Mario Meléndez

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PALABRAS PRELIMINARES

PRÓLOGO DE UN SUEÑO CON ESPINAS

       El poeta es un ser esencialmente inadaptado, solo, abandonado a su suerte, especie de raza maldita y proscrita a través de los siglos. Su trabajo es oscuro, secreto, subterráneo, no expuesto a leyes de mercado, y por lo tanto no comercial. Un gran vago a decir del consumismo que a veces lo tienta sin buenos resultados. Pero el poeta existe, persiste, sobrevive, se abre camino a machetazos, tienta como una araña ciega el universo, donde extiende sus redes, agonizante. Y escribe, escribe, escribe para algunos que lo esperan con sus grandes orejas, para esos que lo esperan y que como él sólo tienen sus sueños. Escribe, corrige, corre, corre la maratón de la angustia convertido en el único fondista, el único que llegará sin pulso a la meta o quedará tendido en el trayecto, errante y deshuesado.

       Pero también están los otros, sus enemigos, son poderosos y no mueren, son peligrosos, no puede descuidarse, no puede darse tregua y menos detenerse. Allí estará la envidia, lo golpeará sin previo aviso, lo sacará desnudo a la calle para inmolarlo, le aplicará corriente a su sombra, lo morderá en el cuello. Allí estará el olvido, glacial y ceremonioso. Allí estará la ignorancia con su traje de novia. Allí estará el anonimato, el gran anonimato de las putas y de los mendigos. Todos contra él. Todos al unísono pero sin darle la cara. ¿Y el poeta? Nadie le cubre las espaldas, está solo, solo y herido de muerte, solo y desgastado e infinitamente solo. ¿Quién ayudará al poeta? ¿Quién repartirá su corazón? ¿Quién publicará su sonrisa para que esté menos solo?

       Entonces vendrán los primeros, unos cuantos, esos que le dirán “Estás vivo, vamos, nosotros abrazaremos tu sangre, nosotros derramaremos la luz de tu mirada por el mundo. Y tendrás que ser a pesar de todo, a pesar de ti mismo y de aquellos que te odian, porque estás esparcido en el eco de las noches desgarradas, y ellas, no te olvidarán jamás”.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Nació en 1971, Linares, Chile. Estudió Periodismo en la Universidad La República de Santiago.

Libros publicados

Entre otros:

  • Autocultura y Juicio, con prólogo del Premio Nacional de Literatura, Roque Esteban Scarpa)
  • Apuntes Para una Leyenda
  • Vuelo Subterráneo

Premios y distinciones

  • Premio Municipal de Literatura en Linares, 1993
  • Miembro de Honor de la Academia de Artes y Letras de Roma, 2003

Revistas y antologías

Sus poemas han sido incluidos en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y extranjeras.

Encuentros

  • Primer y Segundo Encuentro de Escritores Latinoamericanos, organizado por la Sociedad de Escritores de Chile (Sech), Santiago, 2001 y 2002,
  • Primer Encuentro Internacional de Amnistía y Solidaridad con el Pueblo, Roma, Italia, 2003

Otras actividades

Dirige, durante dos años, un taller literario en la Cárcel de Talca que dio origen al libro Los Rostros del Olvido (dos volúmenes) donde se reúne el trabajo poético de los internos. Actualmente es Presidente de la Sech, en la región del Maule.

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Mario Meléndez

POEMAS

TRAVESÍA DEL DOLOR

Tributo a Pablo de Rokha

(selección)
1

						
Entra tu rostro en la noche
como un murciélago de luto
De tu maleta salen estrellas
y abejas degolladas
Tu corazón es una pisada de buey
temblando de miedo y de frío
Tu esqueleto arde
en el crepúsculo de las avellanas
y los gorriones amarillos
Vuela hacia tu alma un ruiseñor
montado en la tarde
Entre sus alas 
guarda la ceniza de tu nombre
el rocío de tu llanto
que inunda el paisaje
con su dolor de océano vacío
y desolado
4

						
Dejas tu sombra sentada en un tren
y luego partes con tu equipaje
hacia la niebla de los días
En tus bolsillos aúllan las palabras
que nadie escribirá por ti
mientras las lágrimas de tus huesos
decoran el horizonte
con su aroma de tumbas
Caballos muertos galopan
por tu piel apuñalada
Caballos muertos devoran
la maleza de tu vientre
Cae la noche como un ladrillo
sobre el paisaje
y con ella cae el dolor que cuelga
de tus entrañas malheridas
9

						
Vuela tu nombre sobre el silencio
de las catedrales vacías
Tu voz se enreda
entre la carne de los templos
Bebes el cáliz amargo
del abandono y la indiferencia
Cuelgan tus palabras
de los vitrales malheridos
Echas agua bendita sobre tu piel
que se quema bajo los altares
Sangras en el murmullo de las oraciones
que se escapan de tu boca
Recoges las hostias
que se te incrustan en la memoria
como tábanos hambrientos
Haces gárgaras
con el vino sagrado de los siglos
Y con el pan repartido
por el Hijo del Padre
te preparas un enorme sandwich
y lo llevas en tus maletas
cargadas de viajes y de libros
10

						
Arrinconado por su propia sombra
Crucificado al gran madero de los siglos
Amarrado con alambre y con cadenas
Untado en estiércol
nadas en el vinagre
y en el orín de los amaneceres golpeados
Tu canto lleno de telarañas
resuena en el vacío de tu mano
Tu ombligo puesto en las vitrinas
mira los rostros que se apiñan
para apedrear tu sonrisa
de abeja quinceañera
Cae en la tarde
un jilguero muerto a tus pies
y tú le arrancas las tripas
para escribir sobre los muros
tu último poema
12

						
A Licantén regresarán tus huesos
Al nicho del que saliste
con los bolsillos hinchados
de eternidad y de tristeza
A la calle donde la noche se arrastra
cargando tu corazón al hombro
A la casa donde tus uñas crecen
como enredaderas
A la habitación donde te parieron
tres hienas riéndose de ti
Al ataúd del que saldrás otra vez
a vivir de la mano con la muerte