Marta Braier

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PALABRAS PRELIMINARES

      Ha dicho Heidegger que los poetas son los guardianes del fuego sagrado del hombre, los guardianes del Ser. Desde este punto de vista, la poesía rescata al hombre del vértigo cotidiano y lo devuelve a su ser nocturnal en el que anida la esencia.

      En cuanto al quehacer mismo, no se sabe bien qué ni porqué se escribe. Nos sorprendemos de lo que nuestra palabra poética devela, de ese silencio de fondo que encuentra su voz.

      Celebro ese arribo a la verdad, esa confluencia lúcida.

      Me entrego a la poesía porque me constituye.

      Ella es orilla y horizonte.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

      Nació en la provincia de Tucumán, Argentina, en 1947 y reside en Buenos Aires. Es Profesora en Letras, poeta, y docente especializada en creatividad y crítica literarias.

Libros publicados

  • Gestos de minué, Ediciones de Tierra Firme, 1999
  • Esta es la tierra, corazón, Ediciones Último Reino, 2005

Ensayo

Prepara un ensayo sobre escritura y creatividad (Trece Jornadas para un Taller Literario)

Premios y distinciones

-Tercer premio de poesía “Alberto Luis Ponzo” Universidad de Morón, 2002)
-Mención en el Concurso Internacional Letras de Oro 2004, Honorarte, por su tríptico “Sopla el día”

Antologías

  • Poemas y relatos desde el Sur, con prólogo de Aitana Alberti, Ediciones Carena, Barcelona, España
  • Sociedad de sueños, antología plural (cuentos)

Publicaciones y colaboraciones

Ha publicado poemas en diversas revistas del país y colaboró durante una década como crítica literaria en la sección Bibliográficas del Suplemento Cultural del diario Clarín (1976-1986)

Otras actividades

Dirige Talleres de Escritura y Literatura desde 1982 (narrativa y poesía).
Desde el año 2003, coordina el Taller de Escritura Creativa para Jóvenes de la Biblioteca Nacional de la ciudad de Buenos Aires.

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Marta Braier
mbraier@arnet.com.ar

Marta Silvia Braier
Ortíz de Ocampo 2561 14 “A”
1425 Capital Federal
Argentina
Teléfono: (54 11) 4802-7188

POEMAS
Mujer sentada

Pero sé que debo hablar de esa puerta,
en un hotel para turistas de la calle Cangallo.

Recuerdo con nitidez un finísimo rayo de sol
y las partículas del aire jugando con la luz.
( Ah el sencillo fulgor de una habitación en penumbras).

Estoy sentada sobre un sucio cobertor.

El conserje me entregó la llave de la diecinueve
y miró con cara de nada
cuando le hablé de tiempo de sosiego.

Cerró la puerta y me dejó queriendo comprender.

(Los mosaicos hacían muecas con su geometría).

Poco importa si por la calle pasa un hombre,
si hay una fábrica, un frigorífico, o muchos árboles.
Pero, el aire. ¿Entra por los pulmones, sale o permanece?

¿Qué hago, qué hago aquí,
en un cuadrado sórdido y ajeno?
Ajeno. Sórdido. Agujero del mundo, digo.

Sentada sobre un sucio cobertor.

De Gestos de minué

En llamas

¿ ... pero, cuándo vamos a despertar, Billy?
Aulicino

Sueño con cierto pudor
tomo siempre el mismo atajo
la misma calle oscura.
 
El venía en bicicleta,
                conversábamos.

Hay un caballo muerto
detrás de la ventana
y un pianista 
que no deja de tocar.

Uno esgrime razones,
tristes redes.

El pianista insiste con su melodía
y no deja de tocar, furiosamente
no deja de tocar.
Antes era fácil creer. 
El venía en bicicleta,
conversábamos.

De Esta es la tierra, corazón

Sala de espera

barco sin timón
      regresa la pena
mansa como agua en los pies

                  sin embargo
la historia se escribe
al borde de la cornisa

Es la torpe pregunta inacabándose
otra vez el apetito tenaz
la ventana abierta hacia la noche

_ponéle: un suceder de troncos en el río
pensamientos que no llegan a la orilla

y en la sala      nosotros
mientras una foto de enfermera
manda señal de silencio

De Esta es la tierra, corazón

Oh,Carol

sopla el día con todo su furor
cuando mirar la hierba es 
mirar la hierba

¿ Qué nos llora? Cae por los costados
aquel galeón del sueño

De añicos esta traza:
tarde o temprano
              se acaba por entender

que no hay tren de regreso

deja que la lluvia te moje la cara, baby 

El título está tomado de una canción
de Neil Sedaka (década 60-70)

De Esta es la tierra, corazón

11 de diciembre

a Horacio Vaccari

un suave aroma a caldo
andaba por la casa 

                    te doblaste 
quizás buscando apoyo

            y en lento jadeo
subiste a la habitación

          acostado bocabajo
no pensaste nada más

Recuerdo la blancura de tus pies
     habías dejado la puerta de calle entreabierta
.
Vi un niño solo jugando a la pelota.

en la cocina el caldo se secaba

De Esta es la tierra, corazón

Nana para tía Elvira

ropa blanca en mis sueños (trapos)
lejos de tía Elvira
               que planchaba camisas
con la puerta entreabierta
en la dulce penumbra del atardecer

ropa blanca en mis sueños (trapos)
lejos de ella (Ella)
que nada sabía
del ruido de mástiles
balanceándose al viento
en la dulce penumbra del atardecer
                  ¿qué sabía?

Ropa blanca trapos
mástiles  mástiles  mástiles

De Esta es la tierra, corazón

La Terraza

Anoche vino el sueño a herir
cuando ya poco sabemos
del agua clara irrenunciable

Subíamos a la terraza
a contemplar el mundo

Hoy ni alcanzo a verte

(los hombrecitos de Magritte
caen con sus paraguas
desde el lluvioso cielo)

un sol despiadado 
se pierde entre los árboles
 
Pero, vamos. Hay que andar la calle
y el empedrado irrita

Anoche vino el sueño a herir

Eso es todo: la sed 
apagándose   apagándose

De Esta es la tierra, corazón

Las cosas

Las cosas están limpias, ordenadas...
Drummond de Andrade

“Las cosas están limpias, ordenadas” 
 -dice Drummond-. “Hay una luz encendida”

Pero algo huele a peste
en la selecta biblioteca

Cirugía mayor
-reclaman los de blanco
(Serio el facultativo)

“Las cosas están limpias,ordenadas”
-dice Drummond- . “Hay una luz encendida.”

Ave María Purísima
-claman las religiosas.

Y el mal olor
entra por la puerta entreabierta

     un animal informe 
     ha ganado la calle

Argentina,diciembre 2001

De Esta es la tierra, corazón

La carcoma

en la madrugada
sube por las calles
un lied de Schubert

        sube   baja   gime

es Ella otra vez.
                        Canta

entre cartones canta 
en una lengua extraña

     y corre baba, ¿oís?

un himno grotesco
      mece la ciudad.

De Esta es la tierra, corazón

Naturaleza muerta

La luz de la cocina
ha menguado esta mañana.

En el centro de la mesa
la dulce jarra. Sola 
con su justa medida

     pero si nos acercamos
un aire indefenso y tibio
ronda.

Esta jarra te sobrevive, papá,
con su simple manera 
de estar en el mundo.

De Esta es la tierra, corazón

C´est si bon

el piano
dejaba oír suaves notas 

     y la casa latía.

Era cierta la tarde
en la ventana.

                  Ahora
todo es precario, leve, azaroso
bellamente humano.

    Acaso
el peso de mi cuerpo
sea la única certeza.

Esta es la tierra, corazón:
                                    hebras de luz
un acorde sencillo.

De Esta es la tierra, corazón