William Ospina

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DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

William Ospina nació en Padua, Tolima, en 1954. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en Cali, pero abandonó su carrera para dedicarse a la literatura y al periodismo. Vivió en Europa entre 1979 y 1981, y desde su regreso vive en Bogotá. Ha publicado siete libros de ensayos (Aurelio Arturo, 1991; Es tarde para el hombre, 1994; Esos extraños prófugos de Occidente, 1994; Los dones y los méritos, 1995; Un álgebra embrujada, 1996; ¿Dónde está la franja amarilla?, 1997; y Las auroras de sangre, 1999) y cuatro libros de poemas (Hilo de Arena, 1986; La luna del dragón, 1992; El país del viento, 1992; ¿Con quién habla Virginia caminando hacia el agua?, 1995). En 1982 obtuvo el primer Premio Nacional de Poesía del Instituto Colombiano de Cultura. Ha escrito reflexiones sobre la sociedad contemporánea, ensayos sobre temas literarios y meditaciones sobre el destino de América y de Colombia. Las auroras de sangre responde a un esfuerzo de búsqueda y recuperación de nuestra memoria y nuestras tradiciones.

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William Ospina

POEMAS
En las mesetas del Vaupés

						
Qué son las canoas sino los árboles cansados de estar quietos.
Qué son los postes de colores sino los árboles hundiendo sus raíces en el
cielo.
Qué son los puentes colgantes sino los árboles jugando con el vértigo.
Qué son las alegres fogatas sino los árboles contando su último secreto.
Follajes de las ondas que van quedando atrás con el golpe del remo.
Follaje de sonidos que en torno de los postes enardece al guerrero.
Follaje de invisibles caminos que comienzan en el confín del puente.
Follaje de humaredas que ascienden en desorden entre las titilantes
orquídeas.
Con granadillo hice el bastón para espantar a los malos espíritus.
Con la madera del caobo hice las cuentas de un collar para tu pecho oscuro.
Con fruto seco de tekiba hice la copa en la que ofreciste el agua.
Con la madera del laurel hice esta flecha.
 
Weimar, 1900

						
Veo en el espejo un monarca con el pecho adornado de sangre,
veo en el espejo un tirano presidiendo noches de antorchas,
veo en el espejo navíos que arrojan el infierno a los campos,
veo en el espejo cansado pueblos de esqueletos que lloran,
pero no puedo ver mi rostro.
Veo en el espejo los rayos que se arquean sobre el firmamento,
veo en el espejo una serpiente que forman millones de hombres,
veo en el espejo desiertos con incendios inextinguibles,
veo en el espejo auditorios que miran rostros gigantescos,
pero no puedo ver mi rostro.
Veo en el espejo la luna, y en su polvo una huella humana,
veo en el espejo vías rectas que rasgan atroces carruajes,
veo en el espejo los astros sobre quietos reinos de herrumbre,
pero no puedo ver mi rostro.
 
La inclusión de los poemas de William Ospina en Poéticas es una atención de Harold Alvarado Tenorio http://www.gentecontalento.com/