Lilia Argañarás

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PALABRAS PRELIMINARES

Sobre la Poesía

Ante el asedio de fuerzas oscuras que pretenden llevar al mundo a la mecanización total, está la palabra poética en salvaguarda del hombre para que este sea simplemente hombre.

La poesía entendida como esencia humana lo llevaría al equilibrio de su potencial, ya que ella expresa su individualidad. Su sentir y pensar personal manifiesto en voces impregnadas de colores, imágenes, ritmos y sonidos hacen a su tono impar elevándolo a una singular posición para unirse en armonía con su medio.

El agitado quehacer cotidiano en tiempos de masificación como la actual y la búsqueda de bienes materiales es un viento malsano, alienante y destructivo.

El hombre es un desterrado de sí. Para no seguir siéndolo necesita acercarse a su centro vital, a su interioridad, patria del ser, donde mora la poesía y desde allí expandir su luz que lo alejará de su desgarramiento y temporalidad para ser otro en sí mismo y renacer en el poema.

La poesía, el poema imantado por la belleza será para el autor y para aquellos que lo lean, puente de salvación para encontrarse.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Lilia Argañarás nació en Santiago del Estero y se radicó en Buenos Aires en 1953.

Libros publicados

  • En el Silencio, poemas (1981)
  • Clamor de Cobre, poemas (1986)
  • Cantata de las Sombras, poemas (1995)

Antologías

  • Café Literario - Grupo Juncal, 1985
  • Selección de la Poesía Santiagueña Actual, 1987
  • 24 Poetas Argentinos - Café Literario III, 1991
  • Poetas Argentinos Contemporáneos, Tomo IV, 1995

Premios y distinciones

En 1992 recibió el Premio "Ricardo Güiraldes"

Colaboraciones

Sus poemas se publicaron en diarios y revistas.

Otras actividades

Formó parte de diversos actos culturales: mesas redondas, recitales, exposiciones de poesía ilustrada e integró jurados para poesía.

Posee inéditos los poemarios: "La Casa Recobrada", "Del Tiempo" y "Mitopoemas o Destellos de un Linaje".

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Lilia Argañarás

POEMAS

Mutación
										
Sin piedad 
               arrojo
                        por la vertiente gris
       	       jades del tiempo.
Aquel espejo
                reflejaba
las infinitas radiaciones de tu rostro.
            
Duras persecuciones.
Ladran los perros
                          la fugacidad del amor
                           insomne.
Compareces perdido
                             en el fondo de las aguas
y no te reconoces.
            
Los peces son de piedra.
									
Noche
            
Noche de sahumerios
                                peces de azogue
			     malezas
inquietud del viento
                             y sus insectos.
Imantado vaivén
                       de palabras
             columpio
                       de transparencias.
            
Fluye
          gota a gota
                          la soledad
hasta ser cuerpo
                       y rostro de ojos abiertos
tiempo sin tiempo.
                          Enmudece
                            desnuda.
									
Somos
          
Somos el paso de una sombra.
Somos
        la inconsciencia
               de una estrella fugaz
                     con toda su belleza
        de instante.
            
         Atrapados en cárceles de huesos
nuestra vaga pretensión de ser inmensos.
            
Somos los ojos de la muerte
          cuando el amor huye con Dios
                       trepándose al crepúsculo.
            
Y ese animal herido 
                  que ronda tras los muros.