Griselda García

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PALABRAS PRELIMINARES

"Escribo este libro porque todos nos vamos a morir."
Jack Kerouac, Visiones de Cody

“Si mantenéis las manos cerradas, sólo conseguiréis unos pocos granos de arena. Pero si abrís las manos, conseguiréis toda la arena del desierto.”
Dogen Kigen

Uno empieza excediéndose en la extensión de las redacciones de la escuela primaria; con los años va acumulando palabras a las que un buen día decide tomar como arcilla y darles forma de poema. Después se divierte en soledad como un chiquillo con sus nuevos juguetes, como un mago haciendo surgir de su galera un poema, y otro, y otros más. La poesía, el más serio de los juegos: jugar como si no se estuviera jugando.

En el budismo zen la palabra Mushotoku —“sin espíritu de provecho”—, designa el espíritu que no busca obtener nada, que no se apega a ningún objeto y no pretende beneficio ni resultados.

Simplemente escribir, entonces, no importa el poema que saldrá, ni publicar, ni la existencia de un lector.

No hay respuesta para la trillada pregunta “¿Por qué escribís?”. De querer una explicación, una clave, habrá que buscarla en el poema. Escribir es un modo de comprender el mundo y dialogar con él, pero hay que creérselo: la poesía escapa del que no está convencido de que en cada grano de arena que pasa por nuestras manos está toda la arena de todos los desiertos del mundo.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Nació en Buenos Aires, en 1979.

Libros publicados

Poesía

  • Alucinaciones en la Alfalfa, 2000
  • El Arte de Caer, Alicia Gallegos Editora, 2001

Narrativa

  • Hermanas Ninfas, 1998
  • Sandra, 1999
  • Todo es extraño a mis ojos, 1999

Colaboraciones

Es colaboradora de las revistas de poesía La Guacha y Omero Poesía.

Coordinación

Coordinó durante el 2001 el ciclo de poesía Julio Huasi.

Biblioteca Virtual BEAT 57

Junto con Sergio Rigazio y Lord Cheselin lleva adelante la Biblioteca Virtual BEAT 57, con más de 200 títulos de poesía, narrativa, reportajes y letras de canciones en archivos word que se envían por mail absolutamente gratis y libres de virus.

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Griselda García
celdagris@hotmail.com

POEMAS
ALUCINACIONES EN LA ALFALFA

Soy un hombre para quien el mundo exterior es una realidad interior.
Fernando Pessoa

Esternones quebrados por el inusitado fulgor 
que emanan las pieles
viajes por el desierto en autobús
construcciones fantasmas 
viejas mandarinas

nos detenemos un momento.
sube el soldado y se sienta a mi lado
estuve adentro todo el tiempo, dice
vengo del lugar de más luz y suciedad bajo las uñas.

antes solía sostener sólo sólidas miradas
ahora solamente veo sin ver,
mis tajos piden sal a gritos.
 Algo me taladra la cabeza/ la mandíbula pesa
no siento los dientes/ apretados
saliva amarga bajando por la garganta.
hay un martillo de marfil/ golpeándome el parietal izquierdo
los caños anaranjados del colectivo/ se enroscan en los cuerpos.
ahora estoy como quería estar: de algodón y rellena de aserrín,
con la piel de antiguos enemigos bajo las uñas. 

tolero cualquier cosa de mis amigos imaginarios.

últimamente son sólo los insectos en nariz y oídos 
los que me mantienen con vida. 

a veces no puedo arreglármelas sin mi zumbido:
un murmullo de cintas sin fin/ o un sinfín de cintas 
que necesito para dormir en calma/ y saber que al despertar sólo será
el sol rebotándome en los párpados
y la absoluta certeza de no necesitar nada. 
 Esperaré a que bajen los mocos por la garganta 
para empezar a hablar. 
Las fiestas han pasado, sólo nos dejaron
guirnaldas descoloridas por la lluvia y píldoras rosadas.
Vamos a bares del oeste con mi compañero cósmico 
y pactamos que una vez hastiados, 
haremos collares con nuestros dientes 
y cubrecamas con nuestras pieles. 
Veo el neón, veo el brillo
esta noche llevo lentejuelas en la sangre,
pero no puedo ver la estrella que me guía.
Oscurece, 
pero el cielo está tan turquesa que ambos cerramos los ojos.
 Y cuando después de mucho tiempo alguien encendió la luz, 
yo dije:
estábamos mucho mejor a oscuras.
 No hay masturbación posible cuando es furia lo que se tiene.
Sueños con escarabajos. 
Sentada sola 
algo lejano y anónimo 
me sentencia. 
¿Perduraremos?  
Recuerdos de cuando éramos felices, 
Recuerdos como cientos de larvas que no serán mariposas. 
Almendras amargas anticipan el sabor de nuestros cuerpos.
Acérquense todos:
debo aprovisionarme para el próximo invierno.
 Tus besos me dan asco, ahogándome en la espuma del jacuzzi.
hay relámpagos y más relámpagos filtrándose por las persianas del hotel
y yo sólo quiero que todo termine.
 De afuera quisiera la libertad de no tener que estar adentro, 
y salir así a lucir 
el cansancio de todo un día mezclándose 
con el brillo en los ojos que dejó el orgasmo.

 Masticando las entrañas del pez espada,
meteré espuelas a mi zaino
para salir a buscarte.

la luna guiará almas en pena.
me volveré azul en cuanto el viento
toque mi piel desnuda.

el caballo tropezará con piedras que no existen.

una vez juntos, viviremos de la caridad
y eso nos hará dichosos. 


El fetiche oficia de observador mudo 
de lentas derramaciones de sangre.
estruendo de orgasmos lloviéndome en el cuerpo. 
jardín de altura, ausencia del cáliz prometido, 
pupilas de internado suizo ahogan 
sus gemidos nocturnos
bajo el peso de sábanas rústicas. 

 Los heliotropos me miran
hay poco lugar adonde escaparse

las pieles se desbordan 
se desdoblan 
y disgregan

cuando peine canas 
me acordaré del canto

pero ahora

llevame a ver el eclipse
haceme dormir. 

Un hombre duerme
privilegio de mis ojos

envuelta en los brazos 
del amado ausente
la lluvia tal vez golpee menos
en la noche de colmillos de lobo.


 Estoy paralizada por tanto salvajismo, 
hermosas sorpresas que tiene el destino
aguardándome en cualquier recodo. 

Él se acerca con sábanas limpias,
aquél que atacaba retrocede.

Cuando la tristeza invade todo con su manto de cenizas
no se puede más que esperarla agazapado,
Intentar dormir un sueño libre,
como si durmiera por primera vez,
perder el extraño rictus de mi boca,
la mirada cargada de años luz;

Desearía desaparecer
o al menos tornarme invisible
ser leve como el humo,
y lograr tal vez así
descansar un poco en el aire.


¿Somos iguales o muy distintos?
Por favor, 
caeme encima con todo el peso de tus veinte años, 
a partir de hoy estarás en mis pesadillas. 

Los nervios se galvanizan,
el metal en las venas transmite toda la información 
que se puede necesitar.
El espejo hoy miente mi reflejo 
y yo le creo.

 Gorgojos en el mosto.
tomó mi mano
y esperamos juntos 
la maceración.


Tu mundo (ex-nuestro)

Otra mujer/ Menos palabras/ Un perro/ Más recetas/ Hilo y aguja/ Champagne/ El diario todos los días/ La TV por las noches/ Más ventanas abiertas/ El sexo siempre en la cama y nunca en la cocina/ Otro trabajo/ Menos comidas grasosas/ Nuevas plantas/ Más personajes/ Un primer hombre/ Frutas/ Una muerte sentida/ Levantarte temprano/ Otra mujer/ Rotura de copas/ Salir al sol/ Sueños nuevos/ Más drogas/ Sandwiches de pollo/ Manchas en las sábanas/ Frascos vacíos/ Menos conciencia/ Sangre en las paredes/ Un sofá cama/ Otra mujer/ No más fotos blanco y negro/ Un hijo/ Más dolores de cabeza/ Pieles de almíbar/ Fiestas aburridas/ Música hipnótica/ Caricias de metal/ Camisas viejas/ Besos húmedos/ Otros cielos/ Otra cabeza.


Si te regalan flores 
sentís como en un mensaje subliminal 
que desean verte muerta y hermosa.
En cambio cuando el amanecer los encuentra 
comiendo de vuestros cuerpos
y la luz se filtra por las rendijas de la pared
lo tomás como visiones del futuro
y sabés que lo que soñabas ya no es sueño,
sino una realidad suave y almibarada 
que se deja caer sobre pieles viejas pero insaciables.

Manos que no son las mías 
intentan abrirme 
y duele
aunque nunca estuve cerrada.

Jugamos a clavarnos cuchillitos de untar manteca
no me siento herida,
me siento como una tostada en el desayuno de domingo:
dorada crocante y dulce.

Retortijones de panza o 
¿qué te crees vos mo-co-si-to, que esto es joda, eh?
Duerme. Duerme. 
Y yo miro todas sus fotos. 
Luego de unos cuantos problemas de aterrizaje 
volvemos al suelo sin más daños 
que unos cuantos rasguños aquí y allá. 
Arañas en las manos y las miro pero no están. 
Y lo sé antes de mirar. 
Duerme. Duerme. 
La planta ya nos ha dado lo mejor de sí 
y ahora transpira adentro de su jaula de cristal. 
Distintas formas de morir en la playa. 
El vuelo de una mosca, 
él sosteniendo una boa, 
solo en su casa sin muebles. 
No se ríe en las fotos. 
Es bueno, pero su cara muta y da miedo. 
Pasar las noches comiendo para saciar hambre de siglos. 


Ahí es cuando ves aparecer
lo verde lo rojo lo azul
bailando ante la pupila izquierda
mientras te abrís para disfrutar
lo que proponen esta noche
los duendes de la sinrazón.

te toca en suerte la reina drag 
más musculosa de todas.
deyecciones,
cafarnaún,
niñas embarranzadas,
latas de conserva que conservo en la memoria.

adentro, la fruta se abre paso con suavidad
y el roce contra las paredes de carne
funde todo en agua y sal.

el agua buscará la caída natural
y te quedarás dormida.


¿A quién pipa la fuma?
¿Dónde puedo conseguir un mapa? 
¿Vamos a nadar? 
¿Por dios, en dónde estoy?
¿Nos desatamos?
¿Me pongo la ropa? 
¿Jugás?
¿A Flores?
¿Somos el futuro? 
No. No.

Caminar mucho, cansarse y volver.
si doy un salto, despego. 
teje y desteje el pelaje del rododendro.
un poco de comida yéndose por el conducto equivocado
y veo cómo te asfixiás lentamente.
me decido a ayudar:
corro a tu lado y sujeto tu cuello con fuerza.
giran y giran tus ojos.


No entiendo pero igual me subo
transpiro mucho pero cuando empieza a moverse
el viento me refresca lo mojado,
incluso el espacio entre las tetas.

el celso ayala convierte un gol de mediocampo
mientras se precipita el orgasmar.

temo por mi corazón
ahora que estoy rebotando tanto
nunca dejaré de hacerle caso a mi padre
ahora que está muerto.

asisto al tornarse resbaladizo de los cuerpos,
tus humores condimentando mis pasteles.

no importa si no respiramos por un rato,
así tal vez recobremos 
la antigua levedad que nos caracterizaba.

somos serios gusanos ciegos retozando en la brea.


Van Gogh nos mira asustado desde el centeno a medias crecido 
y qué hacer con esa mirada sino huir, correr sin mirar atrás 
hacia la segura salvación que ofrecen esos paraísos 
esperándonos con brazos abiertos de gigantesca prostituta madre.


Zona estereoscópica.
alto, más alto, las lechiguanas no llegan tan arriba. 
la puerta se golpea. 
es todo tan malditamente real,
ella llorando en mi pecho,
besándonos a medianoche,
tristes porque no nos supimos complacer.
la puerta se golpea.
me gustaría que me peinara, pero no se lo digo,
seguimos revolcándonos en el patio de la escuela.
le pido disculpas por encontrarla desnuda,
me dice que no importa, que ver a una novia trae suerte.
no intento entenderle: estoy en el lugar impalpable.
el sentido íntimo de las cosas 
tarda milésimas de segundos en serme revelado.
la puerta se golpea. 

Babosas en el pelo
el piso rojo no me refleja, me escalofría.
el día fue un gusano maldito 
que no dejó de meterse entre mis vértebras. 
sólo estoy más lenta, 
es que he envejecido un poco.
llueve y hay viento,
un viento que aúlla aquí dentro,
en donde ahora tengo vacío. 


Me perdí en bazares llenos de jarrones chinos.
después de un rato, la Dinastía Ming entera
se liquidificaba ante mí. 
me dejaste nadar en mares de inconsciencia
mientras cocinabas para los dos. 
presenciamos el mutuo desovar 
con inocencia sacrílega
dentro de enormes burbujas acuosas;
macro mundos en los que la vida 
bulle con ritmo enloquecedor.
a partir de entonces 
tememos llegar con las manos vacías
y entrenamos para recordar nuestras mentiras. 


Para qué,
si durante todo el viaje me acuna un sol de ensueño.

¡soy tan generosa! ¡esta tarde todo lo doy!

estoy confundida, por favor, no más música sacra 
para mis oídos enfermos. 

dejándome llevar no sé adónde voy.

todo está velado y permanece vedado 
a estos ojos ignorantes y obtusos. 


Enrejado negro, paredes de la fábrica. 
caen como regueros por las ventanas,
resbalando rápidamente hacia
oscuros destinos de cloaca. 

estirar las piernas, amasar lo amargo.
la atracción de la escena me toma prisionera,
después de todo es un milagro poseer lucidez. 

esa soy yo tropezándome con un cuchillo, 
cómo me hubiera gustado que me vieras. 

Pero por qué tuviste que irte
y por qué tengo que extrañarte tanto,
tanto.  

Polinízame susurrante ave de la noche, 
somos hijos de largos viajes,
por océanos profundos
con peces de diamante.
Duerme, duerme desnudo en hotel de pasajeros
con botellas rotas en los pasillos,
y besos en el cuello de comadronas contentas. 
Bebemos vino de amapolas, 
el polen riega miríadas de sonrisas sangrantes.
Debo cerrar los ojos. 
La euforia inicial ha dado paso 
a esta suave dispersión de la memoria,
a este mar de calma superficie 
y animales peligrosos debajo. 
Sello los huecos de mi bote con cera tibia
arañamos la fruta pero nunca la mordemos.
Un movimiento en falso 
te hace retroceder terreno enseguida
y avanzo sin dudarlo.
Por fin volvemos a movernos, pero después de un rato
descubro que todos mis aparatos de medir están rotos.
La intuición guiará almas en vastas extensiones de agua salada.

La inclusión de estos poemas de Griselda García en
Poéticas es una atención de

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