Roberto Malatesta

Directorio Inicio
PALABRAS PRELIMINARES
                       "La poesía debería ser algo grande y discreto"
											                                                                         John Keats
	"¡Qué hermosas son las flores recatadas! ¡Y cómo perderían su belleza si se
precipitaran al  camino gritando "¡Admírame soy una violeta! ¡Admírame soy 
una prímula!" la poesía debe ser algo que entre en el alma y no la sobresalte o
asombre  por sí misma sino por su tema"
 									                                                                   		    John Keats
(y otra vez)
					                                        "La poesía debería ser algo grande y discreto"

Nunca traté de definir ni escribir acerca de la poesía sino tangencialmente, se trata de algo que siento muy de cerca, y uno no ve bien lo que está cerca como para dar explicaciones, simplemente lo siente, está en eso; para hacerlo, para hablar—sobre— la cosa, habría que tomar distancia, lo cual me resulta poco menos que imposible, puedo sólo esbozar algunas aproximaciones valiéndome de lo que han dicho otros muchísimo más grandes y sabios que yo.

Con el tiempo creo haber encontrado ciertos caminos, como por ejemplo los párrafos que preceden este comentario, tomados de ese monumental libro que ha escrito Cortázar sobre el poeta inglés. De todas formas no creo que haya un camino, y particularmente, siempre trato de dejar una puerta abierta, escribir algo que me sorprenda, que me desafíe a mí mismo. Leí de Gelman "el poeta cuando descubre la máquina de hacer poemas debe romperla", es cierto, aunque yo no utilizaría el término "romper", la poesía deber ser permeable, nunca solidificarse, estar atenta a los cambios que operan en el ser, dice Brodsky algo así "un poeta puede no escribir de acuerdo con su tiempo, su época, su nación y ámbito territorial en donde le toque vivir, lo que no puede dejar de hacer es escribir de acuerdo a su edad", la poesía es vida no escritura.

Particularmente tomo la palabra tal cual es, no trabajo con el lenguaje, no experimento, me interesa la mirada, la visión, el ángulo que puede cambiar el aparente significado de una palabra, me interesa la luz sobre las palabras. Otra cosa, dije que la poesía debe estar atenta a los cambios, pero no significa creer que la poesía progrese con el tiempo, "progreso" es un término que no le compete. No creo que la poesía pueda volverse contra la poesía, esta idea que hoy parece tomar cuerpo, no es más que signo de impotencia y desgaste. Tampoco creo que la poesía se agote, prueba de esto es que toda esta tecnología que nos rodea no puede más que abrirse a ella.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Nacido en la ciudad de Sta. Fe, República Argentina, el 27/12/61.

Libros publicados

  • "De las Cosas Blancas" Ediciones Mainumbí, 1984
  • "Casa al Sur’’ Ediciones Mainumbí, 1987
  • "La Prueba de la Soledad" Ediciones de la Universidad Católica de Sta. Fe,1991 reeditado parcialmente por ediciones del Arca del Sur, 1995
  • "Del Cuidado de la Altura del Níspero" Ediciones delanada, 1992
  • "Las Vacas y otros Poemas", Ediciones delanada, 1994
  • "Flores Bajo la Lluvia" Ediciones del Dock, 1998
  • "Antología esencial" (textos 1987-1998) publicada por la biblioteca virtual Beat 57, dirigida por el poeta Sergio Rigazio beatcincuentaysiete@hotmail.com

Algunos premios y distinciones

  • 1er Premio Municipalidad de Santa Fe por libro inédito "Las Vacas y otros poemas", 1993
  • 1er Premio en Poesía año 1995 otorgado por la revista Literaturprojekt La Belle- Alemania.
  • 3er Premio- "Poeta en Nueva York", Nueva York (USA)

Traducciones

Parte de sus trabajos fueron traducidos al alemán por Renato Vecellio, y publicados en revistas literarias de Austria y Alemania.

Colaboraciones

Colabora en diarios y revistas del país, y forma parte del consejo de poetas de la revista "OMERO poesía"

.

Roberto Malatesta
rmalatesta@ciudad.com.ar

POEMAS
INCONCLUSO

						
Conozco (entro y salgo de)
un viejo poema
inconcluso,

dice algo así:

"pequeñas 
flores naranjas
visitadas
por
abejorro negro."

No soy su autor
puesto que,
como lo he advertido,
aún no está terminado,
por lo tanto
tampoco se ha concluido
su autor,
(aunque en este caso
exista la ventaja
de saber
quien ha de ser).

Entonces
sobresale la idea
de que el autor
también
se edifica en el poema.

Cuando lo termine
se los mostraré
diré:

-he aquí mi poema concluso-

No sé si para entonces
seré más feliz.

No está del todo mal
saberse custodio
de un poema inconcluso.

Pero prosiguiendo
con el cómo
de su resolución
puedo precisar
que
básicamente
ésta se reduce
a un problema
(a todo esto,
acepto ayudas,
la poesía de un autor
también es 
la poesía de sus amigos,
entonces:
el poeta es
uno que es plural)
El problema,
en eso estábamos:

¿cómo decir lo que se oye
en aquello que se ve?

La solución propuesta sería:

«Zumbido negro sobre naranja»

Pero no me tiene del todo
satisfecho,
me quita,
me induce
al sueño:

              sueño naranja y negro

que se va y regresa
como el abejorro.

Otra sección,
agregada a posteriori,
no menos fundamental, 
se preguntaría:

¿La poesía –toda-
se compone
de obras inconclusas?

y  luego

¿A fuerza de fracasar
qué es el fracaso?

¿Pero porqué esta sección,
qué importancia
tendría
en un poema ya
concluso?

¿O es que acaso
he desistido
de arribar
a su punto final?       

¿Acaso el proyecto
sea
la construcción
de un poema
que permanezca inconcluso?

Quién sabe.

Quién habría de saberlo...
 
SOL

						
El mismo sol, esquirla en mí.
El que quita la humedad de las semillas
puestas a secar en un pocillo sobre la arena.
El mismo sol que en la tarde aureola
el germen que regresará
de la muerte a la luz, y puede
con las arrugas del lenguaje,
con las colonias de sus melancólicos vicios.
El mismo sol si metido
en un pocillo de café
o sobre la hierba
abierta al cielo,
o en mi sangre,
canto en mí;
el mismo sol, el mismo cielo.
 
EL MEDIODÍA PARECIÓ QUEBRARSE EN UN TRUENO

						
El mediodía pareció quebrarse en un trueno.
La tarde, como en un cuadro de Bruegel,
transcurre a oscuras mientras yo en su seno
me guarezco. Afuera zinnias, del largo letargo
del sopor buscan alzarse.  Cuando al fin
la lluvia llega, bajo el filo de una tenue luz,
pisándome la sombra, renuevo votos de silencio.
 
BAJO LA LLUVIA DEL SUR LAS ZINNIAS ALCANZAN

						
Bajo la lluvia del sur las zinnias alcanzan
a tañer cuerdas por sobre el color de marzo.

Marzo huye con el agua del verano 
y baja las gradas en donde esperan ocres
alimentados de cenizas de hojas.

Bajo la lluvia las zinnias, su alma en suspenso,
criba la soledad de patios cercados
por tapiales que han oscurecidos
los diminutos grafismos del musgo.

La palabra soledad, limpia y acerada
bajo la lluvia brilla como un astro

lejano, frío y fuerte.
 
LAUREL

						
Lo alto del laurel.
La altura 
de la última rama del laurel
respira otro aire
que mis huesos anhelan.

Mis huesos quebrados,
mis dolores adosados a los huesos,
mi paciencia y el aire
de la última rama
se desean.

Un deseo alto como el laurel.
Una palabra limpia
como la altura del laurel.

El pozo en donde me acuesto.
el río en que lavo mis vendajes.
La sangre que corre por el río
lleva impresa la imagen 
de las últimas ramas 
del laurel.
 
DIEZ MIL PINOS

						
Los diez mil pinos que oyó Li Po en el tañer del laúd del Monje Chun
no eran la gracia del verdor alzado
allá en las laderas y valles del oriente,
no el paisaje de una tierra añorada desde la distancia
a la cual la música arranca del territorio que linda al olvido.

Li Po oyó los vientos de su corazón y así
interpretó los corazones de su tiempo,
allá en Szechuan y sus alrededores, –no es posible
conocer los lindes de los círculos en el estanque claro,
se parte del misterio
que origina el impulso sobre la piedra,
los círculos concéntricos del agua
abarcan todo el lago-.

"Mi corazón se purifica como el agua que fluye"
cantó Li Po, y fue acertado referir a los diez mil pinos
elevándose sobre eras de error, inalterados.

Cantó Li Po su palabra viva
y el lamento del viento entre los pinos se interpuso
entre mi lectura y el silencio:
ráfagas, quizás todo el poema más allá de las palabras:

Espíritu vivo entre letra muerta.
Szechuan y sus alrededores.
 
MOLINO

						
Sobre el verde místico de una mañana de niebla,
como una aparición:  un molino;
si nos acercamos a destrabar
la palanca que acciona el mecanismo de sus aspas
chirriaran en nosotros como almas
liberadas de un oscuro tormento.
El olor animal todo lo sume
en una infinita paz
de un mundo recién creado.
Pero ¿qué es un molino?
venimos de la ciudad donde todo zumba
y el óxido es execrable.  ¿Cuánta agua
necesita un molino?  Quizás
tanta como sueños necesita  el hombre
y verdor para brillar más alto,
y viento para crujir como un loco, y paz
para arder bajo la luz.
Un molino, acaso un espejismo tan real
que cuesta tiempo y paciencia habituarse a él.
¿Es todo esto un molino?
Al menos comienza así:
un nudo de poesía
que no nos atrevemos a desatar
de un solo tirón,
una inmensa cuestión plantada
en las orillas de una gran lejanía.
 
EL BUEN COLOR DEL DÍA SOBRE LAS HOJAS

						
El buen color del día sobre las hojas de acelga
castigadas por largas lluvias y langostas.
Hoy es el color del sol, y recuerdo otros ritos,
los perros se desperezan echados en la hierba,
nosotros despejamos nuestras mentes que aguardaron
tanto tiempo guarecidas en nubes dolorosas,
tomamos mates junto a tapiales laureados por el musgo,
remamos en la luz y tenemos el buen aroma del día a nuestro lado.
Puede que mañana sea mejor, al menos igual, o quizás no tanto.
De todas formas la langosta proseguirá con su tarea,
comerá sol, mientras el musgo
morderá el ladrillo rojo que guarda nuestras casas.
Esperamos que este aroma no se vaya,
nos devore con paciencia
y se preste, al fin de la jornada inevitable,
a despedirnos envueltos en el color del sol
que captura el aire y enardece la tierra
cuando las lluvias cesan.
 
EL MISMO GRITO

						
Con vehemencia regreso
día tras día a la palabra
que repare
la roída armonía.

Un sueño del destino se desprende
si una evanescente metáfora
cubre el mar
del abrir y cerrar los ojos.

Una y otra vez pido
a la materia pura y a la impura.
       
el mismo grito:

la insistente locura
que me salve.

Si la palabra fuera del tiempo arde
el alimento es el asalto.

Esta tenaz vehemencia me sostiene.
 
ESTÉTICA

						
Trepado al techo de la casa de mi abuela
se podía observar un desparejo
paisaje de techos de oxidado zinc.
Algún que otro tejado y árboles surgiendo
del centro de los patios que parecían huir
a los remotos países del cielo.
Pero eran los techos de zinc al atardecer
los que atrapaban el centro de mi atención,
realmente era hermoso contemplarlos
y cuando un aire fresco golpeaba mi cara
tocaban en mí cuerdas para la música,
o los ruidos, desde donde nacerían las palabras.
Eran mi concepción de la belleza,
un cuadro que podía delatarme.
Hoy sin levantar los codos de mi mesa
observo ese paisaje de mi infancia,
lo que permanece silencioso, aquello 
que se corresponde con el óxido
no espera respuestas sino arte,
una escritura áspera de zinc.
 
ES LA CASA Y EL VIENTO LA ATRAVIESA

						
Es la casa y el viento la atraviesa,
trae cantos de la tierra, trae los cantos
del mar. El viento es como un pez, es pájaro,
es un hato de sueños desatados.



Pasa el viento y la casa es una tienda;
no te engañen sus sólidas paredes
sus sillas quietas, su centrada mesa
el sosegado cauce del jardín.


La casa es una tienda dice el viento
y pasa; siempre pasa como un pájaro,
como un pez.  Es el cielo y es el mar.



El viento y las canciones de los hombres,
el viento sin raíz pero con celo
por todo cuanto fluye en libertad.
 
A LA PRIMERA LUZ DEL ALBA

						
Inmerso en la primera luz del alba,
abiertos los dubitativos ojos
tras los que aún se mueven los despojos
de los sueños. Ver tu rostro me salva.



Echada en la espuma de un mar naciente
de mí absolutamente ajena, mece
tu respiración deseo, que ofrece
y que niega, en su ir y venir ausente.



Despertarme en tu belleza. Quisiera
morir.  Partir envuelto en tu perfume.
morir es despertar en lo que uno ama.



En tu calor extraviarme. Quisiera
matarte. Verte embebida en mi llama.
no querer lo que quiero me consume.
 
LA FUERZA DEL ASUNTO

						
A primera vista creí que se trataba
de un papel o una bolsa de polietileno
en suspenso a una altura un poco mayor 
que la de una casa de dos pisos.
Tras una nueva mirada me sorprendí:
aquello era una garza de las grandes
o quizás un tuyango;
volaba muy alto y el sol de junio
bruñía al azul como a una piedra,
no tuve objeciones en que debía
de inmediato escribir un poema
aunque la inspiración me faltase
y sólo contara con el tema.
Comprendí que todo lo que dijese
se apoyaría apenas en las palabras,
todo cuanto dijese debería
descansar de las palabras y verse
subyugado por la fuerza del asunto.
 
EL VIENTO TIENE ALGO QUE DECIRNOS

						
El viento tiene algo que decirnos esta noche.
Si no le oímos será porque creemos demasiado en nuestros asuntos.
Será porque confiamos en que nuestras tristezas o nuestras preocupaciones
llegarán a algún sitio. Pero el viento pasa y nunca llega.
Nos hemos acostumbrado a un mundo demasiado seguro,
y si no vemos el fondo de cada cuestión no nos damos por satisfechos,
pero no hay fondo, y las cuestiones no importan.
La seguridad es lo que nos desvela, pero el viento,
el viento tiene algo que decirnos hoy.
No nos ponemos de acuerdo en nuestros desconciertos
y el viento pasa y nos dice algo que lleva nuestros nombres,
el viento que pasa y nunca llega.
 
NINGÚN PERRO

						
Ningún perro se resiste a un hueso
pero los chicos tienen hambre en este país.
Por la noche se oyen ladrar
a los perros que no han comido
pero los chicos son hijos del silencio,
los ves en el olvido de los caminos polvosos
o en las urbes mugrientas,
quizá a la vuelta de tu esquina.
Los perros tienen sociedades que los protegen,
los chicos tienen sociedades
que imaginan buenas excusas,
la imaginación dice: leyes de mercado
y nadie entiende nada pero hay que estar de acuerdo,
la imaginación dice: delincuencia juvenil
y todos se vuelven moralista,
dice: superpoblación
y superabundan los moralistas,
dice: caída del salario promedio,
línea de indigencia, desocupación
entonces la imaginación baila y se excita
y se publican hermosos estudios
con la mejor tecnología window,
dice efe-eme-i y no hay nada que hacer,
los chicos pierden todo lo que tienen
y adelgazan mientras otros engordan
y eructan satisfechos.
Por que un hueso no se le niega a ningún perro
pero los chicos deben reunir muchos requisitos,
llenar numerosos formularios,
adecuarse a las tendencias neoliberales,
hacer cursos junto a banqueros y políticos,
jurar por la patria que la historia ya fue,
y todo eso sólo
para cubrir necesidades básicas,
para llenar la canasta mínima de la sobrevivencia;
y el idioma se les hace muy complicado
la estructura los asfixia
y si aman a algún militar
no es Perón ni San Martín ni mucho menos Videla
se tatúan en el brazo el rostro del Che
y hablan su media lengua que no tiene madre ni padre.
Pero los perros ladran en la noche,
mientras los chicos son unos ojos oscuros sin brillo,
hay uno a la vuelta de tu esquina,
otro quizás ya no,
la codicia y la "imaginación"
apagó su llama débil,
pero tu mano tiene calor,
y tienen fuegos tus pasos...

Pero qué estamos haciendo cuando vacilamos,
qué estamos haciendo cuando no hacemos nada.