Susana Romano

Directorio Inicio
PALABRAS PRELIMINARES

Escriturienta

       Cómo llamarla, amaestrar la persistencia de una idea ajena de sí misma y de mi anhelo, prospera en una frase tendida hacia la exasperación. La sombra que se figura desde esa luz que detrás de mí me arroja para ser inscripta, roza la fatalidad, traza el contorno de la boca de la caverna, del abismo que sostiene su infinitud en la invitación. El llamamiento a la invención de la palabra, contráctil a la altura del diafragma, me obliga el paso y el seso primero hasta adentro, hasta lo entrañable que entrama el movimiento de decir con la prudencia de callar, de desdecir el incendio de la garganta en un mar difuso de son de ser que se aventura a delinearse en la voz escuálida, que muerde y mortifica los cuerpos. Es cualidad de la voz su ajenidad de registrarse más acá de las longitudes; jenseits imposible, se emplaza en la dimensión de un trazo que no deja huella de lo que entona. No es del orden de lo sonoro. Ella se busca en un espacio interior engendrado entre el filo de la memoria y la fuerza del sentimiento y marca como la letra. Aunque su luz le viene del compás del cuerpo que le pone freno y frenesí. La voz poética es hosca, entona y desentona, armoniza y angustia, despedaza el vacío que le reverbera y se hace extensión a la letra. El metro va dando alivio y hondura de límite a la voz que se sustenta en tal medida, frase desmesurada en el cepo, expansión aquietada de un verbo. La silueta de la grafía se empeña en ser el contorno de lo dicho, la letra en ser el perfil del pulso, alzada contra el blanco ornamental de un silencio que le acecha desde el espacio ya fraguado como un tocado de gracia sobre el plano. La voz se oculta en la letra y se asoma en la palabra, escrita, su carnadura, que mora y ora en los pliegues de la edad, arqueografía del paso a lo real, hacia la muerte señalada en el cuerpo.

       El verso, altavoz y mordaza en el instante de su formulación, se enrosca como una boa en el árbol de la sabiduría y deja su piel en la estación propicia de un poema futuro. De parte a parte la involucración del alma asoma en la palabra encarnada, carne al hueso su morada, afligida de su benedicción: un mal del nombrar que se sana a sí mismo y es el dominio de la lengua dividida. Ella reparte su ambición entre las combinatorias de signos favorables leído en las constelaciones. Sextiles y cuadraturas. Allí se engendra siempre una voz que se transforma en palabra escrita.

       El sentido se halla volcado en la elipsis como la inmensidad del abismo está indicada en la ínfima cornisa. Esa palabra en mí está escrita desde antes, desde siempre y no la sé hasta que frente al espacio en ejercicio de la techné le hago cuerpo para que devenga y se ampare en la que me viene murmurando desde un lugar ciego y sabio que anuda y desnuda mi madre la muda la que gesticula hacia adentro. Llamarla amarla calmarla. Ella me asiste en el proscenio de un sueño que se sabe que es puro dormir, puro balbuceo como un borde indicándose palabra para desfilar junto al abismo. La tentación de asomarme es lo que me incita a tirar de esa cuerda, ese acorde, ese cordis, corazón que señala el tempo de la osadía y comanda la tensión del asomo y del freno, del abismo y la cornisa, que sostiene la suspensión del acto en el engendramiento de la palabra justa.

       La lengua vacila entre la afonía y el delirio hasta rozar un eco aforismo aporía tentación delineada en el curso caligráfico y refuerza un intervalo en la respiración apuesta de Apolo. Entregar la palabra, pacta sum servanda empeñada contra la voracidad del silencio obligatorio en los oídos de Ulises, deixis, ojo.

       Hay que inventar un beso un tramo de locura apretada en la sien. Interponerse entre ella y ella, ella y los demás, sin tregua y sin remedio. Por la misión que se sospecha del reino de la libertad, promete una felicidad única, una vez hecha la compilación imposible. Ella habla: otra vez el murmullo del mal. Filogenia es el género que hay que hallar y hacer con él un sayo, un escrito y enterrarse en un mar muerto para desenrollar las verdades antiguas. Presentir el género abismado en la contigüidad de la frase, en la cadena enredada al eslabón ausente, una servidumbre que hace casa.

       Poeta que dice antes, en la virtualidad pura: Lo no dado en lo dado sabido apuntado y lógico crepuscular maldito obsceno oráculo eco de sí. La pericia de la voz empecinada de su peripecia de poiesis acorta el murmullo, presta la lengua fúnebre al varón y se emancipa en otras voces del lienzo negro que las convoca, hace alianza y fuga hacia la contingencia y se enrosca a un monumento, la letra. La declinación del alma en la aventura de esa muerte del sentido, muerte sin fin del adelanto, de la fugacidad del texto tiene sanción en la doctrina, que aventa toda flojera de la ambigüedad y se empeña en el canto. Escapando al caos, la letra se diluye en la escritura y la voz es agua tofana que destinta al huésped, lo destila, lo condena a decir, desleída y deslavada.

       Apalabrando al destino, la voz alcanza sólo para sí misma, para la encarnación sonora de las señales de un ser único que opera en la orilla difusa de un nombre que lo captura. Y la palabra se le enlaza como un contrato amoroso que viola la voz al escribirse en el espacio. Hostil a cada enunciación la escritura se hospeda en el no estar del alma para el cuerpo, ausencia conjeturada línea a línea, hecha de comisuras y parergas, suplementos innumerables. En ellos se recuesta el atrevimiento de ir más allá de la incorporación, de la carne cárcel y libertad de la poesía, ilusión de espesor y de materia tensos por el deseo y la carencia, una promesa de lo prometido. El recuerdo de una filiación maldicha habita en el corazón de lo escrito como un impostor que usurpa el canto. Pues al fin la palabra se origina como incompleta y monstruosa, ilegítima de la unión del sentimiento con la razón y de la pasión del verbo con la idea. Su hechura se fragua como la silueta adelgazada de un esqueleto destejido. Como las notas de un canto grueso que va quedando y cerniéndose en la lejanía.

       En cada acto de escritura se esboza una cancelación y se afirma un recomienzo ignorante de lo que enmudece al pronunciarse: Yo, poeta, hablo por mí y por los demás; hablo de aquello de lo que no se puede hablar. Ni escuchar, ni darse vuelta para reconocer el origen de la fonación del canto. Quien quiera saber, hablar, encarnará en palabra la muerte y nos salvará de la mortalidad. El temple de la dicción muta en el comienzo de la siguiente frase y se repliega tras la denostación incompleta, el agua, el vino y el argumento. Una vez hecha la caladura al acto de escritura se azota la idea, se mece en el ángulo del codo y del temporal, recto en la palabra que ha sorteado el yambo antes de la recitación. Allí era un saco de polvo y pólvora, un azahar en el tambor, y el acierto librado a su vicisitud engendra y mata como en Ithaca como en Tebas, puebla el Hades. Donde se espesa la sangre palpita la evocación de ella, de mi madre, que no me dio tregua en la pasión de conquistarla, ni respiro en la imposición del abismo y del silencio y me absolvió de la desobediencia en la palabra: Está allí guardando el lugar vacío como una diosa lara blanca llena de púas y dientes filosos de palabras dulces escamoteadas a la duración. Ella, dueña de los cinco primeros minutos del universo amasando la cerca del lugar vallado por la palabra del varón que quería ser y del otro que vendría a hacer callar los parecidos hurgando la voz de mí; ella dueña de todo el pasado, de todo el alfabeto concedido por ellos, guardado a mí como premio de obediencia y fe al cabo del silencio pues sólo ellos pueden decirle las palabras a dios, sólo ellos se parecen a ellos mismos y a ella en el don de enmudecer del todo a la que nace en el lugar mismo del primer grito. La palabra confundida en el primer patronímico, poiesis que despierta del mutismo aristotélico y traza un desandadero. Ella me enseñó a callar las primeras palabras según la ley, mosaica y duradera, al tacto de un signo recién recortado de la costal durmiente cerebro izquierdo centro de Brocca urdido tras el seso.

       ESCRITURIENTA rodeando el hueco parco, ronda amorosa y prueba de una advertencia: blande la horqueta y se expulsa del lugar y se aviene a la consolación en el azogue. En el espejo está la prueba del abra: boa y lengua deshaciendo la imagen, la voz demarca la silueta y la decisión, pala, labra, un surco de orden para repartir y repatriar la palabra hacia la matriz y asistir al banquete placentario. Mutterkuchen, antes un rastro mojado como las señales de una tempestad en el faro, cíclope que parpadea en la invención del mar, al barco, al bardo, que reclama una franja, una mirada luminosa de ese óculo y de esa garganta opaca, como deleite entrar y salir del poema a rastras, errante en riesgo de suspenderse y volver a uno, a otro, merodeando el vacío.

       Como marca en la roca como glifo en la piedra, mi palabra ha hablado desde allí: se ha ido yendo y quedando en la adivinación conjeturada que sale de la piedra hacia el alma en troqueo, dactílico, yámbico. En la figuración perpleja que al hablar lo real lo arroja a la lengua fingida, en la arquitextura de mi sueño, desfallece: taciturna en los hiatos, en los blancos, estallará en un Fénix sucesivo esculpido en la advertencia de su imposibilidad.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

       Susana Romano Sued nació en Córdoba. Realizó estudios de Filosofía y Letras y de Psicología, obteniendo respectivas Licenciaturas en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. En las Universidades de Heidelberg y Mannheim, de Alemania, en donde se radicó durante la época de la dictadura militar, obtuvo el grado de Doktor der Philosophie, habiendo cursado estudios postdoctorales en las universidades alemanas de Göttingen, Frankfurt y Düsseldorf.

       Estudiosa del Psicoanálisis, mantiene estrechos vínculos con la Escuela de la orientación Lacaniana, habiendo acompañado su fundación desde los Seminarios de Artes y Ciencias en el Ateneo Psicoanalítico de Córdoba. Es teórica de la literatura y la traducción literaria, catedrática de Estética y Crítica Literaria Moderna de la Universidad Nacional de Córdoba e Investigadora Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas.

Libros publicados

Poesía

  • Verdades como criptas, 1981
  • El corazón constante, Ediciones Prosema/ Fondo Nacional de las Artes, 1989
  • Escriturienta, Argos, Córdoba, 1994
  • Frida Khalo y otros poemas, Plaquetas del Herrero, Radamanto, Villa María, Córdoba, 1997
  • Nomenclatura /Muros, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1997
  • Algesia, Tauro Ediciones, Madrid/Tenerife, 2000
  • Mal del siglo, plaquetas de la Colección Calamita, Foco Cultural, Córdoba, 2000
  • Los amantes, plaquetas de la Colección Calamita, Foco Cultural, Córdoba, 2000
  • El Meridiano, editorial Alción, 2004

Relato

  • Creer en la palabra, (inédito)

Ensayo

  • La diáspora de la escritura, Una poética de la traducción Poética, Alfa, Córdoba, 1995
  • La escritura en la diáspora, Poéticas de traducción, Narvaja Editor, Córdoba, 1998
  • Temas de traducción poética, Ediciones Nuevo Siglo, Córdoba
  • Borgesiada, antología de ensayos sobre Borges, (compilación) ediciones TOPO/grafía-Foco Cultural, Córdoba, 1999
  • Jan Mukarovsy y la fundación de una nueva estética, epoké ediciones, Córdoba, 2001
  • Travesías. Estética, poética,traducción, FoCo Cultural Ediciones, 2003
  • Umbrales y catástrofes: Literatura argentina de los ‘90, Ferreyra Editor, Córdoba, 2003
  • Los 90. Otras indagaciones, Epoke Ediciones, Córdoba, 2005
  • Consuelo de Lenguaje. Problemáticas de la traducción, Ferreyra Editor, Córdoba, 2005

En prensa

  • Leer a Derrida. Introducción a la obra de Jacques Derrida, FoCo Cultural Ediciones, 2004
  • Ensayar la poesía, aproximaciones al lenguaje poético de autores contemporáneos, Ferreyra Editor, 2004

Premios y distinciones

  • Primer premio en el certamen de poesía Luis José de Tejeda, Secretaria de Cultura de Córdoba por Verdades como criptas, 1981
  • Mención en el certamen internacional de cuento de la Fundación Avon 2000, por su relato Creer en la palabra, (inédito)
  • Mención en el concurso “Letras de Oro” de Ediciones Honorarte, por su conjunto de poemas Diario de hija, 2003

Antologías

  • 16 poetas argentinos, entre la utopía y el compromiso, Editorial Catálogos, Buenos Aires, 1997
  • Tiempo de palabras, Encuentro de escritores independientes, Colección Barco de Papel, Santa Fe, 1997
  • Antología crítica de la poesía de Córdoba del Siglo XX, volúmenes I y II, Ediciones El Fundador, con apoyo de la Municipalidad de Córdoba, setiembre 1998 y marzo 2000.
  • Ireland poetry, 2003
  • Itinerarios Literarios, la cocina de la escritura, Fundación Osde y Brujas, 2006

Traducciones

Ha sido traducida parcialmente a varias lenguas

Publicaciones

Sus trabajos han sido publicados en ámbitos nacionales e internacionales.

Otras actividades

       Dirigió entre 1989 y 2000 la revista teórica e.t.c. ensayo-teoría-crítica. En 2004 fue promovida a Investigadora Principal en Conicet. Actualmente dirige los proyectos de investigación Los contemporáneos y sus relaciones con la tradición. Umbrales y catástrofes en la literatura argentina de la década de 1990, El sujeto y el Otro en la Periferia. Problemas de la Traducción Literaria y Actualidad de las categorías estéticas en el campo literario y audiovisual.

.

Susana Romano
susanaromano2003@yahoo.com.ar
romanossr@ciudad.com.ar

Domicilio
Deán Funes 1752, Torre 1, piso 16 dpto.C
5003 Córdoba
República Argentina

Teléfono
0054-351-4897109

POEMAS
Verdades como criptas

						
                  Rozáronme las plumas de remotas aves 
                  puentes de naves 
                  misterios aledaños a las clarividencias 
                  Oh dolor marino y errático meditando su lugar definitivo 
	
Naves de piedra pesando sobre los tesoros ocultísimos 
            piedra de las aguas y escondrijos de péndulos y efigies 
	
Bebí de mi vaso de amatista 
            confusas gemas 
            y supe 
            diáfana certeza 
            que el conocimiento es tardío
            
tal vez inútil 
	
Oh trampa principal que predestina 
	
Oh morgue 
	
El dolo de los genitores 
       como el lacre sobre una carta secreta 
            nos pega su rara esencia aromática 
	
            Avariento ademán de claridades 
       en el instante de la oscuridad definitiva abrí los ojos 
	
            Oh muerte.
de Verdades como criptas
Relevos

						
Urdida fui de un dios 
exiliada en el desamor. 
Añorar es mi condición. 

Vendrá un hombre en mi relevo. 

Para que haya amor ha de haber exilio. 
de El corazón constante
Escriturienta

						
Soy la de abajo, del Nilo
y quiero
la casa perfecta y el preparativo
un paraje vistoso quiero esa joya
y como premio quiero los aprestos
y escudriñar del cofre al cesto
de mordedura doble para reinas
quiero casar a mi hermano en esa ley
y máscara de oro y peine de diamantes
y pectoral de jade y los pendientes
que nada falte, estratagemas,
y que el metal disuelto que me abrase
ojos de belladona que me graben.
Y acurrucarme en las urnas
del Urubamba ululante
quiero esa manta de guardas
para guardar bien el rojo
el pelo y el hueso y los cacharros
y los adornos de dientes
ese tocado de plumas en un abrazo de barro
y el envoltorio de lienzos 
y la curva en la hornacina.
Y permanecer de piedra apretada al pedestal
ática esbelta de túnica embellecida del mal.

Yacer con el cuerpo en tierra
fondo sin fruto ni flor
jasídica duradera lamentadora endechera
desllorada por varón

O como las de Mi Lai, con el sexo en la trinchera

-Quiero ese lujo de obispo
mármol que engrosa hacia afuera
obispo de cuatro cuerpos en la piedra.

No olvidar las de Treblinka, las de Dachau y La Perla.
Al humo de Juana entrego
arco de cielo en el fuego
leño cercano al talón.
 
O las de los pies de amarras a estribor.
La del veneno al oído; no montesca y capuleta
de aleatoria medicina que más que sanar 
muleta. 

Gala de muerte afanosa en el filo del traslado:
la del mal contra una misma
ajena a toda venganza
la de enroscada palabra:

El texto quiero por cripta y la letra por mortaja.
De Escriturienta
Amorismos

						
Amar es dar lo que no se tiene a quien no lo es
No amar es no dar lo que no se tiene a quien no lo es
Odiar es dar lo que se tiene a quien lo es
No odiar es no dar lo que se tiene a quien lo es
Ser es tener lo que otro espera que no se tenga para dar
Dar es guardar una parte de lo que no se tiene
Tener es no dar una parte que no se guarda a quien no recibe
Corresponder es volver el rostro y alojar fuera del ser
lo que el otro que no es nos da sin tenerlo.
Ser correspondido es despojar a quien no lo es 
de aquello que no tiene y que completa lo que no tengo
Completarse es inventar que hay un todo 
al que le faltamos una parte que sabemos
Faltar es reconocerse en la totalidad de la nada 
arrasada por el quicio de la puerta que conduce hacia el
horror de tener parte en lo que se sabe
No saber es deslizar la pregunta hacia la sordera del universo
                                          /y hacer el bien
Bien hacer es despojarse en bien y practicar el arte del 
                                          /eclipse en la pregunta
Preguntar es postergar el horror por la verdadera pregunta 
por la verdad del bien decir 
La verdad es la parte que se otorga oculta en los pliegues 
                                          /de la superficie del saber
La superficie se agujerea en la ventura 
          dicha en la contingencia de la verdad
Saber es azotar la certeza del mundo
Carne es la palabra que no se me dijo
Lo que no se me dijo es el nombre.
De Escriturienta
Narciso

					
No habrá amor para ti pues no hay un doble
(Paroles)
Jacques Prévert
Estoy en el mercado
de flores
estoy en el mercado de herrajes
estoy en el mercado de pájaros
y estoy en el mercado de esclavos
y espero que me hagas la celda
y espero los pétalos brillantes, la lágrima
espinada
el corazón ardido
y espero que me labres las rejas
y desespero en la libertad,

amor mío.
De Nomenclatura/Muros
Muro de silencio

						
Igual que el sapo de la superstición
traigo cosida la boca
y veo asomarse el dolo en las miradas

Todos están de espaldas
agitan la palabra como un muñón

no sé
no se sabe
no sabía

Adivinamos los ruidos de la tempestad 
y la sangre
envolvemos en un paño mudo
losas anchas de cal y cuerpos embebidos 
acomodamos los estertores
en la afonía
Callar, es nuestra virtud.
De Nomenclatura/Muros
Muro de tristeza

						
Diotima no atina a saber el horizonte donde él se corta las penas 

No hay ruego: No pide clemencia para su espina
Desconoce el idioma de pedir

El caminador lleva la melancolía hasta la frontera
y la penitencia no tiene término

Sabe el lamento hasta la última lágrima
De Nomenclatura/Muros
Algesia

						
Ella es la reina del dolor
llora en abundancia
más que nadie

Ella es la dictadora del dolor
la dueña del gemido y del analgésico//
//se apoya en su propio trono
aullando sobre los títulos del sufrimiento

Es la antagonía del cangrejo :
una cuerda perpetua 
una armonía  con el nombre 

El amante gestiona el socorro
y ella enjuga la sangre
en un paño de otro tiempo. 

El es el siervo del dolor
el súbdito de la lamentación
bebe los llantos y ausculta la queja
poda los brotes de algesia
y los pone a criar en otro suelo.

Pero el dolor allí va
el dolor no tiene dueños
se desata las correas de la reina y el siervo
y ambula sin frenos por las ideas de los deudos
De Algesia
Manada

						
Arde la banda entre los pulsos de pasión
se agita hostigando al jefe
le despoja 
se come su corazón
su hígado
se pinta la cara con su sangre
muerde los pechos de las mujeres prohibidas
se encadena con el pecado

el crimen conjunto es lo que distingue a la manada de la horda
De Algesia
VI

						
Con este cuerpo se nace de otro cuerpo
de una brasa soplada por el aliento frágil que se copia al viento
                                                              
allí se anotan las memorias que anclan en el mar del  ojo
y el cuerpo arrastra consigo el mal de ojo
y los espectros de los cuerpos  marcados con tesón en el ADN
         
Con este cuerpo se entra a la casa
con este cuerpo se sale de la casa
con este cuerpo no se vuelve nunca a la casa
y es un cuerpo sin nombre que agita la entraña de tierra
      
con este cuerpo que no descansa en paz
Del capítulo “Utensilios”, Algesia
VIII

						
He aquí un  rencor para mantener viva la sangre
remolcar  el ánimo 
esterilizar la pasión apenas despunta en las voces

En el rencor refulge el  pesar en un punto álgido
y es libreto de jauría
parlamento de entenados para un crimen

con este rencor no se va a ninguna parte que no sea a la semilla del rencor
Del capítulo “Utensilios”, Algesia
Mal del siglo

						
Fetal
aunque no nace
quebrada la columna
principal
suplica la muerte sin voltaje
sin correas ni herrajes
natural
y no ser por la tierra engullido:

que le abrace
no maniatado
en neutro sayal tendido
no tullido
gregario
pero con propio nombre
para que en paz descanse.
De Mal del Siglo,  inédito
Mudanzas

						
Cuando
largo tiempo después mudan de lugar los  restos
al desatornillar las placas de bronce de las tumbas
se astilla el mármol
y se desaprisionan ciertos últimos suspiros.
De Mal del Siglo,  inédito
Diario de Amiga

					
A Liliana Mundani
       1
       El aire le habla al junco
           lo rodea

Un trazo leve
como una cinta leal
enlaza y adorna junco y aire

Mientras poso la mirada en
                                      tu andar
retrocedo para avistar tu
                                          silueta 
móvil en cada paso que das 
hacia el porvenir
       2
Tenemos tiempo
decís
y es un tiempo hacia adentro

Visitamos ese tiempo
con las miradas enlazadas

No hay promesas

No es necesario
       3
Cambiamos palabras
y en el fondo del tiempo 
está la borra

Leemos el destino hacia lo hondo

Amistad
decís
está hecha de alma

Amistad, 
digo,
es la confianza conjunta//
//en la palabra dada

El aire se hace ligero
       4
Nos rodea un aire
como al junco 

Buceamos 

en la hondura  gregaria

la palabra compartida de la poesía
De Diario de las cosas, inédito