Omar García Ramírez

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PALABRAS PRELIMINARES

La Poesía

Definir la poesía desde cualquier perspectiva es una tarea imposible pues no se puede encasillar y delimitar un arte de riesgo vasto y profundo. Se ha podido conceptualizar sobre la novela, el cuento y otras disciplinas literarias porque carecen de la columna vertebral que permite que la poesía sea: Su misterio. Se podría, sí, expresar un sentimiento sobre ella siempre que no suene a cliché, a déjà vu.

La novela, el cuento, el ensayo y el género periodístico son disciplinas literarias que han sido analizadas y, gracias a ello, se ha escrito abundantemente sobre su propia condición de género. Incluso se han trazado caminos, cánones y fórmulas más o menos exactas que han depurado y centralizado los objetivos y los medios estéticos de las mismas, mostrando la experiencia literaria como objeto y sujeto de su arte.

Más allá de que varios autores han reflexionado seriamente sobre la poesía y se han escritos algunas ars poéticas memorables, la poesía siempre exigirá una soledad donde deben de coexistir las lecturas y la experiencia de quien escribe. Además, el poeta sabe que, si bien el poema surge de su interioridad, es deudor de todos los grandes maestros, verdaderos magos de la poesía universal. Por lo mismo, si se me pregunta que es la poesía, diría que es la aspiración no siempre lograda de ir, con los más condensados medios, a lo más hondo de la condición humana. Un poema vallejiano nos dice más de la soledad del ser que veinte tratados de filosofía. La poesía conlleva, por lo tanto, el verdadero lenguaje. Un lenguaje depurado, ofrendado por el poeta en su condición de buscador del verbo ardiente, dilucidador o conmovedor, arrebatador o escéptico, aún en las formas poéticas más coloquiales y prosaicas. La poesía como laboratorio del lenguaje es siempre una aventura de cara al mundo y a la vida, se entrega despojada y desnuda al espíritu, al intelecto y al corazón del lector. O se deja libre, al aire, como una ofrenda luminosa. Es precisamente en su desnudez donde reside su fortaleza y su fragilidad.

La poesía es uno de los géneros más difíciles de abordar. A pesar de que la experiencia literaria y las técnicas de escritura ayudan a parir un poema, nunca podrán engendrarlo. La naturaleza misteriosa del poema, a contrapunto del cuento y la novela, hace la diferencia. Los surrealistas, basándose en el ente de razón más brillante de Sigmund Freud, el inconsciente, se internaron en esa zona donde habita una realidad más cercana a lo que se entiende por tal, la que se muestra codificada a través de imágenes y palabras.

La poesía puede llegar a ser la literatura del próximo futuro por sus posibilidades conceptuales, estéticas, visuales, y su universalidad simbólica, pues es un mecanismo de alta graduación evocativa que utiliza la imagen como un fotógrafo su cámara, enfocando y disparando, tratando de encuadrar, midiendo velocidad, obturación y gradación del diafragma, disparando mecánicamente y sin titubeos y, por último, trabajando en el revelado mediante una labor paciente de alquimista en el cuarto oscuro de la soledad, donde se forjan y fijan esas imágenes delirantes, angustiosas, humorísticas, negras o rosas. Con paciencia y lentos tiempos de decantación y depuración.

La poesía contiene imágenes que pueden ser atrapadas y fijadas por los medios clásicos de todas las épocas. Los ordenadores facilitan la tarea, aunque no van más allá de ser una herramienta auxiliar en la fijación, desarrollo y transmisión del poema. Su don es convocar el asombro ante las ideas, limitada por lo fugaz del pensamiento y la imposibilidad de plasmarlo con palabras. Es por ello que en la poesía está el arte del façonnage en su más alto grado. La metáfora, en especial, se acerca a las artes que se ocupan de la imagen, no queriendo significar con ello que la poesía sea una forma icónica del lenguaje. Antes bien, en los albores del habla de los pueblos y de todas las culturas del mundo, la poesía fue el apoyo para reseñar y dibujar sus sueños, mitos y epopeyas. Luego, cuando la desmitificación se hizo una realidad por el arte producido en factorías y la reproducción mecánica -de la que habló Walter Benjamín-, el arte se volvió hacia dentro, y en esa introspección nació la poesía existencial, expresionista e individual, como auténtico territorio de la libertad y reducto final del hombre, en guerra frente a un mundo que trata de reflejar su condición de Dios mutilado y hambriento, en un planeta cuya marcha atenta contra el espíritu del ser. Muertas ya las utopías, abolidos y proscritos los discursos humanistas, es la poesía la que levanta las banderas de resistencia y grito. Es por ésto que hoy, más que nunca, la poesía es la que convoca, reúne y fortalece desde la soledad e individualidad de cada voz.

La poesía siempre ha sido el arma de choque de las vanguardias. Sin avanzadas literarias no hubieran podido desembarcar las huestes renovadoras a las playas hostiles de las estéticas al uso. Épater le burgueois fue sólo el mascarón de proa que traía detrás la carga estética de todas las vanguardias del siglo pasado: cubistas, futuristas, dadaístas, impresionistas, minimalistas y expresionistas. La fauverie de todas las pelambres siempre lucieron el terciopelo negro o la camisa roja de la poesía, por lo se podría afirmar que -en muchos momentos- la poesía fue la piedra de toque, la piedra cimentadora, la piedra filosofal, la piedra ceraunni, la que golpeó y trizó la vidriera social del gusto adocenado para luego quedar con sus manos sin culpa.

Ahora que vivimos épocas áridas en el campo del arte, que se transita por un desierto de centros comerciales y parques temáticos donde las instalaciones inocuas son partes del paisaje, que se reinventan nombres para viejas fórmulas literarias y estéticas, compartimos épocas propicias para la poesía; la poesía goza de una salud envidiable ya que es como la mala hierva que no muere, y como la buena hierva que se fuma y lleva al sueño, al delirium tremens o a la revelación personal o mesiánica.

Poesía virtual, mínima, poesías de sofwardflash, poesía animada, poesía gutural, poesía monosilábica y dodecafónica, poesía cacofónica y radio-cinética, poesía de alcantarilla y underground, poesía de fanzine, de pasquín y de zamistdat, poesía mítica, mesiánica y libertaria, poesía antiimperialista, antiglobalizadora y anti-poesía. Poesía, al fin de cuentas, desde la cabeza a la cola, redescubierta, bañada en nuevas piscinas conceptuales, bautizada con nuevas marcas y slogans por todo los intelectuales, académicos y filósofos reseñadores del mundo, que ahora disponen de la intertextualidad muy al uso de l’avant garde mediática, para reseñar y saquear sin rendir cuentas a nadie, ni siquiera al pasado. La caja de Pandora con cara de pantalla de TV, se balancea en la red y deja por los cuatro costados, poesía buena, regular y mala, poesía rosa, roja, violeta y negra. Poesía estática como un grito frente a un muro de las lamentaciones, poesía furiosa y desbordada como un río en la crecida del invierno, poesía lírica, oriental mínima como:

“Loto
Invitación
A un beso de agua”.


Poesía situacionista, e internacionalista. En el metro, en la calle, en los buses, poesía de oficina, de cama, de consultorio, poesía velada y soterrada, de sanatorio, poesía libertaria y anarquista, poesía a todo dar, ramificándose por las autopistas virtuales, consecuente, oportuna, poesía a la velocidad de la luz; poesía de bites, de chips, y alada, y de garra como un griffo de neón.

Un texto poético puede escribirse en un día, pero también puede madurar a lo largo de toda una vida, –“una vida para pulir un verso”– decía Valencia, un poeta colombiano, parnasiano y simbolista.

Larga vida a la poesía, Katana afilada y segura como un haiku, que rompe las entrañas de un guerrero samurai bajo la luna de agosto. Gusano luminoso que se renueva y se fortifica en las entrañas de los cadáveres exquisitos de antiguos y modernos ejecutantes literarios, para convertirse después en mariposa eléctrica que vuela iluminando las noches azules y negras del imperio del silencio.

Madrid, Septiembre de 2002

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Poeta de la imagen y la palabra, nace en noviembre de 1960 en la ciudad de Armenia, Quindío. En la ciudad de Bogotá vivió durante la década de los ochenta y realizo estudios de bellas artes en universidades públicas y en talleres de reconocidos maestros como la ceramista Gladis Camelo en su taller del bosque izquierdo. Participó de los talleres literarios de la casa de Poesía Silva en la Candelaria, bajo la dirección de Harold Alvarado Tenorio. En los años de 1991 a 1996, realiza varios viajes a diferentes países como España, Suecia, y Suiza, en donde muestra su obra pictórica en más de 20 exposiciones individuales y 30 colectivas, al tiempo que lee sus poemas y publica en algunas revistas y fanzines de colectivos artísticos latinoamericanos en Suecia y en España. En 1997 visita Cuba, en donde adelanta estudios de cine de animación, en el Instituto cubano de artes cinematográficas "ICAIC" de La Habana durante seis meses, bajo la dirección de Juan Padrón, a la par hace un video documental sobre la vida de los artistas outsiders y undergrounds de La Habana en compañía del cineastas independientes cubanos y colombianos como Mikel de Hierro y José Miguel Restrepo; a la vez que comienza a publicar en diferentes suplementos literarios de la región del viejo Caldas. Actualmente adelanta estudios de investigación en cinematografía de animación por ordenador, a la par que escribe y pinta. Hace parte del colectivo artístico "Arte en Movimiento" que agrupa artistas europeos y latinoamericanos residentes en la ciudad de Madrid.

Libros publicados

Poesía

  • Sobre el Jardín de las Delicias y otros textos terrenales, Colección de autores risaraldenses, 1993
  • Urbana geografía fraterna, Colección de la Biblioteca Pública de Pereira, 1997

En Internet:

Cuento

  • Tu negra sonrisa bajo la boca del lobo, Bogotá, 1988

Novela-comic

  • La dama de los cabellos ardientes, Fondo Mixto de Cultura del Risaralda, 1996

Premios y distinciones

  • Primer Premio de Poesía por Sobre el Jardín de las Delicias y otros textos terrenales
  • Primer Premio de Poesía por Urbana geografía fraterna

Inéditos

Poesía

  • Fragmentario del fuego

Cuento

  • Metropolitanos

Novela

  • La ciudad y la carroña



Omar García Ramírez

José de Cadalso 130, Piso 11, F
C.P. 28044 Madrid, España
Teléfono 915092888

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Omar García Ramírez
OMGARATZ@hotmail.com

POEMAS
CANCIÓN PARA UNA EXTRAÑA

						
Digamos que era una mujer 
pequeña y dura 
con ojos verdes grandes y huesos blancos 
largos 
como calles angostas trastabillantes, 
que sacaba la lengua roja de tabaco 
entumecida 
bajo un invierno que no pasaba sobre el otoño, 
bajo un invierno avaro, 
que no se decidía a soltar la nieve 
y tenia cabellera de niebla pesada y smog 
de ideas ateridas. 

Que la falda negra estaba sucia y el 
ruido de la gran avenida le tenía sin 
cuidado, porque ella no tenía oídos para el mundo 
sólo  ahusados y afilados garfios  
de  emperatriz china de los 
que se servía para conseguir favores; el 
pan y la cerveza, la siesta bajo la lluvia. 

Que venía del este, 
por que del este es 
de donde vienen los sueños rotos, 
o mejor 
los sueños que no maduraron, como: 
–Muchachas inclinadas y heladas en el
surco de las sandias y  flores rojas–. 

Que había besado bocas que crecían 
dentro de un vino duro y atroz 
de ciudadanos sin nombre y sin papeles 
y que ponía cara de lagartija dura y verde 
sin hacer ascos, sin mover los ojos. 
que tenia las costillas más flexibles de la calle 
y la piel blanca, blanca, blanca y amarilla 
de una doncella balinesa  en espera del verano, 
por que ese estar así, 
de norte a sur, 
caminando sobre zapatos -oferta- de 
supermercado y con la 
cartera del “Todo a Cien” y la soledad 
como una muñeca rota debajo de la 
mesa, en la pensión de barrio, obliga a 
tensar en forma el corazón, 
casaca a la intemperie, 
ritmo de tambor resfriado 
cabello corto y rubio de eslava en la redada. 

Es así que las cosas pasan de pronto, con 
una fugaz algarabía,  un olor de tabaco, 
auto-ciudad-alrededor 
nunca en el centro 
(esas cosas pasan siempre en la
periferia, en los callejones de hoteles 
baratos). Siempre en el centro bajo la 
yugular cerca del pecho. 

  Tu sonrisa. Luego la cama y un 
refresco de cola para paliar el sueño y la 
sed. 
(La sed del animal urbano es dulce y 
seca como un corazón que se agita sobre 
una 

Platito de café en la mesa del mantel 
verde)

Un curva de trasero duro ahora, 
entregada a la longitud de una 
mansión, una ventana de cortinas 
viejas y cerca una casa de un poeta 
tropical en el exilio. 

Así tu muelle de luz 
Vientre duro de Rumania 
Flaca condesa de Sevastopol 
con aretes chinos y cartera de Taiwán 
y un beso que rueda debajo de la ducha 
caliente y un poco de metal y papel que 
arde como 
cuando uno tiene que salir a buscar el 
sol pequeño 
que muere cada tarde dentro de la 
cinta negra del estómago 
ceniza pequeñita en la boca, 
sin palabras. 
                           2
A través de un rayo 
venía tu voz cortada por un relámpago 
de tribu 
de la estepa urbana, 
una lluvia que caía y se perdía detrás 
de una vitrina 
Y una cabeza de cordero muerto 
que miraba un sol apagado y moribundo, 
una cabeza de cordero muerto esperando 
un cuchillo o una boca, 
una mano 
de ángel con overol 
ensangrentado apartaba la vista, 
cerraba el firmamento 
y nosotros caminábamos, corríamos, 
reíamos.... 

Complicidad de haber visto lo mismo en 
un idioma que se inventaba día a día 
tras una calle, delante de una 
cerveza... 
Y tenía el gusto por la palabra oliva y 
tenía el cuello de un cisne 
que agitara su torso al libre vuelo 
a la sangre desatada en la cuchilla. 
Un idioma quebrado de iletrados 
de analfabetos, exiliados, e inmigrantes 
que se hablaba sin documentos 
y que traía esa clandestinidad fresca de 
las fronteras. 
         de tome y lleve 
                  de recoja y váyase. 
                           3
Yo no pensaba gastar todo mi amor en 
tu cintura 
Yo pensaba gastar todos mis duros en tu 
cuello 
Ni perder mi escasa fortuna en la 
desgracia de una balanza ruinosa 
con fantasma de crêpé y muselina 
yo pensaba caminar de espaldas por el 
mundo para poder saltar sobre tu lomo
de cierva y revolcarme enlodado hasta 
la aurora. 

Pero qué le iba a hacer si eras mi droga 
sin receta, mi papeleta de sueño 
piel del alarido 
que nos queda dentro de 
la risa que gastamos franca y rota 

Sobre la ciudad sin beneficio 

Sin caridad, con hambre y sin olvido.
                           4
La ciudad era una 
herida sobre la cara de un señora 
hermosa. 
Una balada de hielo 
sin río, sin arteria 
sin maletín de amor y sin un mapa. 
Sin un cofre secreto, sin un amigo 
canalla. 

La ciudad sin ti, era 
     desierto ruidoso de máscaras 
         que flotan sobre una calzada 
              de un café sin esperanzas y sin fuego. 

Y luego estaba esa esquina tuya abandonada 
sin pisadas, 
llena de carteles contra una pared 
cruda, 
como sin un día hubiesen bombardeado 
los 
cánticos del recuerdo.
                           6
Unas monedas no bastan. 
No cortarán el cuello del silencio. 
No abatirán la morada del recuerdo. 
No limarán las asperezas del fuego. 
Ni fundirán el hielo de un pozo seco. 
Una monedas no bastan, no sobran, no 
hacen falta, 
era tu beso de dracma certero y ese canto 
de dientes de ardilla urbana, 
contra el mazo de rosas y el cemento. 

Ahora que te has ido 
las calles son lo que no fueron,
            el grito duro 
el fuego del exilio y un trotar dentro del 
hueco. 

Y caminar dentro del ruido. 

Y tambalearse dentro de la cartografía y 
la nomenclatura y la oferta cultural 

y el transporte y el deseo 

y este teatro callejero sin máscara y sin 
público. 

No está tu voz y tu sollozo,  ese agonizar 
de mujer en el ojal de un viento negro 
         De un volcán alterado 
                  De invierno de febrero. 

Digamos que era mujer hermosa, 
                  que venía del este 
en donde han muerto los sueños 
y en donde le colgaron una cruz a la 
utopía. 

Digamos que era mujer 
con  cabello corto,  luna-punk 
desmelenada, 
que no hablaba nada 
         de español, 
que vino 
a buscarse la vida y no encontró nada 
sólo el amor. 
Pero eso no importa 
lo que importa es el poema 
         herido, sin vuelo, 
                   canción desolada en la calzada.