Francisco Madariaga

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PALABRAS PRELIMINARES

¿Qué siento frente a la poesía?

¿Qué puedo sentir después de haber llevado a cabo algo así como "apuntes", que sufren, o no, modificaciones. He tenido como escritorios viejos trenes casi fluviales, fondas de pueblecitos olvidados, vapores fluviales o marítimos, bares, tranvías verde-amarillos, y, a veces, un escritorio en medio de un sueño?......

La respuesta definitiva estará en poder del viento.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Nació el 9 de setiembre de 1927. Vivió ininterrumpidamente desde los 23 días de vida hasta los 15 años en la campaña del centro-norte de la provincia argentina de Corrientes, entre lagunas con arenas de color oro-anaranjado, esteros milenarios, palmares salvajes, y entre los gauchos más arcaicos de la Cuenca del Plata. Después en Buenos Aires, y más tarde varios años en aquella provincia nuevamente. En la actualidad reside en Buenos Aires, pero viaja con frecuencia a la bellísima y aislada región de su infancia.

Se considera independiente de sectas, capillas o academias literarias. Algunos de sus poemas han sido publicados en antologías del exterior, traducidos al alemán, sueco, inglés, portugués e italiano. Colaboró desde joven en revistas de su país y del exterior (como Clarín y La Nación, de Buenos Aires , y diarios del interior), en revistas del exterior (como Cuadernos Hispanoamericanos, Madrid, Eco, Bogotá, Zona Franca, Caracas, Periódico de Poesía de la Universidad Nacional Autónoma de México), en los diarios El Universal y El Nacional de Caracas, El Espectador de Bogotá, Presencia de Bolivia, etc.).

Libros publicados:

  • 1954 El Pequeño Patíbulo (Ediciones Letra y Línea, Buenos Aires).
  • 1959/60 Las jaulas del sol (Ediciones A partir de Cero, Buenos Aires).
  • 1963 El delito natal (Editorial Sudamericana, Buenos Aires).
  • 1967 Los terrores de la suerte (Editorial Biblioteca, Rosario).
  • 1968 El asaltante veraniego (Ediciones del Mediodía, Buenos Aires).
  • 1973 Tembladerales de oro (Ediciones Interlínea, Buenos Aires). Reeditado con introducción de Víctor Redondo por El Buho Ediciones, Rosario, 1985.
  • 1976 Aguatrino (Ediciones Edición del Poeta, Buenos Aires).
  • 1980 Llegada de un jaguar a la tranquera ( Ediciones Botella al Mar, Buenos Aires).
  • 1983 Poemas (Autoselección, publicada por Ediciones Fundarte, en C aracas - Venezuela, con introducción de Juan Antonio Vasco).
  • 1982 La balsa mariposa (Primera Obra Reunida, editada por la Municipalidad de la ciudad de Corrientes, con introducción de Oscar Portela).
  • 1985 Una acuarela móvil (Ediciones El imaginero, Buenos Aires).
  • 1985 Resplandor de mis bárbaras (Ediciones Tierra Firme, Buenos Aires)
  • 1988 El tren casi fluvial (Obra Reunida, editada por el Fondo de Cultura Económica de México en Buenos Aires).
  • 1997 País Garza Real (Editorial Argonauta, Buenos Aires).
  • 1998 Aroma de apariciones (Ediciones Último Reino, Buenos Aires).
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Francisco Madariaga

POEMAS
Celestes ojos italianos
     
-1-
Margarita, ¡qué lejanos están el celeste,
el colorado, el verde, el amarillo!
Y tú, mi madre, en una tumba sin colores,
en medio de una provincia joyante:
vecina, en el cementerio, del viento que
... se pudre en el corazón seco y negro
... de ciertas familias.
¿Estarás cantando la canción que cantaban
... tus celestes ojos italianos?
¿O estarás escuchando cómo canta mi corazón,
que fue l a única maravilla en tu terror
... a los viejos gauchos bandoleros,
y en tu fracaso?
-2-
Llueve para tus ojos el color de unas
... invisibles esmeraldas,
y estoy, por segunda vez, cantando
... para ti,
junto a un mar salvaje y aldeano.
-3-
El resplandor de dos Países Natales encendió
... el color -a veces verde- de mis
... ojos,
y deambulé,
condenando a los impostores de la poesía
... con los sueños y poderes de las
... aguas,
brillando, desesperado, en mi amistad con los
... gauchos más arcaicos,
y con pequeñas mujeres verdes de ojos
... dorados,
que me cantaban canciones en guaraní
y me transferían la sangre del cantar.
De "Aroma de Apariciones"
       
Garcilaso en un sol verde

A Guillermo Barnes 
En una plaza verde, con viento y sol,
surgió un deseo en el horizonte brillante del
.... río:
una mujer con alas.
¿Sabrá volar y alzar su sangre hasta la copa de
... los árboles,
para que beban los pájaros del desamparo,
y también los pájaros con plumas de caballeros
... armados con el amor jubiloso?
Respóndeme, oh "claro c aballero de rocío",
... Garcilaso de la Vega,
que amaste a una señora, no a una doncella:
señora en un castillo con una celda verdadera,
... cuyos barrotes se rompieron para vos.
Garcilaso, despiértame con tu ruido de armas,
templadas para hundirlas en el corazón de lo más
... cristalino del agua blanca de las hadas,
pero también del fuego.
Garcilaso, soy tu tropero:
el que en las llanuras del reino del corazón
... arrea los aromas de la señora que te amaba,
y disperso esa tropa perfumada sobre la tumba del
... caballero delicado,
el poeta guerrero,
mojado por el rocío rojo del amor.
De "Aroma de Apariciones"
      
Rasgada de topacio
      
A Olga Orozco, 1991
Le dije que se pusiera su sombrero
y dejara deslizar una arboleda de sol
... por la orilla del mar.
Había tanta sonrisa en su boca sonora
y a veces frecuentaban sus labios los
... bares del coral.
Su memoria barría los barrotes de todas
... las prisiones.
Era la hija del sombrerero de dios que pasaba
... en un celeste y rojo carruaje,
ardiendo de amor al regreso de los reales
... horizontes,
y en el olor a su carrera de ayudante
... salida del polvo de las hadas,
su tránsito real ardía ahogado por la
... sangre de pleamar.
Ayudante rasgada de topacio en el
... corazón de la inmortalidad.
De País Garza Real, 1997
     
Entresueño en la siesta
     
A Julio Salgado
Una toalla de verano arde en aquel
... balcón.
Se agita enredada, tal vez, en alguna
... mano.
¿Una mano de esta ciudad,
o una mano que ha venido con una brisa
... marina?
¿Hay algún cuerpo esbelto que sangra,
el ardor de unos ojos,
la canc nión de unas manos?
Ahora la toalla sangra enredada en un
mástil de ojos verdes:
alguien la ha mojado con sus
... labios.
De País Garza Real, 1997
      
Viaje estival con Lucio
      
-Aquí ya empiezan a haber caballos-
... me decía.
Y el viento del nordeste comenzaba a ser verde
... entre los colores del agua de la infancia.
Estábamos ya muy lejos de los bronces, los
... mármoles y los floreros pintados "al gusto de
... la familia" en los cementerios municipales.
Todo aquello quedaba atrás, y el sueño del viejo
... tren casi fluvial nos envolvía.
Mi pequeño hijo de siete años y yo teníamos en
... las manos las ramas de las estrellas y
... el resplandor lentísimo de los ríos rosados,
... donde sangraba el sol de los caballos, las
... vaquerías y las antiguas guerras.
Era el primer viaje solos en el tren marrón que
... no quiera morir.
De País Garza Real,
Editorial Argonauta, 1997
     
La muerte, La hermandad, la poesía

					
A Oscar Portela, destrozador de erradas telurias, con su mandoble de poesía 
y de inteligencia, poeta a cuyo empuje formidable y a cuya cultura en acción 
le debe tanto ya Corrientes. El puede ser -por intermedio de nuestra 
América- poeta absoluto y absoluto hombre público
Francisco Madariaga. 80/82
       I
Vienes bebiendo "el canto de lo múltiple",
"Corazon solitario".
Bebe ahora el milagro del Otro en lo múltiple
y de la copa del anti-mal
hecha con pluma de garza real
que hoy te ofrezco
en este recibimiento
amigo greco-criollo,
y escucha hoy esta canción que te saluda,
desde el Corrientes de campaña,
acá en la Gran Metrópoli
errada en su multiplicidad
cantada por el mirlo triste y ronco en la
rama de asfalto de la Muerte Industrial.
Ciudad ramereada por las albas de las Constelaciones
de las bajas Mercaderías,
puerto donde se ha perdido el alba abandonada de las
llanuras delicadas,
Gran Mercado de Sueños Impostados,
que habrá que saquearlo con
Poesía para limpiarlo.
Desde acá,
bien montado y armado,
y con licencia de nuestras correntinas llanuras
gateadas,
te saludo
Canciller para la Rendición de la
Filosofía por las Armas de
la Caballería de la Poesía,
y por obra de la Muerte,
que destrina su sudario del luto
y lo hace trino de Presencia
y de Ausencia.
       II
Y así has llegado, tú, Marina,
su madre,
desalojando del corazón del
loretano
a su prima la Filosofía:
¿La que siempre soñó doblar a la
Poesía?,
y lo entregas, plenamente, con tu muerte,
a la poesía,
ah creadora de estos Himnos a la Muerte,
bella de la bondad criolla en llamaradas,
cantante, también, en mi alma, que es libre
para elegir
ferozmente
la hermandad,
y develarla
como bella
a esa hermandad,
y como ardiente hada natural
del amor
a esa hermandad de la "belleza impune",
la poesía.
Llegas, Marina, con un aire de inmortalidad
pagana,
gentil en el color de una más bella gitana
entre los dioses,
cristiana de oro para el niño que dejaste
instalado en la Poesía,
y que ahora,
libre de mal
y de bloques que lo separan de la
Tierra
y del Infinito,
se arroja al Canto
y canta
con una alegría negra y blanca
y natural,
y es,
y será
hermano
de la vida
que es Muerte
y Muerte Vida.
Azul y negro este hombre
ahora canta,
y nos entrega Himnos a la muerte,
como una primavera que en Loreto
entrega alas
lágrimas
sonidos del monte
al corazón de una laguna con
estrellas.
De todo este vasto libro
separad a sus Himnos a la Muerte
y entregaros
a la alegría de una libertad
en la muerte,
en las entrañas de toda vida,
por vida.
Francisco Madariaga, 02.06.1980