Marco Antonio Valencia Calle

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PALABRAS PRELIMINARES

¿Qué es la poesía para mí?

       soy un tipo medroso, frágil y débil que descubrió la manera de camuflarse entre los héroes a través del periodismo; de ocuparse al extremo de no tener tiempo de salir a la calle ni aburrirse escribiendo novelas cortas pero de escrituras interminables, y de "ser" y obtener algo dentro del mundo social a través de la poesía.

       leo (y escribo literatura) para marginarme de todo lo que me aterra y asusta.

       la poesía es un asunto de supervivencia personal. la practico sin pretensiones de nada y, si alguien la lee, lo único que espero es que se divierta. y si le sirve para algo más... chévere, confío en que me lo haga saber.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Nació en 1967, en Popayán, Colombia, 1967. Se ha graduado en Literatura y Lengua Española, con postgrado en Pedagogía de la lectura y la escritura en la Universidad del Cauca.

Libros publicados

Poesía

  • Los versos de la iguana, edición de autor, 1999

Novela

  • Oscuro por claritas, editorial Trueque, 2002

Periodismo

  • 14 crónicas, Editorial Fundemos, 2000

Premios y distinciones

Ha recibido los siguientes premios por “Bestiario familiar”

  • Mención de Honor Especial, en el Primer Concurso Nacional de Poesía Radio Universidad del Cauca, 2000
  • Primer puesto en el Concurso Nacional de Poesía Ciudad de Chiquinquirá, 2000 Segundo Premio Concurso Nacional de Poesía Universitaria “Euclides Jaramillo Arango”, Universidad del Quindío, 2001
  • Primera Mención en el Concurso Nacional de Poesía Antonio “Llanos Arboleda”, Cali, 2002

Otras actividades

Actualmente es periodista cultural y docente de literatura en el Colegio San Antonio de Padua en Timbio Cauca.

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Marco Antonio Valencia Calle
manvalencia@caucanet.net.co
valenciacalle@hotmail.com

POEMAS

					
“Este zoológico soy yo, la fauna del cielo en las jaulas del alma” 

Felipe García Quintero, (Vida de nadie)
   
la abuela

la abuela ve imágenes de la virgen en piedras y hojas de cualquier jardín cuando hace visitas


en la luna ve a la sagrada familia y no un conejo como todos

y en cada hijo, en cada hijo suyo ve una esperanza calada en azúcar


y por las tardes toma café amargo hablando con seres teñidos de imaginación y habla popular


ella es como un libro de consejos sabios, oraciones santas, largas, misteriosas


en cualquier momento alza las cejas, arruga la cara y pronostica lluvia, verano, tristezas o visitas


entonces corre a la cocina y prepara café con hojaldres.

el café, dice, sirve para toda ocasión

— y su café es el mejor de este cielo. lo dicen todos: el cura, los pordioseros y los ricos de la plaza.

la abuela no huele a persona vieja, huele a ternura cuando la abrazas



su sombra, bajo el sol, es la de una ánima alada

y su voz, es tierna y extraña como la de una pantera: melodía entre regaños.

su corazón suele ser un mapa de afectos trenzados en hilos de oro

y desafectos construidos con cáscara de huevo.


ese mismo corazón se abre cada noche para rezar el rosario completo a la Virgen María, y

luego vuelve a cerrarse como una flor


la abuela es de las mujeres que dice ver dragones en las nubes y toma agüitas para cada dolor

pone flores en el comedor aunque no haya pan, y todos presumen que tiene cien años

por su sabiduría


los oídos de la abuela están siempre vigilantes y a sus años ni un suspiro en los rincones se le escapa,

y aunque su mirada viva y triste esta nublada ve mejor que el más joven de sus nietos


su dentadura está completa y blanca, no sólo porque su esposo es el dentista del pueblo

si no porque comió caldo de pichones siete días de luna llena,

con salsa de paico y un poco de sal.


la abuela, mi abuela no es de esta tierra, es de las mujeres que ya no hay

y no vuelven a nacer.

el padre

mi padre es un ser odiado fabuloso, extraño


no es de este círculo y su rostro de carbón mojado esta lleno de caspa

y la frente de arrugas y cenizas


me dejó tirado a los 10 años después de darme garrote, llenarme de temores,

un morral de prejuicios, el don de la vergüenza y el respeto por una patria ya marchita


manchas en el alma que no son fáciles de ocultar o de quitar.


a mi padre le temo tanto que nunca le discuto nada aun sabiendo que él está equivocado


le obedezco siempre y no le contradigo en nada.

hasta hace poco creí alegre que las decisiones de mi vida las tomaba sólo,

con libre albedrío, o libertad máxima, que tenía un destino equivocado y pocos aciertos

pero un destino labrado por mí, tan solo por mí

¡mentira!,

son y han sido decisiones inconscientes tomadas con odio a mi padre,

para contradecirlo, en contravía de él, de ese ser odiado, fabuloso y

extraño que es mi padre

mi padre, un día mató una serpiente inmensa y fue un héroe entre sus pequeños hijos y su mujer


esa serpiente era el hada que iba a darnos los milagros y las suertes, pero desde ese día, fuimos cada día más pobres y más tristes

por eso lo odio.


mi padre tiene el egoísmo de los reyezuelos, el espíritu del anarquista


construyó y conquisto, a peinilla limpia eso sí, un reino en la montaña

y allí, acompañado de sus secretos, de vicios si los tiene, pasó sus noches y sus días

sin sus hijos, sin su esposa, sin nada más que la poesía del trabajo, los grillos, el viento y el sol, y el hambre entre las tripas.


mi padre es dueño de un reino pero vive como ermitaño, como cartujo, como un venado:

de esos que salen de tarde en tarde para ver morir el sol sobre el Valle, y de paso, para buscar un poco de pasto entre las malezas.



mi padre nunca juega, ni ríe, ni regala abrazos, tan solo da regaños y grandes sueños,

utopías de lata que ninguno de sus hijos pudo conseguir porque él no estuvo allí,

para enseñarnos cómo hacerlo


estoy seguro, que otra hubiera sido la historia de mi vida si él no me deja tirado a los diez años con estas manchas en el alma que no soy capaz de despegar,... ni de ocultar

el tío Juan

a este hombre la abundancia lo persigue por las calles,
y la envidia cuando lo ve pasar cambia de acera


él lo sabe, y se juega su suerte en las galleras

pone en riesgo sus riquezas al tiro de los dados,

cuando no a sus mujeres en las tacadas del billar

con las cartas, o con el póquer


jugarse el destino a la suerte lo emociona

lo pone erecto, hechizado.


no tiene un amor

tiene sanguijuelas en su corazón:

mujeres que dicen amarlo,

que se lo besan y se lo chupan y

le rascan la barriga como a Buda

por dos billetes

un pasaje a Disney o a San Andrés y

la herencia,

la herencia que es mucha mi hermano.


dicen de él que tiene cuatro hijas, porque la descendencia

se le multiplica por cada polvo ebrio que se permite,


dicen, también, que todas las mujeres del pueblo quieren parir a su nombre

porque les gusta su panza de Buda, sus perfumados eructos y sus pies de Tarzán


a ellas les gusta - dicen - verse acariciadas por sus dedos gordos, toscos y tiernos.

acariciadas por sus retahílas y canciones de mariachi macho, de don Juan Tenorio

de gallero viejo.


la abundancia que persigue a este hombre no tiene explicación

es un hombre bueno, nada más.


a veces el diablo lo torea, lo saca al ruedo de la gallera,

lo excita, lo perfuma y le da de beber toneladas de defectos,


es cuando el hombre se ufana de pedanterías, avaricias, cobardías y hasta godo se vuelve,


pero en la noche, con la cabeza en la almohada y la mirada en las estrellas

y el recuerdo de su madre

vuelve a ser el bueno de siempre y se perdona y perdona hasta al mismo Lucifer.


a este hombre lo persigue hasta la abundancia del perdón

y hasta parece que un hilo blanco, de plata,

lo sujeta desde las patas de su cama

hasta la morada de Dios.

la tía María María

mi tía es una mujer alegre y de espalda trágica

-los hombres que la han amado perdieron la cordura y la suerte,

y ahora la salud y el prestigio, le son ajenos-.

pero no me importa, es mi tía.



mi tía tiene el cuerpo de reina y las manos tibias, como de ángel,

y cuando me acaricia el pelo

una burbujita de jabón se me arremolina entre las piernas,

y cuando me dice que estoy lindo y he crecido mucho

un tarro de leche se me cruza por las rodillas.


la boca de mi tía tiene colorines, babas limpias y dos colmillos seductores

una lengua blanda y tierna que se me enrosca en el cuello

después del almuerzo, a esa hora precisa que tengo para la masturbación.


mi tía tiene unos labios carnosos que se hinchan cuando me llaman

y se vuelven flor de orquídea cuando palabrea.


de la boca de mi tía brotan candelas, ternuras de arriero y una que otra idea de chica materialista.


mi tía es airosa, voluble, reflexiva, cristalina, barbuda y seductora,

algo bella y paranormal.


mi tía, ¡ay, Dios, mi tía!

es un diccionario abierto de emociones susurrantes, de suspicacias celestinas,

un manojo de suspiros y deseos incestuosos.


y ya le dije:

-tía, el cielo no espera a los amantes-.

de Bestiario familiar