Marcos Silber

Directorio Inicio
DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Nació en 1934, en Argentina.

Libros publicados

Ha publiado trece libros

Antologías

Está incluido en diversas antologías

Premios y distinciones

  • Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.)- Buenos Aires, 1968
  • Primer premio en Mérida, España, por Preposiciones y Buenos Modales
  • Finalista en Casa de las Américas, Cuba, por Thrillers
  • Primero y Segundo Premio en el Certamen Nacional de la Asociación por los derechos humanos (A.P.D.H.)
  • PrimerPremio Casa de la Amistad Argentino-Cubana
  • Primer Premio Publicación Editorial "La luna Qué"
  • Premio 1999-2000 Certamen Prosa Breve por Contextos (Radio Cultura)

Traducciones

Autor de la versión argentina de Raíces (teatro) de A. Wesker, editado por Nueva Visión.

Festivales

Invitado al Fetival Internacional de Poesía en Medellín, Colombia

Colaboraciones

Colabora con diversos medios del país y del exterior

Membresías

Integra La Sociedad de los Poetas Vivos
Miembro Honorable de la S.A.D.E.

.

Marcos Silber
marcossilber@fullzero.com.ar

POEMAS
CASABLANCA

						
Tal como entonces 
Ricky ordena:”tócala de nuevo, Sam” 
y Sam sonríe con las piedras de nieve en su bocaza; 
y sus dedos –tersos- llaman a las puertas 
de la memoria del teclado. 
Tal como entonces 
temblores de ángeles se ponen en el aire 
y nada se oye, nada. 
todo aparece así 
como película muda entre la niebla, 
con la historia, esa, 
como del otro lado de las brumas del tiempo, 
y el amor, ese, 
como sueño único, lejano. 
Tal como entonces 
Ricky ordena: “tócala de nuevo, Sam...” 
              
Solo, como nadie bajo la lluvia 
se muestra solo, derrotados los hombros 
y todo como entregado 
a la constrictora noche que lo cerca. 
Una mano no entra en el cuadro, 
la otra sí y apacible  
vuelca una tras otra las hojas del álbum. 
Un lado de la cara tampoco entra en el cuadro, 
la otra sí, y de tanto en tanto sonríe. 
Ahora se detiene 
y sigilosamente acerca los dedos 
que van y vienen sobre la foto 
como un reconocimiento una caricia 
un grato paseo, 
mientras vuelca la cabeza hacia atrás, 
y cierra los ojos, 
plácidamente, 
como un muerto feliz.
OCTUBRE

						
Es el amanecer; o el cierre de la tarde. 
No se ve claro. Apenas la silueta de él, 
doblada sobre la mesa de trabajo, donde escribe, 
escribe afanosamente, sofoca el papel, 
no perdona espacio alguno, ahoga todo blanco; 
y vuela, se ata al huracán y vuela; 
sopla el fuego y vuela, incontenible, clamoroso. 
Escribe, anota la hora 
de asalto al Palacio de Invierno 
y apunta: preservar las obras de arte, 
no disparar a mansalva. 
De pronto, domina la embestida, 
detiene la estampida de los caballos. 
No se ve claro. Apenas la silueta de él 
con los ojos fijos en el mar, 
un mar que no está pero que él siente y ve; 
un mar de inagotables armonías, 
de azules definitivamente calmos. 
Nadiezda Krupskaya avanza desde las sombras 
y pregunta: Vladimir Illich, 
no querrá usted tomar un vaso de té?

Selección de poemas del libro Noticias sobre el incendio en la nave mayor

Deambula la nave, extraviada se desliza 
por las avenidas del agua. 
nada se deja ver nada se divisa; 
ni un fantasma de capitán siquiera 
sobre la desolada cubierta; ni sombras 
de aquellos dorados guerreros; 
apenas un resto de ave de trapo 
al tope del palo mayor 
acatando los mandatos del viento.
Cada tarde, una campana de soledad 
Se deja oír cada tarde. 

Como oscura plegaria, se repite el ritual 
de las olas golpeando el bajo vientre de la nave. 
No se sabe hacia donde se dirige, qué estrella 
seguirá, cual el rumbo que acabará por elegir. 
Cada tarde, una campana de soledad 
se deja oír cada tarde. 
Encima debajo del horizonte 
un monte de viudas, como abedules de duelo. 
Nada las arranca de allí. 
Nunca más, tampoco, nada las florecerá.

              

Siempre es noche en los muelles, 
siempre es noche y los navíos van y vienen 
y se repiten y repiten en una inagotable 
imagen igual a sí misma; salvo el barco pirata 
que entra y sale sigilosamente 
sin que nadie lo advierta; el barco pirata 
que trae cartas, encendidas cartas de amor 
para la solitaria que aguarda entre la bruma 
al barco pirata que entra y sale 
sigilosamente de los muelles 
donde siempre es noche es noche siempre.

              

Finalmente dimos con la gran ballena stop 
persecución accidentada stop colisionamos stop 
todo es confusión y desconcierto stop 
y noche, una absoluta noche stop 
es una estepa de nieve la espantada cara del arponero stop 
el capitán cubre su cabeza con el capote de lluvia stop 
los tripulantes tiemblan todos los fríos 
y tiemblan todos los miedos stop 
de la habitación contigua llegan ecos 
de ráfagas que vienen y ráfagas que regresan 
como si el bombeo de un corazón de tren stop 
afuera estallan las risotadas las colosales de la presa stop 
y no hay manera de hacer callar al cocinero 
que más desquiciado que nunca, no deja de repetir: 
nos ha devorado ella nos ha devorado...
INTERROGANTES

						
Preguntó el niño: 
ayer, ¿la poesía, donde estaba? 
El hombre 
que tenía tratos con el mar, respondió: 
en tu sueño de anoche. 
Preguntó el niño: 
ahora, ¿la poesía donde está? 
El hombre: 
que tenía tratos con los cielos, respondió: 
en el pan que estamos compartiendo. 
Preguntó el niño: 
y mañana, ¿la poesía dónde estará? 
El hombre: 
Que también tenía tratos con el asombro, respondió: 
En la esmeralda que te aguarda 
Dentro del verde de los ojos 
De la mujer que te amará.

La inclusión de estos poemas de Marcos Silber en
Poéticas es una atención de Julio Carabelli