Hugo Toscadaray

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Hugo Toscadaray
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POEMAS
adán y eva entre el castigo y el éxtasis

						
con la palabra y su filosa piedra construí un hueco donde durmieran. 
con estrellas innumerables les fabriqué un techo para el amor. 
para que se soltaran puse al mar y su fragancia de sal y puse al viento. 
plantas y animales fueron para que ambos crecieran en los otros. 


y los dos así me pagan probando la esfera deleznable del deseo. 
así me han postergado por adorar a venus 
después de prodigarme en ofrendarlos 
sabiendo que jamás tocaré cuerpo de mujer ni hombre 
sabiendo que jamás nadie ha de tocarme 
burlándose de mí entre susurros 
diciendo al señalarme padre   dios   el eunuco.
el joven tracio se despide de su amada

						
no insistas varinia 
nada que el oráculo vaticine me hará retroceder. 
ni astros ni constelación alguna me incitarán a que abandone esta marcha. 
ni adivinadores ni piedras que se desmonten del cielo 
como las armas tremendas del césar lograrán que rehuya del combate. 

no insistas varinia 
que no me detendrá ni tu cuerpo    bello 
semejante a una lámpara emergiendo del mar. 

el porvenir es un collar de trigo. 

yo era un esclavo    mi nombre es espartaco y estoy viendo ahora 
multitudes con músculos de lumbre nivelando al mundo.
enrique octavo sentado en la penumbra

						
inmerso en mi fatiga te detallo cuestiones de estado 
o te hablo del dolor de mis vasallos -que poco me importa- 
o te relato mitos y leyendas de la raza. 

pero tú sólo te paseas desnuda por el cuarto 
con el dromedario blanco de tu vanidad. 
nada más te interesan las vagas predicciones 
que la reina observa en los jardines del palacio. 

baja ya de tu luz amante mía 
que a esa esposa por la noche 
le abordé la garganta con mi lazo de tregua.
marco polo pensativo en el puerto de venecia

						
huan li recogía doraduras de la tierra 
en cestas de fragantes juncos 
mientras su padre me enseñaba secretos del oriente. 
huan li era bella como una pagoda de alabastro 
y el delicado rostro parecía un limonero incandescente. 

por su padre conocí el poder de la pólvora 
especias y comidas    piedras fabulosas 
y una forma de observar distinta al cielo. 
por huan li en cambio desentrañé la cifra del amor. 

de todos los tesoros traídos a occidente 
para mí he guardado en secreto sólo uno 
el recuerdo del vestido de huan li 
desmoronándose en mi cuarto como un satélite de oro.
de las sublimes cosas que se ven en las indias

						
hoy 9 de enero de 1493    yo cristófalo colombo 
almirante de la real corona de españa 
gobernador de las nuevas tierras por mí descubiertas 
digo que más grande cosa vista no hay ni habrá 
y que un ser de mayor excelencia y hermosura 
no ha sido contemplado jamás por ojos de mortales 
a excepción de homero y de plinio según sus decires. 

hoy 9 de enero de 1493    yo cristófalo colombo 
responsable de mis actos    marcado por mi signo 
avisté en la verde mar una sirena 
para la gloria de mi corazón 
y digo que al mirarla el goce que produce 
es más grande que un encuentro con dios 
y da capricho verdadero unirse a ella 
para perderse en la foresta marina de su torso 
como si fuera un paraíso de esmeraldas.
la fría espera del libertador en la isla

						
la mañana cobriza se desploma como una mulata exhausta 
y tú no has regresado. 
yo toussaint loverture 
con mi boca de trofeos grito a los plátanos tu nombre. 
tú no has regresado 
y en mi guarida final el tiempo parece detenerse. 
los pescadores de haití cantan mis hazañas 
y las dejan extendidas en las redes apagadas 
mientras las recias esclavas aguardan la liberación dulcísima. 

tú no has regresado y temo a tu abandono 
más que a la derrota con su cárcel de fiebres. 
tú no has regresado amada mía 
y del que fui sólo queda la sombra que se mece.

Selección de poemas del libro “amantes zodiacales”

Este libro obtuvo la Mención de Honor
en el Concurso Hispanoamericano de Poesía
del Diario La Nación de 1998

La inclusión de estos poemas de Hugo Toscadaray en
Poéticas es una atención de Julio Carabelli