Ketty Alejandrina Lis

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PALABRAS PRELIMINARES

De Cesare Pavese es esta inquietante imagen simbólica: "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos", imagen que en este exquisito poeta alcanza un peso tal, que no sólo es el título de uno de sus libros sino el de uno de los poemas de ese libro y, también, la línea que lo abre. Ahora bien: A qué se estaría refiriendo Pavese ¿a los ojos o a la mirada? Y en todo caso, ¿a los ojos o a la mirada de quién? ¿la de su amada, la suya propia o, por extensión, a la del ser humano en su finitud?

Porque es justamente nuestra presencia en el mundo con nuestra inapelable finitud, el alma y la razón de ser de toda Poesía.

Porque la nombre o no la nombre, el poeta habla de la muerte.

Porque la nombre o no la nombre, el poeta habla de la vida.

Y ésto no constituye una contradicción ni estamos frente a una paradoja pues vida y muerte son los dos rostros de Jano, cara y cruz de una misma moneda que conforman un ineludible primer peldaño, si se intenta ahondar en el misterio de la existencia.

Porque en esencia, el gran tema de la Poesía es la incógnita que rodea al ser. Lo ubicará, sí, en situaciones diferentes en el tiempo y en el espacio los que, en definitiva, no son más que esquemas de contención circunstanciales; lo expresará con palabras y tonos distintos de acuerdo al talento, la sensibilidad, y a la época de la cual cada poeta emerge.

Porque ya sea describiendo batallas; integrándose a la naturaleza; rogándole o increpándole a Dios -o negando su existencia-; recordando con nostalgia hechos del pasado o un amor perdido; narrando historias dolorosas; vociferando su desolada rebeldía, o internándose todo cuanto es posible en la propia mismidad, a lo largo de la historia los poetas han ido tallando como se talla el más bello de los diamantes, la gema más preciosa de la literatura: la Poesía. Y este trabajo de verdaderos orfebres ha sido posible porque cada uno de ellos ha aportado una visión y una voz que, no podía ser de otro modo, perduran. Y nos enriquecen.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Ketty Alejandrina Lis nació en Santa Fe y es rosarina por adopción. Estudios avanzados de Psicología en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario. Estudios de francés en la Alianza Francesa de Rosario.

Libros publicados

  • “Imaginaciones” (Marymar Ediciones, 1987) - (Poesía)
  • “Un genio llamado Wolfgang Amadeus Mozart” (Grafikos, 1991) - (Ensayo breve)
  • “Cartas para Adriana” (Marymar Ediciones, 1992) - (Poesía)
  • “Piedra Filosofal” (Ediciones Último Reino, 1997) - (Poesía)

Inéditos

  • "La zona" (poesía)
  • “Líneas de Fuga” (poesía)

Antologías

  • “Voces del País” - Editorial Amaru, Buenos Aires, 1993.
  • “Breve muestra de poesía contemporánea del Río de la Plata”, Editorial Bianchi, Buenos Aires, 1995.
  • “Poesía argentina de fin de siglo”, Editorial Vinciguerra, Buenos Aires, 1996.
  • “Poesía Latinoamericana- Argentina-Cuba” , Ed. de Poesía de Rosario y Casa Tomada, Rosario, 1996.
  • “1er. Encuentro de Escritores Jóvenes y muy Jóvenes - Poesías”, Editorial Ciudad Gótica, Rosario, 1997.
  • “Poesía Latinoamericana - Argentina-Perú” , Ed. de Poesía de Rosario y Casa Tomada, Rosario 1998.
  • “Poetas de Rosario - Primera Muestra”, editado por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe
  • Antología "Ricardo L. Molinari", Araucaria Editora, 1998
  • "Antología literaria santafesina", para niños de 6 a 11 años, Homo Sapiens Ediciones, 1999
  • "Antología literaria santafesina", para adolescentes y jóvenes, Homo Sapiens Ediciones, 1999.
  • "Las caras del amor", Versal Editorial Group, Massachusetts, 1999

Diccionarios

  • International Who's Who of Intellectuals (12º edición), Cambridge, Inglaterra
  • International Authors and Writers Who's Who, 1999/2000, Cambridge, Inglaterra
  • International Who's Who in Poetry and Poets' Encyclopaedia, 1999/2000, Cambridge, Inglaterra
  • Quién es Ella en Santa Fe, Argentina
  • “Nueva Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe”, Tomo IV, Ed.Sudamérica, Santa Fe, para consulta de maestros y alumnos.

Premios y distinciones

  • Mención de Honor por el cuento “La mami”, en el concurso organizado por la Sociedad Argentina de Escritores -Filial Oeste.
  • En 1993 la Sociedad Argentina de Escritores, Buenos Aires, le otorga la Faja de Honor por “Cartas para Adriana”.
  • En 1994 obtiene la segunda mención en el Concurso del Poema Ilustrado organizado por la Fundación El Libro, Buenos Aires.
  • Fue finalista en la XXXV edición del premio literario que para el año 1994 organizó Casa de las Américas, La Habana, Cuba, por su libro “Piedra Filosofal”.
  • Ha sido distinguida por la Fundación Héctor I. Astengo con la plaqueta “Dr. Carlos J. Corbella” por sus aportes a la cultura de Rosario.
  • Mención de Honor por el poema “La Zona” en el concurso organizado por el Club de Leones de Buenos Aires.
  • Fue seleccionada para integrar la Antología en el concurso “Ricardo Molinari”, organizado por la Sociedad Argentina de Escritores-Filial Oeste
  • Obtuvo el 2º premio en el I Salón de Poesía Ilustrada, concurso organizado por la Galería de Arte Daitter Hajj, Buenos Aires.

Jurado

Ha integrado el jurado del concurso edicional “Rosalina Fernández de Peirotén”, 1998.

Traducciones

Le han traducido y publicado poemas en Estados Unidos, Inglaterra, Francia e Italia.

Membresías

Integra el Consejo Directivo del Mozarteum Argentino - Filial Rosario, Institución distinguida en 1993 por la Fundación Héctor Astengo, por su labor cultural.
Es co-fundadora de la Fundación Mozart.
Es miembro del grupo "Lorenzo de Medici"
Es miembro de la Sociedad de Escritores de la Argentina (S.E.A.)

Colaboraciones y congresos

Colabora en diarios y revistas literarias nacionales, internacionales y en Internet. Ha participado en distintos congresos.

Otras actividades

Edita en Internet la "Antología de la poesía Argentina"
http://antologiapoetica.com.ar/poesia/

.

Ketty
Alejandrina Lis
kettylis@citynet.net.ar

http://personales.ciudad.com.ar/ketty/

POEMAS

MAGGIE
     
Las creencias, por la erosión, palidecen.
Evtuchenko
El viento vuela las cortinas
como un ala ciega
que tropieza una y otra vez
contra la dura aspereza de las ramas
delirio caminando codo a codo
los ojos bien abiertos de no ver
oh dulce Maggie.
Sábanas sin amor
la ternura lejos lejos
el pelo suave revuelto en llamarada
el cuerpo quieto corriendo en llamarada
y esos gritos subiendo peldaño por peldaño
la escalera que baja al calabozo de ollas y sartén.
¿Es hora de encender el horno?
No, es temprano todavía
si en las casuarinas
en la vereda
en el tiempo sin cordura detenido
no se escucha otra cosa que el silencio de la siesta
pero la siesta hoy estuvo en especial pesada
y ayer fue igual
y mañana también princesita de los charcos
subida a un globo para asar la carne con ciruelas.
Hay que pelar papas
¿cuántas?
y todo para qué
ni en el centro ni en la orilla de este mundo existo para nadie
casi polvo mis huesos.
Las fotos velan la caja de cartón
ya es agosto y pronto volverá a zumbar en los oídos
el escándalo de calor color y olor de octubre
de la mano de la rama madre
ciudad pequeñita Santa Fe
dormida entre las azulinas flores de los paraísos
en octubre siempre lo que no fue bueno
en octubre
en octubre lo mejor
en aquellos saltos a la cuerda
Barrio Roma
calles
tierra
nada que recuerde a la Via Apia vigilando
el regreso en triunfo o en derrota.
Qué haría de haber sido una diosa
adorablemente inmóvil
el templo dedicado ya lo tengo
la mudez es porosa como el mármol
el altar se escucha a la hora de la cena
los señores "cenadores" en sillas ordinarias
no en curules
sin manto y en ojotas se sentarán más tarde
a masticar callados
a lamentar las causas de la decadencia
buscando dentro de la propia mismidad
culpables por afuera de sí mismos.
Roma
por qué ese nombre a un barrio
de calles y veredas anchas
anodinas
si en la capital del que fue una vez imperio son angostas
como la figura increíble de Juan L.
La noche de esta noche ha de estar como siempre repleta de TV
se comerá sin que importe en absoluto
si el aceite es de uva o de maíz
o de oliva si le place a los héroes de incienso y terracota
Princesita de los charcos
refugiada en un rincón del monumento a los caídos
o mejor en el Templo de los Dióscuros
aceptando del César la ofrenda sin perfumes
--mirá vos pobre Maggie quién diría
perdida en otro mundo como está
si en las casuarinas
en las veredas
en la casa
en el tiempo sin cordura detenido
no se escucha otra cosa que silencio de la siesta.
   
EL CORAZON ES UN ESTADO DE INTEMPERIE
   
A Jorge Ariel Madrazo
Se necesita un corazón abierto
no cubierto 
ante las múltiples
cruzadas líneas fuerza del poema.
No hay razón para humillarse repitiendo
no hay razón para no cambiar de discurso velozmente 
si está la cerca 
a una distancia corta
en el punto de aliño en que es refugio y cueva.
Todo aquel que se ha bañado alguna vez en la laguna Estigia 
<y todos nos hemos bañado alguna vez<
reconoce su amarga fetidez desde el ángulo más cándido
o más ríspido.
En qué lugar del ser o del planeta
habrá un discurso terso o linealmente claro
que defina la infinitud de la angustia existencial
en la incomprensible finitud de la existencia.
Tocar no alcanza
no
tocar la mano 
un dedo 
apretar la frente
en el calor del hombro largo de un amigo
no 
tampoco alcanza.
Por qué hablar del corazón entonces 
como de un músculo que es funcional y late.
Han observado su forma no su fondo.
El corazón es un estado de intemperie
en permanente ruego.
Desatemos de un golpe la piel de la cabeza 
pequeño robot
separemos lo vasto de las piezas
arrojemos un poco al viento
un poco a mar abierto
abramos una brecha
aremos con furia en el mejor amor 
un trecho de latidos y palpitaciones
¿lo esencial? fue escrito por Pound en sus Cantares
con rabia
bellamente 
sin usura
donde el poema 
impenetrable mascarón de proa
revela un pozo cargado de sentidos
se sube a su alto faro 
configura
transfigura
bebe de su propia majestad
y es fiel vigía.
El corazón es ese estado de intemperie
donde nace y se mece la Poesía
por eso 
nada digo si digo que al tronco lo sostienen las raíces.
Todo digo si digo que el poema
aun sin sostenerse 
me sostiene.
Sólida 
sigilosa hija de la luz
perfil ojos alados inclinándose en un abrazo amparador
pósase a una brizna del aliento
se retira 
vuelve a posarse. Y una ranita de agua
observa y bebe del cuenco de su mano.
   
BAJO CONTINUO
    
A Marta Cwielong
La tarde parece andar morosa en el Torreón del Monje
luego un lago
lejos
lujo del verano
en el rosal solitario calle abajo
varilla de ámbar encendida por el mar cercano y rumoroso
y arriba
vaho y vida entre los músculos
olor salobre
áspero.
La tarde parece patinada en ocre
por un fogoso foco que espléndido circunda el círculo lunar
más allá de la escala que espera para alzar su vuelo sin un rumbo estable
subida al velamen de los barcos.
Cerca un chiquillo solitario
el sueño suave
la cara sucia
tristeza
en la fotografía de la adolescente
con sombrilla de encajes y pamela blanca
un caballo galopando
al conjuro liviano de los bosques
su espíritu herido de morado en la serena blandura de la arena.
Lo salvaje del caballo se estremece
se asoma a una casi noche enrojecida
donde debiera lucir el arco iris
para esta joven que mira desde un pasado sin retorno.
Dónde habrán ido sus criterios
dónde sus contradicciones
porque bien pudo compartir
el rígido ritual de la mesa familiar
y hacer secretamente el amor a la hora de la siesta
al amparo de los árboles del parque
del agua clara saltarina de la fuente
en un "palacio entre luz humosa".
Es posible también que haya celebrado su boda ante un altar
abarrotado de figuras
a veces valiosa presencia de lo artístico
siempre inútiles
y ser una elegante dama en Buenos Aires, Londres o París
aunque su cuerpo se ha desintegrado igual
con la custodia de un ángel de mármol de Carrara
comprado carísimo en Italia.
Perdió de todos modos la burbuja del misterio
lloró de todos modos la huida del misterio
al entrar en los sueños dulces
turbios
que en las mañanas se deshacen.
Fue ciertamente hermosa y quizá murió muy joven
o quizá soportó la ancianidad cegando el cristal de sus espejos.
¿Su libro preferido habrá sido la romántica historia de 'María'?
Por qué la taiga si hasta ayer parecía florecer la primavera
prometiendo sembrar un cielo de jazmín
sobre sus párpados
¿Tal vez pudo internarse
en la profunda y bella fronda de La Sonata a Kreutzer?
Es posible que en algún momento un ojo zarco detrás de los azogues
espesa tundra interna
demiurgo en sí
haya escuchado el latido del océano
presumiendo
apresurando
la certeza de que no había demasiadas diferencias
salvo una simple y lineal cuestión de circunstancias
con aquella muchachita marchita y tan callada
que tanto se esmeró en cuidar su guardarropas
a quien le regalaba sus prendas de interior
algunas de sus blusas
algunas de sus faldas
y sus zapatos viejos.
Su sola transparencia
cardo ancestral
perdida zarzamora
sólo puede mirar el andar bullicioso las madrugadas
asomada al paredón interminable de la Recoleta.
Es posible
sí
imaginar en ese rostro terso de la adolescente
fotografiada con sombrilla de encajes y pamela blanca
rojas ramas en el roble
que sostienen la saliva volátil de los vivos
la soledad esteparia de los muertos
aunque la magnitud del tiempo se pierda sin consuelo
en la zona movediza de un desierto fugaz
donde la historia de cada historia personal se esfuma
en la hora del estruendo sin estruendo
en la hora del silencio con silencio
en los bordes imprecisos de la noche
madrugada al caer
mientras los arbolitos de la calle están sin sus tutores
esqueletos de hierro
pintados sin imaginación de negro
basural de latas vacías de cerveza o coca cola
Tristeza
galope fantasmal en la fotografía de la joven
que alguna vez caminó por las mismas veredas que nosotros
pura transparencia hoy su rostro
a pesar de la bella sombrilla de encajes y la pamela blanca.
    
CALOBE
      
Una vieja y aún bella mujer
que se mece y en su balanceo
parece que canta un extraño canto
al sendero calmo de la luna andando sobre los tejados
cuece en su marmita un ajado cuento
que cuenta una historia
una historia de aura expandida
y en el cuento que cuenta vibra
se desborda
la plana estructura de honda negrura
temerosa como la mirada de un ciervo acosado
desde el día en que Diana acertó su flecha
tiró la esperanza a los tigres
y ellos se ensañaron
le enseñaron
a esconder sin piedad la inocencia.
Calobe su nombre
hermoso como un dios
encerrado en sí mismo como un sueño
de hinojos detrás de una pared escindida por la duda
de no saber con certeza
nunca saber cómo es
por dónde se desliza
la mansa liviandad de la coherencia.
Por entonces Londres
apretaba su agonía hasta hacer saltar sus dientes
¿una sirena? Correr correr hasta el refugio
en orden
primero niños y mujeres
luego a despejar escombros. Y no llorar
que no hay un solo sitio en la ciudad para más lágrimas
París era cualquier cosa menos una fiesta
Arco de Triunfo sin triunfo
pasos de ganso de horror
alfabeto en sombras
donde la Torre seguía altiva como siempre
y la sangre
lirio partisano hacia los cuatro vientos
se abría en una flor carnosa
carnívora
morada desnudez en la inútil nave de los templos
¿La radio? Equivalía a muerte
lluvia
barro en las trincheras
los que no tenían que pasar pasaron línea Maginot
y el puño cerrado
delgado spitfire más acá del océano .
olvidó la perilla en el golpe
"--cállese, le digo, cállese carajo
Escocia está lejos tan lejos de aquí
cerca está tan cerca de obuses y muerte
y una carta no podría reemplazar a Will
primo-hermano-amigo aún de pie
envuelto en tu tartán el kilt al viento".
Severa obstinación de los alisos.
La vieja y aún bella mujer
mira el horizonte sin ver su marmita
resplandece mientras en las sienes
pega con saliva hojas de rosal
bueno al parecer para aliviar jaquecas
¿el lago Dallas seguiría siendo un lago?
¿el río Lossie seguiría siendo un río?
Cima enhiesta amada Cairn Kitty
volveré
algún día volveré
aunque las guerras siempre presentan sus facturas
y a un ser humano
lo mutan a un golpe memoria y nostalgia.
Calobe su nombre
Calobe
Calobe
No obstante en su placa de bronce
intemperie sellada de olvido y , distancia
viejamente fue escrito Alejandro Bassús
al costado de dos sucias flores de plástico
una mariposa sin destino fijo
y el piar de un pájaro.
   
MOMENTOS
    

												
									A Eleonora Finkelstein y Daniel Calabrese
Pienso
que ha de estar escandaloso el mar a esta hora
cuando la tarde sopla suave su proa hacia el poniente
la misma hora en que Mariana me ofrece un cigarrillo
el muchacho de Dickens trae los cafés
y no sabe por qué el patrón ambientó el bar
como si fuese un "almacén de antigüedades".
No nos ha ido nada mal hoy en la playa
con un sol rabioso equilibrando el agua casi helada
esa muchacha de rostro anguloso y pelo recogido
que parecía salir de un cuadro de Picasso
tan azul
y la impresión de cabalgar sobre las nubes
y morir y nacer aferrándome a las crines del caballo
alcanzando el misterio de ser libre
en el caliente aliento de la arena.
El mar se desliza y estiliza en verde con sus algas
o las algas verdean el mar de verdemar
cómo saberlo en estos tiempos igualmente difíciles.
En una servilleta de papel
fatua tersa textura de papel higiénico
anoto con trazo furioso:
bronca blanca espuma se alza contra la escollera
surgen en el aire los sedales largos
la paciencia corta
y a veces no siempre un pez en el agua se burla
del gusano prendido al anzuelo.
Toda mi energía gotea
jadea
se junta a favor de la danza graciosa.
Charles
¿la bondad es muda y está lejos?
Mariana me habla de sus hijos
uno de los conciertos de Chopin
dice en música las consecuencias de un amor romántico
ilusorias
como todo lo romántico
y supongo que ha de haber sido tarea de titanes
escribir conciertos para piano después de Beethoven.
¿La bondad es muda y está lejos?
Mañana tal vez llueva o tal vez no.
Mañana habré partido o seguiré usando el batón de presidiaria
el humo del progreso habrá abultado más los bolsillos abultados
colgará más delgada la mirada de los niños ya delgados
los bancos de los parques sostendrán la decepción de haber creído
cuando el pasado pesa cruel en las arrugas
y ya no hay tiempo de empezar de nuevo.
¿La bondad es muda y está lejos?
Posiblemente. Quizá por eso quisiera a toda voz gritarle
que no nos hiela la palabra hielo
que es el hielo en sí el que nos hiela
que hay un mundo debajo de los hechos
que hay murmullos terribles debajo de las cosas
que hay sombras que no son sombras
y sin hablar nos hablan
que hay manos
mil manos en la pared oscura
manos invisibles que no nos tocan pero aprietan
y nos caemos sin ver la piedra del tropiezo
sin embargo.
Pero Mariana no conoce los poemas de Alejandra
quizá por eso
me fastidio en silencio con la charla
no conozco las marcas de los autos
ni el valor de las alhajas que también yo tengo y de qué sirven
si el Atlántico no es océano de todos
ni los Andes
ni el Iguazú con sus cataratas increíbles
ni los glaciares que se elevan en el sur como palacios
si el Perito Moreno es imponente rey
pero no siempre hay para todos esa ducha que parece tan elemental
ni las frutas y hortalizas se regalan en las plazas.
En las alas del petrel nace el solsticio
por eso mismo me tropiezo en su egoísmo
mi egoísmo
y su inocencia.
En realidad
no nos ha ido nada mal hoy en la playa
pero el café está frío
vamos por el cuarto cigarrillo y me despido
a pesar de que en enero a las siete de la tarde
la peatonal San Martín de Mar del Plata es un infierno.
Qué estoy haciendo aquí
qué hace cada uno en cualquier parte
oh Padre
cual será el código que permite planear tan hermoso a las gaviotas.
He aquí los pies abrigados con impecables zapatillas blancas
medias blancas
y tan desnudos.
Aferro la llave de entrada al edificio
y penetro en el bosque imaginario
donde apoyada en un roble está la casa
principio y fin
del único
precario
albergue permanente.
   
LA ZONA
    
A Alba Correa Escandell
No es por este camino
es por el otro donde la luna alcanza
la majestad alquímica del sueño.
El acceso no es fácil.
Sin un guía que aclare la hondura de su fondo
el aparente sosiego de la zona
es un collar de trampas
sus cursos de agua son fauces hechizadas
y maleza lo que huele a campánulas colgantes.
No se la puede atravesar muy rápido.
El guía que traduce la gracia en movimiento de los árboles
sólo advierte una vez su ubicación exacta.
Alguien
cambia cada día de sitio las señales.
Cuando la orilla parece estar en calma
el camino se alarga en los escollos
y el silencio golpea con dureza
en el centro de un ámbito entre húmedo y salvaje.
Al comienzo del túnel es preciso
dejar las armas. Tampoco vale
recordar lo sucedido ayer
el caudal del río ha mutado en una mancha de petróleo
y emana de las flores de membrillo
un manto de humo ácido.
No se puede confiar.
Donde estuvo la casa
de paredes de un bello y claro gris con tejas negras
existe ahora un bosque de una oquedad sin fin y está poblado
por las vagas miserias de la noche.
No es sencillo creer.
En su perímetro
se han perdido los linces
las manadas de ciervos
y se eleva en el recodo último la Esfinge
donde la voz formula las preguntas.
Las escondidas trampas de la zona
están en todas partes
a cualquier hora
a pleno sol
en el constante latido de la sangre.
No hay evasión posible.
Así es la zona y más allá el inquietante misterio de su origen.
      
LOS PLANOS
    
A Beatriz Lerman, i.m.
Ahí está
otro es el plano
está
no lejos
la selva encima
cerca
de aspas retorcidas y filosas
de silos donde el dolor camina
camina y hace ronda
en la vasta oscuridad del universo.
Ramas de beleño
en mí
hojas con forma de aquelarre
en un plano - volumen circular
en mi interior
cerca
rectángulo violáceo
cuadrado marrón - gris
rectángulo - cuadrado
cerca
cerca
veloz violencia
desde siempre dividiendo en dos
la amoratada lengua
áspera piel el paladar
grito salvaje
ojos
desde el cardumen inicial
hasta los pies a la intemperie
llagándose
corriendo.
Arriba el sol
quemándose en sus círculos concéntricos
quemando
siempre fuego
fuego en el aire
y en la cabeza fuego
y oxígeno
y sangre en el pico de un gorrión
saltando
en el desierto paisaje de las calles.
Ha de ser primavera ahora
sí
porque tengo los ojos del áspid
y la mirada de buey
ha de ser primavera
o no
los arbustos de lilas se han juntado
para celebrar la corta duración
de la cinta de asfalto
sin principio ni fin.
Ah, Cesare, dijiste
"vendrá la muerte y tendrá tus ojos"
y en la casa sin sol
el silencio levanta su historia de silencios
las puertas
las ventanas
duermen su rigidez contra el postigo
"oh, claridad la muerte"
parte de la desolación de ser
en la partida vibración del cosmos
en los sueños de Beatriz dulce y frágil
dormida en un lugar
donde se apilan yuyos y demasiada tierra.
¿Acaso alguien ha visto la solidez del mar?
agua
gas en las nubes
sólida agua- acero respira con mi aliento
olor a vacío
a espera
a súcubo y cielo
en la boca
en los dientes
donde se congela la estrella que se fundió en señal
en símbolo tembloroso del misterio.
Dónde residirá la importancia de la línea
dónde la poesía
en este pequeño espacio compartido
tan mínimo
tan mío
tan tuyo
elementos de apagados ruidos
de un total con nada
y nunca.
Acá está el otro plano
aquí en los brazos
aquí en el cuello apretando la respiración
y el frío
el frío
y el miedo.
Ah, si pudiera prestarme los ojos de otros ojos
si pudiese decir que los espejos
no devuelven las púas de los hilos
si el tornado no fuese así de virulento
para después marcharse
regresar
quedarse cierto tiempo
y otra vez marcharse
para otra vez volver
ellos
los que se esconden en los planos
los que se muestran a través del sueño
los que impiden despejar los velos
aunque la barca solitaria se hunda
porque es la involución del ser la hiel que mata
no la partida hacia la esfera de lo eterno.
Dónde residirá la importancia de la línea
dónde la poesía
si los pies no hablan
si las puertas y las ventanas gritan
si las charlas con la dulce y frágil Beatriz Lerman
han concluído
si toda ausencia es presencia
es destino
y llora con llanto quedo
mi corazón.