Jill Battson

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DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Nació en Inglaterra y ha morado en los Estados Unidos. Ahora vive en Toronto, Canadá.

Libros publicados

  • Hard Candy, Insomniac Press, 1997
  • Ashes are Bone and Dust, Insomniac Press, 2001

Colaboraciones

Ha publicado en diversas revistas literarias de América del Norte e Inglaterra.

Otras actividades

Ha sido directora de arte y cineasta; fue coordinadora y anfitriona de la serie de lectura de poesía El Refugio del Poeta, y también productora de la serie Word Up!. Organizó el "Expreso de la Poesía", evento de lectura móvil en el Fringe Festival de Toronto.

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Jill Battson
jill@puretaos.com

POEMAS
Funeral con Jake

						
Suplicante, estoy de rodillas 
sobre el suelo de granito salpicado de negro 
son las 8 a.m. silencio de hospital 
el carrito con medicamentos gira en su narcótica danza en el corredor 
y yo estoy tratando de colocar estos malditos calcetines 
en sus pies inútiles 
sudo el delgado sudor de septiembre 
el delgado sudor de quienes más han estado en líos 
del baño recojo un paño húmedo caliente para la cara 
lo coloco sobre la suya, presionando mis manos hacia abajo 
sobre sus ojos 
perfilados en su hundimiento por huesudas cuencas 
su pelo yace extendido y grasiento sobre el cuero cabelludo visible 
destellando enfermizo amarillo 
presiona sus dedos y el agua a través de él 
busca un rizo, algunos rizos que lo hacen verse 
fatuo, lascivo 
pero este hombre se está muriendo 
y ninguna cantidad de pelo lo disfrazará 
alzo sus brazos a través de mangas de seda 
como vistiendo un bebé, toma toda mi fuerza 
soy como un pretzel enroscado 
uso la cama, mis rodillas, para vestirlo 
hago un doble nudo en la corbata bajo el cuello de la camisa 
que cuelga de un cuello 
que podría romper con un solo toque 
la acompasada voz en mi cabeza recita el mantra 
cálmate, cálmate, cálmate, 
lo ayudo a ponerse una chaqueta de lana negra que podría ser de otro 
y veo la desesperación mezclada con la desesperanza 
muerta en sus iris 
hay una súplica que soy demasiado torpe para interpretar 
tardándome cuando él se apoya en mi brazo para alcanzar la silla de ruedas 
poniendo sus huesos sin carne sobre ella 
quejido en el cojín de plástico 
y sin esfuerzo empujo la 
prisión de cromo y plástico 
por la sala al elevador 
observo nuestro reflejo distorsionado y de ojo de pescado 
en las suelas de sus zapatos que tarde en la noche estuve lustrando 
mientras viajamos silenciosamente piso a piso 
deslizándonos a través de salas de operaciones, rayos X, pisos de pacientes 
hasta el foyer 
y la familia toda de negro 
velos sobre los cabellos 
murmullos de limusinas en la entrada de coches como media luna 
lo movemos maniobrando a través de su puerta negra 
las ventanillas negras ocultan nuestro dolor 
vamos al funeral del padre de Jake 
muerto hace 23 horas 
y entonces me pide que vaya a buscar su cámara.
Greg de nuevo sin conclusión

						
Estoy 
todavía preguntándome, un año después 
cómo fue tu última noche 
mientras caminaba a casa saciada con una cena de cumpleaños 
los acontecimientos en las semanas antes de saber 

Estoy 
deslizando los dedos desnudos sobre tu nombre 
en el cementerio Parque Cawthra 
sensibilizado al cincel de brillante metal 
reflejando mi brazo 

Estoy 
en tus habitaciones en el estudio 
franjas negro alquitrán y brocado dorado 
botas de montar vacías de cuero hendido torcido 
que echa de menos tu toque 

Estoy 
mirando fotografías 
tú y Gillian cabellos agitados por el viento 
dorados hasta el blanco 
una persona que no puedo recordar 

Estoy 
ante tu tumba 
banco de mármol negro, cenizas sepultadas bajo 
un tatuaje de mariposa evaporada 
lectura una dedicatoria a tus manos perfectas 

Estoy 
buscando una conclusión.
Ésta es mi madre ahora

						
En la calle principal de un pequeño pueblo inglés 
ella cierra de golpe la puerta, la bolsa de compras ya no en su falda y a la calle 
con una fuerza que es tan anormal, tan inusual 
que el resto de la familia se queda muy silenciosa, muy quieta 
y pareciera que yo soy la única que respira 
saliendo rápidamente para estar sola 

ésta es mi madre 
después de años con su condición física, de vivir 
confinada a una silla de ruedas 

cuando llego de regreso en el auto ella trata de atacarme 
agitando los brazos, gritando y llorando desde el asiento trasero 
ella y yo somos las únicas que respiramos 
y yo contengo una ira cercana a la náusea 
mientras vamos de vuelta a la casa de mi hermana 

donde voy inmediatamente a mi cuarto 
espero que venga alguien y diga 
está bien 
pero nadie lo hace 
estoy a punto de decir ¡la puta! 
de embutir mi ropa otra vez en la maleta y 
abordar el próximo vuelo 
a casa 
pero algo en mí me dice que si lo dejo 
si lo dejo 
puedo dar un beso de despedida a mis padres 
porque esta grieta impredecible nunca sanará 

así es que bajo donde ella está sentada 
en una silla de respaldo alto 
me arrodillo en el suelo junto a ella 
y le digo mira 
y le digo mira 
y le digo montones de otras cosas 
que yo soy la adulta y ella la niña enojada 

ésta es mi madre 
con cinco años de ira contenida 
de dolor, frustración y depresión 
y todo está saliendo en una mezcla technicolor 
ante mí 
capturada en sus palabras arrojadas a mí 
están las verdades de lo que no comprendo 
no tienen eco en mi hermana medio oculta en el umbral 
rebotan en mi mudo padre 
que está sentado junto a nosotras 
la frustración de él es uno de los dolores reales que la incomoda 
tan tangible como la esclerosis múltiple que la ha apartado 

ésta es mi madre, vomitando mil penas 
cien noches solitarias 
a mí, la hija que se fue 
unas vacaciones prolongadas de la responsabilidad 
mi propia vida no es una elección 
me pueden llamar de vuelta 
arriesgándome a vivir esa vida prescrita en las novelas de Trollope y Brontë 
la hermana menor 
hermana solterona, tía soltera 

y han pasado tres años cuando recibo el llamado 
estoy acostada con un nuevo hombre hasta el mediodía este domingo 
pensando cuán magnífico es ser libre 
mi hermana, débil por tener que lidiar con la realidad 
dice que es peor de lo que piensas, que lo que yo pensaba 
y comienza a decirme con una voz que habla mi mente 
un vacío que rebota a través de satélites transatlánticos 
y sé del dolor que habla 
de mi madre y su soledad 
los aspectos casi histéricos de su psiquis 
es tiempo 
una pizca de culpa por esta libertad de la responsabilidad familiar 
la presión de quien debo mi vida 
ésta es mi madre ahora 
y es tiempo.

Traducción de Oscar Aguilera F.

Publicado inicialmente en Enfocarte