Xavier Dimas

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DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Nació en Barcelona, España, en 1982. Estudio filología española y publico en revistas como "Portada" y "P&A". En internet: "El viejo faro", "Imagina" y algunas otras que no recuerda.

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Xavier Dimas

POEMAS
PARA HELENA, UN NUEVO OLVIDO

						
******
 
Los asteriscos ocultan tu nombre
seis asteriscos
tu último disfraz
ITACA TRUNCADA

						
Un hilo de sueño
revoca pesadillas urbanas
sólo las ratas me seguirían al fin del mundo
nos seccionarían en hebras inútiles el cristal 
del aire
y la distancia muda
y la distancia
muda
 
este siglo nos soporta apenas
seamos prudentes
SANGRE Y PIEL

						
Sangre y piel
la divertida contorsión de mis creencias
las mismas horas que huyeron
sin decir palabra
sin inventar excusas
mis cerillas mojadas
puedo inventar sin esfuerzo mil motivos para ser feliz
en mis bolsillos siempre hay espacio para alguien más
mi sangre impoluta
mi piel mordida por dientes que ignoran la risa
los sentimientos entumecidos del buceador
el taxidermista de almas condenadas que cierra mis
ojos
como si ya hubiera muerto
como si pudiera morir
como si desaparecer fuera tan fácil.
OCASIÓN DE INFANCIA

						
Son sólo mis manos frenéticas en la arena
levantando castillos
derribando castillos
aire que se devora
remolinos de agua salpicando las piedras
que sonríen con mil dentaduras
desiguales
y migas de pan invitando al regreso
y todos los ojos miopes remontando los penachos de las
olas
y figuras elásticas que se detienen
sin vista sin voz
disimulando como si fueran de este mundo
o de cualquier mundo
no importa
respirando como si tuvieran pulmones
moviéndose como si tuvieran destino
y mis manos son ya otras manos
removiendo los viejos temas
esta sequedad esta sangría de expresiones asustadas
este antiguo poema que vuelvo a 
perder 
mientras lo escribo 
mientras lo miento
arcángeles al pairo cielo azufre
y aún puedo ver desarrollarse
en el calor de mis manos ahuecadas
en esta playa llena de ausencias
viejas palabras
nuevos significados
pero no importa.
ESTOQUE Y RETROCESO

						
Disposición aleatoria de muertos en la pizarra más impura
hastío del relámpago
fulgor
indeciso
en el límite de nuestra inútil abundancia
decimos dominar la ausencia
y sonreímos
como comprendiendo
no es éste el lugar
no es éste el vértice
nuestros héroes son fantasmas temerosos a las puertas del desierto
una eternidad de tiempos ausentes
bajo las ramas del árbol que nunca supimos
escalar
bajo el vacío amable que aletea por costumbre
sin amenaza
en los taludes sudorosos del Oeste
descubrimos
fingimos descubrir
sólo tierra y luz
sólo
tierra
y
sombra.
ODISEA

						
Intenté crear con mis palabras
un socorro
para lo enmudecido
 
sólo logré una estrella ilegible
una nada resonante y sorda
 
intenté entonces
arrasar el caos
desenterrar la locura
sumergirme en la confusión
de los nudillos amartillados
en la célebre patria
de los enigmas de pólvora
 
conseguí un odio tan perfecto
que la vida al morir
dejo visible un paisaje vencido
en el que sólo brillaba mi esqueleto sonriente
 
y en el lugar
de los instantes aniquilados
junto a tu ceniza tenue
rocé las pestañas a la vieja luz
 
demasiado tarde he comprendido
que todo lo que se toca
se destruye.
TABLAS DE MEMORIA

						
Mi tiempo se tasa
en obsesiones defectuosas
grumos enquistados
al maquillaje del olvido
a veces la misma imagen
con distintas agujas
la misma forma
con diferentes cuchillos
todo en el aire
todo una inacabada 
representación
que muy bien podría ser mi vida
un no sé qué 
no sé cómo
que lucha por hallar su nombre
bajo el fango inabarcable.
IMPOSIBILIDAD DEL ENCUENTRO

						
Viene un despojo de augurio,
purificado en ti,
a mí,
y lo acogo.

Es la hora del párpado.

Es la hora abierta de bruces,
destripada por su núcleo,
nuclearizada por las lombrices
y por la cal mortuoria
del olvido.

Es tu hora 
de nuevo 
no.
CAMINO A AMSTERDAM

						
El viaje se retrae a su escondite
de ausencia.
            Omitida,
vacilante,
crece en la atmósfera
tu cercanía, mirada
raíl
del viaje,
escasa necesidad
de rumbo.
         Cruza el revisor.
                          Cruza
un vacío intenso
de kilómetros
la longitud entera de la noche.
                               Sara duerme
y me roza, abrazada
a un libro.
           Se ven paisajes,
vidas de segundo,
latitudes inexactas
para pueblos abandonados,
andenes de existencia triste.
                             Estoy solo
bajo un cielo parálisis.
                        La vida 

ha alcanzado su nombre

La inclusión de Xavier Dimas es una atención de Myriam Leal
myrileal@yahoo.com.ar