Lord Byron

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PALABRAS PRELIMINARES

Introducción a la vida de Lord Byron

Primeros años

      Fue hijo del capitán John "Mad Jack" Byron (quinto Lord Byron de la familia, cuya nobleza provenía del reinado de Enrique VIII) y su segunda esposa Lady Catherine Gordon. Su padre falleció en 1791 en la localidad de Valenciennes, Francia, en una pequeña residencia de propiedad de su hermana, a donde había huido tiempo atrás de sus acreedores, y del terrible temperamento de su esposa. En su estancia ahí, el padre había mantenido a varias amantes y derrochó a su antojo lo que le quedaba del dinero de la familia. Así, cuando el pequeño George apenas contaba con la edad de tres años y mientras vivía apurado junto a su madre en Aberdeen, heredó de su progenitor poco más que deudas y los gastos de su funeral.

      No obstante, si la herencia material del padre fue un disgusto para el hijo, no se puede decir lo mismo de la herencia espiritual, pues el joven conservaría su amor por la belleza, el culto a la galantería, y su inclinación hacia la vida licenciosa. De su madre, en cambio, heredaría el cariño, la dulzura, pero también su atroz temperamento.

      George nació con una pequeña deformidad en el pie derecho. Era patihendido, significando ésto que los dedos del pie estaban vueltos hacia dentro. Byron siempre afirmó que tal deformación se debió a la mojigatería de su madre, quien rechazó la asistencia médica en el parto. Por este problema, su padre decía que jamás llegaría a andar. Pero el pequeño Byron, quien tuvo que calzar zapato ortopédico durante toda su infancia, se rebeló a la suposición del padre, aprendió a correr casi antes que a caminar, y aunque cojeaba, presumía de andar más rápido que muchos. En el futuro, cuando Byron alcanzaría la juventud, sus maneras y modales le servirían para disimular su cojera, haciéndola parecer un caminar excéntrico a la vez que distinguido.

      Tuvo que soportar muchas burlas y rechazos por su deformidad, pero aprendió con el tiempo a defenderse bajo la máxima de que "cuando un miembro se debilita siempre hay otro que lo compensa". Palabras a las que en su vida siempre haría honor.

Infancia

Catherine Gordon, madre de Byron

      La relación de sus padres, que marcó a Byron de forma importante, podría definirse como tempestuosa. Si bien Byron jamás consideró a su padre como un auténtico amante de su madre, ésta, a pesar de su rencor por lo ilícito de la vida de su marido, se volvió triste e inconsolable tras su pérdida. Byron describió la relación que vivió con su madre como una aventura de golpes y besos.

      Cuando cumplió nueve años su madre lo puso en manos de una joven institutriz escocesa, devota calvinista, apodada Mary Gray, quien le inició en la Biblia y en las relaciones sexuales, a pesar de su corta edad. Junto a su institutriz pasó el verano en el valle del Dee, en una casa de campo cercana a Abergeldie. De aquella época, además del mundo que se le descubrió a través de la sexualidad con la joven Mary Gray, a quien guardaría para siempre a fuego en su memoria, Byron recordó también la belleza de las montañas septentrionales escocesas, a las que admiró durante su estancia. En sus continuas escapadas y a pesar de su cojera, indagó a diario en sus recovecos.

      Byron no guardó ningún recuerdo amargo de aquellas primeras relaciones sexuales, ni de las lecturas religiosas. Negó que le hubieran perjudicado en modo alguno. Por el contrario, afirmó que la experiencia en el valle del Dee le ayudó a madurar y comprender de forma precoz el sentimiento de la melancolía.

      Ocurría ésto mientras vivía en la ciudad escocesa de Aberdeen, donde se inició en latín e historia con la ayuda de un preceptor presbiteriano, hasta su entrada en la Aberdeen Grammar School. Fue mientras cursaba el cuarto grado en la histórica escuela cuando su presencia fue requerida en Inglaterra debido al fallecimiento de su tío abuelo William Byron, quinto Lord Byron.

      Una vez allí, con la muerte de su tío abuelo, se le reconoció su aristocracia, y aunque nunca le tuvo excesivo aprecio al título que le correspondía, la experiencia le hizo ampliar sus horizontes, y creyó crecer de golpe al imaginarse en un futuro en la Cámara de los Lores. Vivieron madre, hijo e institutriz en el lugar, en la recién heredada Newstead Abbey (abadía) la cual, para su sorpresa, frente a sus aspiraciones de nueva riqueza, estaba cargada de deudas y en muy mal estado. Su madre contrató, para la gestión y administración de bienes, al abogado londinense Hanson, quien se haría cargo de los asuntos familiares hasta que el pequeño George contase con la edad suficiente.

Abadía de Newstead

      Cabe decir que el tío abuelo de George había pasado los últimos años de su vida casi como un ermitaño, actitud contraria a todo lo que vivió antes de su reclusión. De esos años se recuerda que le llamaban el Villano, y era bastante licencioso. Algunas de sus “proezas” fueron el intento de asesinato de su esposa lanzándola a un lago tras una discusión doméstica, y la muerte en duelo de William Charworth, de Annesley Hall, tras una discusión al respecto de los métodos para la caza. De este hombre heredó George su título familiar, sus deudas y la misma espada con la que atravesó a su rival.

      El pequeño Byron, fue enviado al colegio del doctor Glennie, en Dulwich. Pero sus estudios se vieron interrumpidos constantemente por las manías de su madre, quien continuamente interrumpía su estancia para llevarlo consigo durante largos períodos de tiempo. Durante esta época es cuando Byron lee una de sus obras predilectas, Las mil y una noches.

      En 1801, gracias en parte a una pensión de trescientas libras, que había recibido la madre del joven por parte del rey, Byron fue admitido en Harrow, donde completaría sus estudios primarios.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

      George Gordon, que nació el 22 de enero de 1788 en Londres, Inglaterra.

      En 1802 tuvo su primera tragedia al morirse su prima Margaret Parker de la que estaba enamorado.

      En 1805 se trasladó a la Universidad de Cambridge. Ahí, a pesar de ser un brillante estudiante, se destacó además por sus trajes extravagantes y su vida licenciosa y despilfarradora. Ya en esta época era muy aficionado a escribir versos. Dejó la universidad por falta de dinero y se mudó a la calle Picadilly 16 de Londres, en donde fue amante de una prostituta y aprendió boxeo y esgrima, siendo un gran experto en ambos tipos de lucha. Luego, sin un céntimo, regresó con su madre y se dedicó en cuerpo y alma a la poesía.

      En 1807 se publicó su libro de poemas Horas de ocio que suscitó dispares opiniones. En 1809 ocupó un escaño en la Cámara de los Lores y emprendió un viaje de dos años por España. Viajó también a Portugal, Albania, Malta y Grecia, en donde atravesó el Helesponto a nado, junto con su amigo Hobhouse. Además escribió la sátira Bardos ingleses y críticos escoceses. En 1811 murieron su madre y dos de sus amigos en tan sólo un mes, circunstancias que influyeron profundamente en Byron, ya que se obsesionó con la muerte.

      La publicación en 1812 de los dos primeros Cantos de Childe Harold, poemas que narran sus viajes por Europa, le llevaron a la fama. Fue poco querido por los demás componentes de la nobleza debido a sus continuas críticas y amoríos e, incluso, fue insultado públicamente en la cámara de los Lores. Pero a él realmente le daba igual pues le gustaba que lo odiaran porque, según él, también le temían. En 1815, año en que publicó Melodías hebreas, se casó con Anna Isabella Milbanke a la que le dijo en la noche de bodas: "te arrepentirás de haberte casado con el diablo". Luego ella le abandonó en 1816 tras dar a luz a Augusta Ada, la única hija legítima del poeta. Los rumores sobre las relaciones incestuosas con su hermanastra Augusta y las dudas sobre su cordura provocaron su ostracismo social. Amargado profundamente, Byron abandonó Inglaterra en 1816 y nunca volvió.

      A partir de ese año 1816, comenzarían sus viajes por casi toda Europa, los que no acabarían hasta su muerte. Visitó Waterloo, lugar turístico por excelencia en aquella época, cuando tan sólo hacia un año desde que había tenido lugar la famosa batalla.

      En el año de 1816 se trasladó a Suiza y estuvo viviendo algún tiempo junto a Percy Shelley, Mary Shelley y su médico personal (Byron fue muy propenso a las enfermedades y fue otra de las causas de sus depresiones), John William Polidori. En una tormentosa noche de verano de 1816 se reunieron los cuatro y decidieron escribir relatos de terror dignos de aquella noche lúgubre. Inspirados en la personalidad de Byron, Mary Shelley escribió Frankenstein y Polidori su relato El Vampiro.

      Desde 1817 hasta 1822 estuvo viajando por Italia recorriendo ciudades como Pisa y Génova y en 1821 participó en la revuelta de los carbonarios en Ravena y se enroló en los movimientos contra el Papa y contra Austria. También llegó a vivir un tiempo en Venecia. Durante estos viajes escribió Manfredo y se apasionó con la lectura del Fausto de Goethe.

      En 1822 mientras hacía un viaje junto a su gran amigo Percy en goleta (la de Byron se llamaba "Bolívar" y la de Percy "Don Juan"), éste último murió en un naufragio ocurrido el 8 de julio. Además, poco antes, en enero, había muerto su hija ilegítima Allegra (nacida de su relación con Claire Clairmont), cuando apenas había cumplido cinco años y por la que Byron sentía gran aprecio.

      En la España absolutista de Fernando VII y en una América hispana que luchaba por su emancipación, la vida y obra de Byron tuvo una gran influencia y sirvió de inspiración a los poetas del Romanticismo.

      En 1824 fue a Grecia a luchar contra los turcos y contactó con los bandidos Suliotas y luchó junto a ellos. Ahí contrajo la malaria. Los médicos le prescribieron unas sangrías, a lo que él se negó. Días después, extenuado por la enfermedad y llamándoles carniceros, permitió a los médicos sacarle toda la sangre que desearan. El 16 de abril practicaron la primera sin buen resultado. Al día siguiente realizaron otras dos.

      Murió el día 19 de abril en Missolonghi sin haber cumplido su sueño de ver la independencia griega. Testigos presenciales aseguraron que, en total, le habían extraído unos dos litros de sangre, aproximadamente. Murió como todos los Lores Byron, a los 36 años de edad, cumpliéndose así la supuesta maldición que caía sobre ellos. "Los amados de los dioses mueren jóvenes", habían dejado escrito los clásicos griegos.

      Su cuerpo fue enterrado en la iglesia de Hucknall (cerca de Newstead Abbey) junto a su madre, pero 145 años más tarde se lo trasladó a Westminster, en el Rincón de los Poetas.

      Fue un autor admirado por muchos de los contemporáneos de su época, como Goethe, y de generaciones inmediatas como Edgar Allan Poe. Y siempre muy considerado entre los amantes de la libertad.

Libros publicados

  • Horas de ocio, 1807
  • Bardos ingleses y críticos escoceses, 1809
  • Las peregrinaciones de Childe Harold, 1812-1818
  • La novia de Abydis, 1813
  • El infiel, 1813
  • El corsario, 1814
  • El sitio de Corintio, 1816
  • Parisina, 1816
  • Melodías hebreas, 1815
  • Manfred, 1817
  • Las Lamentaciones por el Tasso,1817
  • Beppo, 1817
  • Mazeppa, 1818
  • La Profecía de Dante, 1819
  • Marino Faliero, 1820
  • Werner, 1822
  • La Edad de Bronce, 1823
  • Don Juan, 1819-1824, incompleto a causa de su muerte

Publicado inicialmente en Wikipedia

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Lord Byron

POEMAS
LA GACELA SALVAJE

La gacela salvaje en montes de Judea
puede brincar aún, alborozada,
puede abrevarse en esas aguas vivas
que en la sagrada tierra brotan siempre;
puede alzar el pie leve y con ardientes ojos
mirar, en un transporte de indómita alegría.

Pies ágiles también y ojos más encendidos
aquí tuvo Judea en otros tiempos,
y en el lugar del ya perdido gozo,
más bellos habitantes hubo un día.
Ondulan en el Líbano los cedros, mas se fueron
las hijas de Judea, aun más majestuosas.

Más bendita la palma de esos llanos
que de Israel la dispersada estirpe,
pues echa aquí raíces y se queda,
graciosa y solitaria:
y a su suelo natal no deja nunca
y no podrá vivir en otras tierras.

Mas nosotros vagamos, agostados,
para morir muy lejos:
donde están las cenizas de los padres
nunca descansarán nuestras cenizas;
ya ni un solo sillar le queda a nuestro templo
y en trono de Salem se ha sentado la Burla.
Versión de Màrie Montand
LA DESTRUCCIÓN DE SENAQUERIB

Bajaron los asirios como al redil el lobo :
brillaban sus cohortes con el oro y la púrpura ;
sus lanzas fulguraban como en el mar luceros,
como en tu onda azul, Galilea escondida.

Tal las ramas del bosque en el estío verde,
la hueste y sus banderas traspasó en el ocaso:
tal las ramas del bosque cuando sopla el otoño,
yacía marchitada la hueste, al otro día.

Pues voló entre las ráfagas el Angel de la Muerte
y tocó con su aliento, pasando, al enemigo:
los ojos del durmiente fríos, yertos, quedaron,
palpitó el corazón, quedó inmóvil ya siempre.

Y allí estaba el corcel, la nariz muy abierta,
mas ya no respiraba con su aliento de orgullo:
al jadear, su espuma quedó en el césped, blanca,
fría como las gotas de las olas bravías.

Y allí estaba el jinete, contorsionado y pálido,
con rocío en la frente y herrumbre en la armadura,
y las tiendas calladas y solas las banderas,
levantadas las lanzas y el clarín silencioso.

Y las viudas de Asur con gran voz se lamentan
y el templo de Baal ve quebrarse sus ídolos,
y el poder del gentil, que no abatió la espada,
al mirarle el Señor se fundió como nieve.
Versión de Màrie Montand