Leo Lobos

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DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

      Nació en Santiago de Chile, en 1966. Es poeta, ensayista, traductor y artista visual. Tiene studios universitarios de filosofía, castellano, bibliotecología y comunicación. Es Co-fundador del colectivo multidisciplinario "Pazific Zunami" junto a los artistas visuales Alex Chellew y Rafael Insunza a finales de los años noventa.

Libros publicados

Entre otros

  • Cartas de más abajo, 1992
  • +Poesía, 1995
  • Ángeles eléctricos, 1997
  • Turbosílabas. Poesía Reunida 1986-2003, 2003

Premios y distinciones

  • Laureado UNESCO-Aschberg de Literatura 2002

Traducciones

Traduce el libro Caminantes, de la poeta e investigadora brasilera Cristiane Grando, doctora en Literatura, quien le inicia la lectura de la obra y la traducción de Hilda Hilst al español.

Publicaciones y lecturas

Ha escrito para diversas publicaciones y leído sus textos de arte y literatura en Chile, Argentina, Perú, Brasil, Cuba, Estados Unidos, España, Francia y Alemania.

Otras actividades

Realiza una residencia creativa en CAMAC, Centre d´Art Marnay Art Center en Marnay-sur-Seine, Francia.
Desde el año 2003 trabaja junto a Cristiane Grando y el arquitecto Jorge Bercht en Jardim das Artes: espacio cultural y residencia internacional de artistas, Cerquilho-SP, Brasil, donde realiza labores de comunicación y relaciones internacionales además de pintar, dibujar y escribir.

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Leo Lobos
Dirección postal en Chile:
Quilín 3153 dpto. 21
Macul Santiago CHILE
 
Dirección postal en Jardim das Artes Brasil:
Rua Monte Castelo, 68 - Jd. Esplanada
Cerquilho
SP 18520-000 BRASIL.

POEMAS
Una visita al zoológico fantasma

Libre de la enfermedad aun en medio de la enfermedad
Yagyu Munenori

He visto tanta mierda de perro
en las calles de París que debo
caminar con cuidado en la noche
es cuando me parece entonces
escuchar a niños y niñas fantasmas
reír en la fila a la entrada del
zoológico que para ellos aquí se levanta:
un desfile de elefantes blancos cruza
la plaza del Louvre haciendo
malabares con obras de arte y restos
de arqueologías extraterrestres, jirafas
corren por los Campos Elíseos comiendo
las luces navideñas que crecen en 
sus árboles, ballenas, delfines, 
patos salvajes nadan por el Sena
tragando turistas desprevenidos
que encienden flashes en sus narices 
leones copulan hambrientos
sobre los tejados como reliquias
de cristal de una ciudad inminente...

Hipopótamos ebrios se atascan en sus
calles serpenteantes, en sus arcos triunfales, 
en su torre famosa... 

Galeristas confusos
corren tras caballos libres de
carrusel que llevan grabada una estrella
de oro en su flanco...

Bandadas de aves tropicales cubren la luna

de plumas de plástico que
osos vestidos a la moda soplan 
con ventiladores nucleares desde
globos que intermitentes suben
y bajan por escaleras invisibles
que águilas ciegas traen 
desde Nôtre-Dame...

Campanas-nubes cargadas de
perfumes humanos llueven
al final de esta noche sobre
el zoológico de plasma y todo
vuelve en los ojos de un gato 
sabiamente 
a ser luz solar 
y París 
París
es
otro día.
Ardiendo bajo las aguas

As barcas afundadas. Cintilantes
Sob o rio. E é assim o poema. Cintilante
e obscura barca ardendo sob as águas
Hilda Hilst (1930-2004)

En los inicios de una
constante, de un continuo
secreto, aquí, allá, más allá
de todo de todos los
enigmas arden bajo
las aguas estos momentos
de verdadero egoísmo
de guerras totales
miserias humanas
despojos
dinero sucio
necedad
estupidez

¿la memoria será acaso la
presencia de lo 
ausente?
Buscando luces en la ciudad luz

a la tan necesaria Paz para este mundo y el otro

Busca que busca
la luz de la palabra cruzando
ríos y lagos
mares y montañas internándose en 
ciudades laberintos actuales bosques 
sumergidos desde Santiago a Boston desde 
Nueva York a París, París, París y en este 
bosque blanco que, otra cosa, la misma cosa 
la veo parada ahí 
en la calle 
pensando quizás en el eco 
de las aguas entre la multitud y los autos veloces
buscando la luz, las luces de una piel 
que nadie podrá herir
mientras perdidos transeúntes 
le preguntan
por dónde
por qué camino
por qué lugar se entra 
se sale del espejo
donde a ratos logran escuchar a un triste Lewis
llorar por una niña llamada
Alicia
atrapada por 
él 
en 
una 
historia 
paradojal