Jorge Andrés Rave

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PALABRAS PRELIMINARES

La idea inicial de escribir se presenta de formas diferentes en la vida de cada cual. A algunos el afán de escribir les nace prematuro, algunos otros les nace un tanto añejo y a muchos miles nunca les nace; el resultado, en pocas palabras, quizá serán Artl's, Cortázares, Lihn's, que para el caso es lo mismo. Hacer análisis, rescatar pruebas y resaltar razones que justifiquen el por qué escribir, no tiene sentido en realidad. Lo que realmente interesa es el descubrimiento libertario, citado por Tabucchi, al que tenemos derecho quienes decidimos entregar nuestros días a la literatura: "Una forma anarquizante de vivir..".

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Medellín, 1976. Estudiante en Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Ha sido tallerista con los poetas Rafael del Castillo Matamoros en Santafé de Bogotá y Jaime Jaramillo Escobar en Medellín. Participó en septiembre de 1998, como poeta invitado, en el II Festival de Literatura Joven de Medellín. Ocupó el segundo lugar en el III Concurso Metropolitano de Poesía Joven de Medellín. Ha tenido lecturas de sus poemas en las ciudades de Santafé de Bogotá y Medellín. Ninguno de sus textos se encuentra editado todavía. En la actualidad tiene el libro de poemas "Para evitar los daños mencionados" en preparación.

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Jorge Andrés Rave

POEMAS

Acerca del fuego
      

Una vez se ha planteado dibujar el fuego con palabras,

se pone uno a pensar en lo difícil que resultaría
incendiar un lago, un edificio metálico o una torre azteca,
no es improbable del todo imaginarlo ni pintarlo, digo ¿no?.
      
Es tan efímero el fuego,
cada llama se vuela sola, se mueve
entre la ira irracional de la lucha de poderes
que libran las cenizas y las chispas.
Es algo parecido a hacer el amor en medio de un divorcio: la cabeza
quiere bajar de la cama para pasarse al sofá, pero
la sábana caliente hala el cuerpo del desertor
hasta obligarlo a quedarse un minuto más,
siempre con la promesa de aquel que es más corazón que cabeza,
de no tocarle un pelo al que es más cabeza que corazón.
Esos colores no se ven en otra parte,
la forma en que reluce
y cómo la luz se cuela por entre la búsqueda de cada realidad.
     
Era imposible pintarlo,
ahí está, en mi casa,
aunque es imposible darle forma en un papel.
      
Lo siento pero no soy muy hábil con las palabras
apenas si sé que cada llama se metamorfosea sola.
Es como escribir sobre alguien
a quien no quisiera ver nunca más.
Es imaginar pasando los años
sirviendo mesas en un barco,
yendo a las carreras de curíes
ó a ver jugar billar cuando me pensione.
     
¿Desde dónde viene remando la chispita inicial?
Ya no hay colores cálidos sino
cenizas y grises vestidos de rojo,
nada queda tras el fuego.
Medellín, Junio de 1998
      
En este alegre nido
   
   Mauricio Cadavid y a los hijo 
 del Colegio San Ignacio de Loyol 
 de Medellín
   
Pues bien, la vida es impredecible.

Entre otras cosas, mentir’amos si decimos

que somos incapaces de ser perversos.

somos, antes que nada, pedacitos de esp’ritus sin alas.
Salvador Henao

								
Y ¿qué es un espíritu sin alas?...
Después de todo a nadie le interesa hacerse
esta clase de preguntas;
(Un consejo amigo lector: No fuerce su capacidad de raciocinio ante
tales sensiblerías so pena de
perder su superficialidad e iniciar una fulgurante carrera en la locura. )
   
Un espíritu sin alas no es pregunta coherente, partamos
de esta simple base.
La prudencia, según la novena de aguinaldos, hace verdaderos sabios.
Por mi parte considero que la prudencia,
la coherencia, la castidad,
etc, etc, etc,
son virtudes tan ridículas como los semáforos en amarillo
¿me hago entender?
   
No se imagina usted
la placentera tortura que es sentir
que las cosas que se dicen o que se piensan
no son más que magníficas emboscadas
en territorio enemigo. 
   
De otra parte
y si todav’a se interesa por
 la repuesta a la pregunta:¿ÀQéu es un esí’ritu sin alas?,
aquí la tiene en forma de ICFES:
   
Un espíritu sin alas es:
a) Una campana muda
b) Un millón doscientos mil pesos en las manos de un viejo ciego, adúltero y solitario.
c) La redención de San Ignacio de Loyola de las puertas del prostíbulo Anfitrión.
d) Ignacianos orgullosos de su procedencia, vestidos con saco y corbata,
gomina y  Celumóvil en el bolsillo, mientras se disputan una instantánea 
con el poeta de turno.
e) Todas, absolutamente todas las anteriores verdades.
   
Por lo pronto
 si cree tener la respuesta adecuada, gu‡rdela para usted mismo.
Es claro, eso sí, que no tiene sentido
seguir tragando entero
mientras anda tanto proyecto de yuppie por ahí suelto, haciendo
estupideces heroicas como ser concejal y no quedarse dormido en el intento
o ser gerente de tercera de cualquier
compañía barata, conducir el  jeep del jefe por las noches y tener dos teléfonos celulares.
   
Quisiera imaginar algún hijo de la Compañía de Jesús, sintiéndose
orgulloso de ser peluquero, manicurista o de tener su propia salsamentaria.
Pero no, nadie puede ser perfecto, como diría mi abuelita Magola y
lo mejores no ponerse a llorar. Yo a estos muchachos
ya les he perdido la fé. 
Medellín, Octubre de 1998