo él,
todo para encontrarse y decir: ya estuvimos.
Sólo el amor nos revela aquello que perdemos.
PERGAMINOS

A medida que se iba volviendo más viejo y el rostro se le arrugaba como un pergamino, sus sueños volvíanse cada vez más extraños y bellos, inquietándolo profundamente el significado oculto de esos mensajes.
María Joao Cantinho
(a quien dedico el poema)

Estás en tu ausencia.
Ni cerca ni distante, en camino al bien y al mal.
Tampoco importa lo que te espera.
Ningún dolor mal afirmado.
Formas despedazadas en el vientre y en la llama de un mirar perdido.
Apenas formas, debilitadas mas no del todo ajenas.
Evidencias que comunican una escritura sacrificial.
Lugar sagrado adonde van a dar todas las voces en que confías.
Templo o túmulo: abismo, multitud, destierro.
Versos se escurren entre lamentos sinuosos, vértigos de otoño.
Lo que escucho, lejano, es a mi padre arrancado del túmulo.
La vida reiniciada en cada muerto.
Los amores perdidos, vaciando casi todos los límites del mirar.
Lo más profundamente irreparable, lo inconcluso entre derrames de enigmas, encrucijada de vómitos de lo que es apenas temor o insatisfacción,
nada,
nada está tan presente en ti como tu ausencia.
La vida, sosteniéndose apenas con su sastre de ilusiones
Rostros desconocidos surgidos en sueños y cenas, sin que te des cuenta de que son todos tuyos.
Y todo lo que buscabas era un falso reposo.
¿Qué valores dar a lo que apenas escrito pierde sentido, a lo que se fragmenta sin noción de qué se le opone, a esa maraña de imágenes desistiendo de la risa y el temblor?
Donde estás nunca serás.
El destino siempre conduce a la pérdida.
Un canto como una escena dislocada en el tiempo.
El infortunio como el reventar de una alegoría: el hombre no cabe en lo que posee.
Para morir escoge una camisa limpia.
Anotaciones de un incierto desprecio por la especie.
¿Quién lo despertará para la muerte debida?
Ruidos de sombras negadas, el cadáver hechizado del que hablaba René Daumal, perfiles de cenizas y estatuas arrepentidas, carnes estalladas por ausencia de labios, desbordarse, desbordarse, rezaba la inscripción en la entrada del pub, mujeres dispersas como hierba de noche, hombres tontos adictos a sí mismos; luego, el maravilloso fin de todas las cosas: aplazarse.
No estás sino en lo que niegas.
Suplicio guardado como un as en la manga.
Todos pasamos por aquí muchas veces, se repiten las imágenes y no hay gracia, ya, en creerse iluminado o expatriado.
Cualquier forma precaria puede ser fuente de algún desvarío.
Al perder la noción de la caída, de nada vale la avanzada edad.
Las formas hablan con lo que son, saben que no deben jamás ignorarse: he ahí cómo perciben que las mutaciones son una afirmación de principio.
¿Adónde estás, ahora?
Lo que concluye es lo que no se reconoce.
Cómo abrimos un nuevo hueco entre los hijos crecidos, la ducha esponjosa del hábito, la secreta envidia de ínfimos detalles en la vida de los otros.
¿Existirá siempre un recuerdo?
En camino al infierno, ya en la última vértebra, siempre alguien indaga sobre los miserables planes del desorden,
el inviolable desorden con una voz desesperada al que se refería Gui Rosey antes de desaparecer, tragado por tal inquietud.
Un desconfiado método de la armonía.
Lugar inexacto donde todo se contempla y raramente se completa.
¿Qué hay de más en tus versos, poeta?
Esa pobre vida incompatible será siempre la misma.
No es tuya, simplemente no es.
Tu lengua recorre las sílabas mejores.
Un lado y otro de las manos, habituados a reanimar sufridas metáforas.
Un mar retraído, una espléndida chispa de tu culo, brote de intangible orgullo de una memoria de gozos, idas y venidas en labios violentos,
llamas,
cómo me llaman ojeras tensiones excesos.
El flameante recurso con que te agotas.
Los espejos se engañan en el exceso de fidelidad.
Nada está exactamente como está.
Ni siquiera las pérdidas, de cuanto hay en mí de innumerable.
Con todo, no tengo tiempo para arrugas,
el infierno deberá hallar otra manera de hacerme una visita.

EN LOS BOLSILLOS DE LA SONÁMBULA

La soledad está en la esperanza,
en el triunfo, en la risa y la danza.
Luis Cardoza y Aragón

         La soledad estaba por toda la casa, mientras caminaba ausente de sí. Por momentos danzaba y reía, en el triunfo de una casi debilidad. El cuerpo, moviéndose entre el espasmo y la herejía. Danza como natación revoloteante. El muchacho la veía en la zambullida dentro de un anzuelo ancestral, debatiéndose en los ramajes de la propia caída. Había un olor que se llevaría consigo hasta la esencia de sus escritos. La mujer, allí frente a él, le ritmaba la infancia. El, insomne; ella, la sonámbula.

         Nada de eso. Intuía que era otra la razón de la presencia/ausencia de ambos. Nada le era por completo invisible. Viniendo a insinuarse en el diseño rítmico de su acogida, un mundo comenzaba a abrirle paréntesis, recibía recados del azar, anotaba imágenes sigilosas. Verla caminar por los pliegues de un abismo interior era una fortuna inigualable. Ciertamente, dejaría que toda la infancia fuese tomada por el espectro indomable de aquella mujer, que habría de recibir distintas entidades. Pero no. El tiempo con ella no duró lo suficiente. Se fue luego, sin tambores.

         Los tambores, él mismo los diseñó. La sonámbula traía muchas voces en los bolsillos de su piel. Antes de ella, la madre temblaba al describir ciertas visiones que asaltaban sus noches. El convulsivo danza en tanto dure la proyección del abismo. Todos aquellos tambores le sondeaban el baile ulterior. Acompañaría al acariciado secreto de esa mujer, manifestaciones con manojos o plagas, tintineos, burlas, zumbidos, martillazos, chillidos, cacareos. Tambores.

         Amaría a aquella mujer, más que dos primas que, escondidas, enharinaron de encantos algunos momentos atesorados en la memoria. La idea de lo perdido se construía con delineada firmeza. Un hartazgo de alegorías, untura de espantos, el mechero de lo cognocible. La memoria danzaba. Cuerpo sostenido por otro, agitándose en círculos incansables. Mares de fibra cubriendo y descubriendo la escena. Un teatro de lo encubierto. Tierra de otros aires y, a la vez, ella misma su propia tierra y su imposibilidad.

         El cuerpo desnudo lo atraía, tanto como la astucia y el menoscabo en la risa de los tambores. Sin embargo, nada como la inocencia de aquella mirada, cuando vuelta a sí misma lo interrogaba por lo que acontecía. La soledad regresaba de un largo viaje. Mil veces la misma tarde, el mismo largo trayecto, insondable siempre. Un precario destino, con los bolsillos agujereados por planes que jamás compartirían realidad alguna.

EL JUEGO DE LAS FORMAS

         ¿La locura tendrá sus anuncios? El coleccionador de vellos púbicos en cajas de fósforos, la simpática calumniosa que fingía ser coja cuando le descubrían la tramoya, el ávido por garabatear paredes con los dedos sangrados. Locos en bañeras planeando golpes de estado, renuncias a ningún cargo, asuntos evitados. ¿En cuántos recipientes recorre el mundo la locura? ¿Habrá acaso sólo una?

         Al visitar a la tía, ningún diálogo podía completarse. El hábil en argucias es todo, menos loco. Y el muchachito se sentía viviendo en un nicho de evasivas. El abuelo cambiaba de tema cuando saltaba con sus inquietudes acerca de Dios. A los 13 años, la visita de un pariente obispo ponía al asunto un broche de oro. Dios era un enorme equívoco, y la locura no pasaba de un bluff. Toda prueba es circunstancial pero puede ser usada para distintos fines. El silencio imita autismo y disidencia. Para donde me mueva, estoy en tus manos.

         Las caídas son transcriptas por copistas eximios. Estados de pánico, angustias banales, violencias súbitas. La tía se deslizaba por un silencio enlodado cada vez que él hablaba de su madre. Encendía un cigarro y luego lo abandonaba. Buscaba algo en los bolsillos. Y retomaba aquello de: Qué bueno que has venido a verme. No volvió más allí.

         Se sentía solo, también. Los sueños se dispersaron. Ya no era un muchacho. Las casas, vendidas. Una de ellas: demolida. No tenía consigo ninguno de aquellos miles de libros. Todos los parientes murieron. Apenas la tía vivía aún, una irónica relación entre ser y tiempo. ¿Cuál es la medida de la locura en todo aquello? ¿Cuál es la medida de nuestra presencia en cuanto hacemos? ¿La locura es lo que dejamos escapar, o lo que no logramos ser?

         El niño llevaba con él una pequeña caja de madera. Dentro había dos láminas de vidrio, una tijera minúscula cuya forma semejaba el encuentro de sus culebras y un raro acervo de figuras, en su mayor parte insólitas. Las imágenes se repetían hasta el exceso —ventanas, molduras, libros abiertos, cuerpos humanos, hogueras— y parecían no tener fin. Al buscar el libro que sería las alas de un lagarto planeando la fuga ante una ventana abierta, retiró de la caja millares de recortes amontonados alrededor. Descontento, afirmaría que el infinito tiene sus propios dilemas, y entonces recortó los faldones de dos libros, y con ello el lagarto se fue. Todos aquellos papeles retornaron a un nido cuyas dimensiones hacían imposible contenerlos.

Traducción de Jorge Ariel Madrazo


La inclusión de los poemas de Floriano Martins en Poéticas es una atención de Harold Alvarado Tenorio http://www.gentecontalento.com/