Leandro Calle

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PALABRAS PRELIMINARES

      ¿Qué es la poesía? Casi siempre mi respuesta comienza por el silencio. Silencio de no saber bien qué responder. Ciertamente no sé qué es la poesía. Ella sucede, acontece misteriosamente. A veces no sé quién escribe a quién. Otra cosa que puedo decir es que ella es realidad, realidad pura como le gustaba pensar a Juarroz. Me hace feliz, me duele, me golpea, me desarma. En verdad yo no sé qué es la poesía, pero no podría jamás vivir sin ella.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

      Nació en 1969, en Zárate. Es poeta y jesuita. Estudió Humanidades, Filosofía y Teología en San Miguel, Buenos Aires. Completó parte de sus estudios literarios con Elizabeth Azcona Cranwell, y parte de sus estudios teológicos en Francia

Libros publicados

Poesía

  • Tatuaje de fauno, El Francotirador, 1999
  • Una luz desde el río, Alción Editora, 2001
  • Une lumière venue du fleuve, traducción de Yves Roullière, Revue NUNC, Paris, 2003
  • Los Elementos, Alción Editora, 2003
  • Una luz desde el río, Alción Editora, 2004. Segunda edición con ilustraciones de Adrián Manavella
  • Breve idolatría, plaqueta compartida con Rogelio Pizzi

Antología

  • Poesía argentina de fin de siglo, Editorial Vinciguerra

Otras actividades

Formó parte del grupo literario El sello, el cráneo y la sed, junto con Susana Degoy, Raquel Garzón, Rogelio Pizzi y Rafael Velazco

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Leandro Calle

POEMAS

Porque es fuerte el amor como la muerte
Cantar de los cantares, 8,6

UNA MUJER VENDADA, UN HOMBRE A TIENTAS...

					
A Matías y Anita
            I
Él decidió quedarse a la intemperie.

Navega sobre la tímida balsa de sus pies
inmóvil, con los remos hundidos
en la madriguera de las brumas.
El no termina de caer.
Con los ojos cerrados entona una canción profana:

No me dejes amor
tan sólo quédate a mi lado
para ahuyentar las raíces sombrías
para matar las memorias de otras navegaciones.
Sólo tú puedes verme.
Tengo la boca helada.
Hay que arrojar el ancla.
¡Ven! Acomódate en mi sangre
que iremos al abismo, hasta la profundidad de las algas.
¡Ven! y quédate a mi lado para callar de una vez todos los pájaros
y temblar, temblar de amor
como un pétalo sagrado
hundido en lo profundo de la noche.
            II
Ella decidió custodiar sus soledades.
Amor, estoy aquí, tejiendo lejanías
no puedes verme ahora.
Hoy es noche de dolor, hoy es de noche
pero yo estoy aquí tejiendo lejanías.
¿Recuerdas en las tardes el sol que se caía
como una manzana oscurecida
rodando por el tiempo?
¡Qué helada está tu boca!
Amor, me duele la noche, con tus ojos cerrados
por eso estoy tejiendo soledades
por eso estoy cuidando lejanías.
Como una campanada mi piel grita tu nombre
y mi boca enmudece.
Estoy aquí para custodiar tus soledades
para bajar al fondo de las algas
y temblar, temblar de amor
hasta que nazca la mañana.
            III
Una mujer vendada, un hombre a tientas...
Soy un huerto secreto.
He de encender la lámpara.
Ha de brillar la puerta.
Mis labios naufragan en tu piel
hasta morder el ovillo profundo
tu secreta madeja de silencio.
Él decidió quedarse a la intemperie...
Ella decidió custodiar sus soledades...
Una mujer vendada, un hombre a tientas...
y el amor, el amor temblando
como una paloma oscura
guarecida en el alféizar.
DESPEDIDA I

						
He comprado libros para quedarme
para retener este viaje que se anuncia necesario.
De todos modos hay que hacer las valijas:
se comienza desde abajo
zapatos,medias, pantalones, camisas.
A veces dan ganas de guardar una magnolia
un ramo de violetas
un gato negro
o algún que otro hueso que despierte sospechas.
De todas maneras lo único necesario para viajar es estar desnudo.
Y yo he comprado libros para quedarme
para vestirme al menos de palabras
para evitar el seductor olor de los aeropuertos.

Hay que apagar el alma para que el cuerpo
desnudo y brillante
destile el único equipaje indispensable:
la intemperie.
DESPEDIDA II

						
Tengo todas las certificaciones necesarias
para realizar el viaje.
Pasaporte al día
visa
traducción al correcto francés
de todos los documentos pertinentes.
La burocracia ha sido un ejercicio de paciencia.
De más está decir
que todo papel
todo sello
todo trámite
tiene un precio a pagar.
Sin embargo
nadie quiso examinar mi corazón
ni sellarlo, ni traducirlo.
Yo tampoco he querido.
Lo voy a pasar
de contrabando.
DESPEDIDA III

						
Han sido arrojados los dados
mis propios dados
pero aún no han caído
dan vueltas por el aire.
DESPEDIDA IV

						
No se puede salir de Buenos Aires.
Por eso, tal vez, viaje mi fantasma
y deje aquí una sombra con huesos
el humo de un cigarrillo en el café Mahler
la voz de mi padre
mirar por la ventana de mi cuarto.
He intentado dejar mis pies
pero es la única porción de carne
que pertenece a mi fantasma.
SUR

En realidad, nunca te sacaste esa tierra de los pies del alma
Juan Gelman

Voy a quedarme acá
para masticar un verso amargo
que me devuelva las entrañas limpias.
Voy a quedarme acá
en el sur de todo corazón
en aquella parte baja donde las aguas suben
inundadas de tanto charco que anda por el suelo.
Voy a quedarme acá sosteniendo una lágrima
la lágrima de todos
hasta caer con ella en la garganta del sol.
Voy a quedarme acá, acá en el sur
para que tengan que buscarme
para que tengan que volver
para que tengan que encontrarme
para que no me funden otra vez la patria
arrojando cadáveres.